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La entrevista con el Oncólogo

Josep Baselga: «La lucha contra el cáncer tiene un final»

ÀNGELS GALLARDO

–¿Cómo son esos tratamientos moleculares contra el cáncer, distintos de la quimioterapia de siempre?

–La quimio tradicional mata a las células cancerosas y a las sana, porque ambas comparten muchísimas cosas. Son sustancias que actúan de forma poco elegante, con efectos muy tóxicos para el enfermo. Los fármacos moleculares son completamente distintos: se diseñan tras identificar los elementos que hacen cancerosa a una célula. Solo atacan a la molécula culpable y tienen pocos o ningún efecto secundario.

–Son los que ustedes investigan.

–Sí. La idea es experimentar moléculas detectadas por nosotros mismos, y también las identificadas por otros científicos. Lo primero es muchísimo más difícil. Ese tipo de descubrimientos ocurren una o dos veces en la vida de un investigador. El hallazgo de una nueva diana molecular contra el cáncer conduce a un Premio Nobel.

–Se dice que el virus del sida, el más complejo conocido hasta ahora, es producto de la sofisticación de los tiempos, y que el cáncer está sufriendo el mismo fenómeno. ¿Atacarlo es una carrera sin fin?

–No, no. La lucha contra el cáncer es una carrera con final. Como también lo es la del sida. Lo que ocurre es que el cáncer está sometido a los mismos principios darwinianos que todos los seres vivos. El cáncer es un gran discípulo de Darwin, tiene una capacidad de adaptación al entorno que nos sorprende a diario.

–¿Es distinto el cáncer de ahora que el del siglo XVIII?

–Sin duda. Estamos viendo cosas formidables, que demuestran la capacidad de autoinventarse del cáncer. Bloqueamos una vía clave de mutación y el tumor desaparece, pero casi siempre vuelve, adaptado y resistente al medicamento que acababas de diseñar en su contra. Es brutal. Si queremos curar un cáncer hemos de eliminar todas las células malignas del cuerpo del enfermo. Como dejemos una sola, esa se adaptará.

–¿Cada vez será más difícil curarlo?

–Nos vamos a encontrar con unas células cancerosas mucho más potentes y resistentes, adaptadas a los fármacos. Es decir, podemos crear monstruos como consecuencia de los nuevos tratamientos. La lucha será mucho más difícil. Será una ley del todo o nada. Hemos de acertar en la diana del tumor a la primera.

–Todo eso es muy caro. ¿Un investigador que no consigue fondos para financiar sus experimentos ya es un investigador ineficaz?

–No lo sé. Es un investigador que no podrá sobrevivir. El científico es responsable de buscar financiación para lo que hace. El sistema de investigación actual te obliga a ser capaz de encontrar cómo hacer tus estudios. Esa es la regla del juego.

–¿Cómo se financia Instituto Oncológico Vall d’Hebron (VHIO)?

–Tiene un concepto muy innovador. VHIO es una fundación pública, participada de forma mayoritaria por la Generalitat, pero en su interior coexisten fundaciones privadas que aportan conocimiento y dinero.

–¿Qué parte predomina?

–Eso no se puede evaluar solo desde un punto de vista monetario. La parte pública aporta una partida anual muy inferior a la de las entidades privadas, pero la intervención de la Generalitat es fundamental: si VHIO no estuviera instalado en un hospital público no podría existir.

–¿Por qué razón?

–Nosotros hacemos investigación oncológica traslacional –la que puede aplicarse inmediatamente a los enfermos– y es evidente que donde mejor se hace eso es en los hospitales, interactuando con los médicos que los atienden. Sin ese marco público, además, no podríamos acceder a convocatorias europeas, y VHIO recibe mucho dinero de la UE.

–¿Qué aporta la parte privada?

–Financia en su totalidad la construcción del futuro edificio de VHIO y pagará su equipamiento. Y asume por completo las obras de la unidad de terapia molecular que estamos construyendo dentro del hospital. La dirección de Vall d’Hebron nos ha dado una planta. Imprescindible.

–Mutuamente imprescindibles.

–Esa es la idea. VHIO es un ejemplo paradigmático de colaboración. No existiría sin la ayuda pública, pero tampoco sin las fundaciones Cellex, Fero y La Caixa.

–¿Tienen tiempo para investigar?

–Los médicos que atienden a los enfermos hacen investigación a pesar de tener más que cubierta su jornada laboral con esa asistencia. Yo aspiro a que dediquen parte de su tiempo a los enfermos y parte a la investigación. Y que ambos tiempos estén blindados. La investigación al final de la jornada no funciona.