La rueda

La ruleta rusa de la red

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La canción decía que el vídeo mataría a la estrella de la radio y, como tantas profecías, se equivocó. La tendencia a creer que la aparición de nuevas tecnologías de la comunicación dejará obsoletos a los medios tradicionales es tan inevitable como errónea. La realidad es que ni la radio mató a la prensa, ni la televisión mató a la radio, ni tampoco internet matará a la televisión. Hoy todo circula y se mezcla haciendo un clic en el ordenador o apretando una tecla del teléfono o del mando del televisor. Hoy todo es red. Los periódicos cuelgan vídeos en su web, y las radios y las teles se multiplican a través de las redes sociales. Los nuevos tiempos imponen una especie de dictadura de la libertad en la que moverse es mucho más fácil, pero donde ser visto es terriblemente más complicado. Antes, para llegar al público era imprescindible salir en la prensa, en la radio o en la tele, porque, como decía el viejoMcLuhan, el medio era el mensaje. En pocos años, internet ha difuminado las fronteras entre los medios y ha democratizado el acceso. Ahora solo hay que tener algo que decir, que no siempre es fácil, y ante todo hay que saber navegar.

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Un ejemplo. Un adolescente ruso de 17 años,Andrei Ternovskiy, solía comunicarse con sus amigos a través del Skype. Pensó que sería divertido ampliar el círculo y se inventó Chatroulette. Una especie de ruleta rusa que conecta de forma aleatoria a todos los usuarios que disponen de una webcam. La página es muy simple, muestra dos pantallas, una corresponde al usuario que entra, y la otra es una ventana abierta a todos los que están conectados a la red en aquel momento. Se trata de ir apretando un botón e ir cambiando de interlocutor. Lo que empezó hace tres meses como diversión de unos adolescentes rusos se ha convertido en todo un fenómeno mundial.

El problema y el peligro, como tantas cosas en la red, es que en la ruleta se mezclan gente que quiere chatear con el mundo y un buen puñado de exhibicionistas y pervertidos que hacen de Chatroulette una ventana tan alucinante como desaconsejable, especialmente para los menores de edad. Chatroulette es un paradigma del éxito y de los peligros de los nuevos tiempos de la comunicación.