27 oct 2020

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Aspirina y perejil

Rosa Cullell

"Estoy embarazada, no tengo ninguna ayuda de mi novio, mis padres no se pueden enterar por ningún motivo. Realmente desesperada. No sé qué hacer. Estoy a punto de cometer una locura. Cytopec, aspirina con perejil... ¿Qué puedo hacer? Por favor, ayuda". Carmen tiene 17 años, vive en la provincia de Madrid, está embarazada de tres meses, no trabaja y, digamos la verdad, tampoco padece problemas psicológicos. Una amiga del chat le aconseja que tenga el niño y lo dé en adopción; alguien que parece mayor y sensato le pide que se lo cuente a su madre. Un vendedor aprovecha para colgar la dirección de una web donde se ofrece, por 70 euros, un antiulceroso que provoca el sangrado.

Hace 22 años se aprobó la ley orgánica 9/1985, pero las españolas están así: pidiendo ayuda, dispuestas a meterse hierbas y pastillas por la vagina. Vamos a tener que agradecerle al señor Josep Miró i Ardèvol, fundador de E-Cristians, que haya puesto al descubierto que la ley del aborto no funciona. Con su victoria contra una clínica privada, ha abierto un debate que se mantenía en las sombras de la hipocresía social. Gracias a él y a su guerrilla católica, la Rosa Blanca, nos ha quedado claro que interrumpir legalmente el embarazo es complicado, y en la sanidad pública casi imposible. La norma fomenta el engaño, pone a los médicos en situación de riesgo y enriquece a los desaprensivos. La sociedad está preparada para una clara ley de plazos, similar a las que existen en Francia o Alemania, donde no hay que alegar trastornos mentales para interrumpir un embarazo. Acabemos ya de una vez con una ley confusa; acabemos con la aspirina y el perejil.