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Siete x siete

Ellas no se quejan

Najat El Hachmi

Tic-tac, ya colea la polémica sobre el burka. Hay dos cosas que no he acabado de entender leyendo los periódicos y mirando las noticias sobre el tema: la imprecisión semántica general y el tratamiento gráfico que se le ha dado. Cuando alguien se ha atrevido a decir que no hay burkas en Catalu- nya, se le ha tildado de miope, pero, de hecho, como precisión lingüística, la afirmación es pertinente. La pieza de tela llamada burka solo existe en el país de los talibanes, y a no ser que la pidas en la Venca afgana su adquisición es complicada. Ni siquiera en las webs especializadas en indumentaria femenina musulmana donde hay ropa para hacer deporte y muñecas con pañuelos puede comprarse un burka. Hace unos meses, cuando este mismo debate se inició en Francia, un equipo del portal de noticias Rue89 intentó adquirir uno, y pese a que en el país vecino abundan los establecimientos para seguidores del Corán, su misión fue imposible.

Lo segundo que no he acabado de entender es que, todos estos días, las imágenes que han acompañado las noticias que hablaban de Lleida, El Vendrell o Tarragona fueran imágenes de mujeres de otros países. En periódicos, televisiones y portales de noticias han salido señoras afganas, turcas, del golfo Pérsico, francesas y vete a saber de dónde más, mientras el texto se refería a localidades catalanas. Yo, en principio, tenía entendido que, cuando se habla de mujeres leridanas, por alguna ley no escrita del periodismo tenían que salir en la foto mujeres leridanas, y que si se habla de mujeres catalanas sería absurdo e incluso éticamente reprobable que las fotos o los vídeos recogieran imágenes de mujeres suecas, alemanas o portuguesas. Si una televisión extranjera viniera aquí e hiciera un vídeo sobre la mujer catalana y solo mostrase imágenes de mujeres extranjeras, yo me enfadaría mucho y pediría a mis gobernantes que emitieran una queja formal. Claro que, en este caso, al hablar de mujeres musulmanas no hay ningún problema: los medios las pueden tratar como les venga en gana porque ellos mismos ya han dicho y sentenciado que son mujeres consideradas por algunos de segunda categoría.

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