Los artistas reflexionan sobre la autoría

¿Qué hacer hoy, 9 de noviembre, en Barcelona?

El Santa Mònica acoge 'Exposar, no exposar-se; Exposar-se, no exposar'

Los visitantes, en medio de la instalación ’Tabula rasa’.

Los visitantes, en medio de la instalación ’Tabula rasa’. / JORDI PLAY

Vivimos en un mundo en el que tanto las redes sociales como las páginas web (con las dichosas cookies) u otras herramientas actuales nos hacen compartir nuestra información privada con el exterior. Todo ello provoca que ahora estemos mucho más expuestos que nunca, con las ventajas e inconvenientes que eso conlleva. Sobre este tema pretenden hacernos reflexionar estos días en el Centre d’Arts Santa Mònica, que dedica todas sus salas hasta el 9 de enero a la exposición Exposar, no exposar-se; Exposar-se, no exposar en la que han invitado a diversos artistas a plantearse los límites de la sobreexposición y la autoría en estos tiempos en los que (casi) todos creamos.

Entrada a esta exposición del Arts Santa Mònica.

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Los guías y la energía

De entrada hay que plantear que resulta algo difícil orientarse ya que no siempre junto a la obra está el título y, a veces, no sabes dónde acaba una y empieza otra. Hay muy pocos carteles informativos y, dada la complejidad a la hora de intentar entenderlas, quien no sea algo experto en arte contemporáneo puede salir algo despistado. Eso sí, hay que agradecer la amabilidad del personal de sala que se ofrece sin que nadie se lo pida a explicarte cuánto necesites saber, señal de que resulta de difícil comprensión si no vas un poco guiado.

El equipo de mesa de programadores: Marta Gràcia y Ferran Utzet, y el nuevo director, Enric Puig (centro).

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Empezamos el recorrido por la planta baja donde se encuentra 16/2017, de Joana Moll, que propone al Centre reducir su gasto energético al 50% durante el tiempo que dure la exposición. Hay un gráfico que va mostrando los kilovatios por hora que se utilizan cada día, una mesa de negociación y una pizarra donde se indica el elemento o elementos que han cerrado en esa misma jornada durante unas horas (luz, climatización, etcétera) para contribuir al ahorro en este concepto.

Junto a la entrada podemos ver '16/2017', de Joana Moll.

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Una 'performance' participativa

Bajamos a la planta inferior donde, en un lateral, se encuentra I’m Google, de Dina Kelberman en la que se muestran más de 175 pequeñas fotos con detalles de tiendas de campaña, plásticos, piscinas o lonas y varias pantallas donde se proyectan imágenes de manos fregando u amasando, así como una explicaciones de la autora. El gran espacio central de la sala está repleto de estatuas clásicas y es donde se lleva a cabo (a horas determinadas, para asistir hay que informarse de qué día es la próxima sesión) Desnonissea, de Roger Bernat.

En la planta inferior hallamos las fotografías de Kelberman y unas esculturas antiguas.

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Se trata de un original poema dramático a modo de performance que representan diversos actores del grupo ERRO y donde el público también puede unirse con el texto en la mano. El texto vincula nombres de la mitología o la literatura griega como Telémaco o Penélope con la actualidad para tratar un tema candente como el de los desahucios. Así, otros personajes son el abogado, la BRIMO, los vecinos, los servicios sociales y los medios de comunicación o los coros de activistas y afectados. Recitan su texto desde los distintos rincones mientras unos carteles indican quiénes son. 

En 'Desnonissea', el público puede recitar el texto con los actores.

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Créditos y los secretos del edificio

Nos dirigimos hacia la planta superior pero, justo en las escaleras, se encuentra Agraïments, de Antoni Muntadas. Consiste en un vídeo en el que se muestra exactamente eso, una larga lista de los agradecimientos que los artistas efectúan a quienes han colaborado en su obra. Como los títulos de créditos finales de las películas. A su lado, bajo los peldaños, se encuentra un lugar donde el visitante puede reclinarse mientras contempla parte del Itinerari virtual, que ha creado Mario Santamaría, en el que recorre los lugares más escondidos del Arts Santa Mònica.

Junto a las escaleras se proyecta 'Agraïments' y, bajo las mismas, 'Itinerari virtual'.

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Al entrar vemos una gran colección de fotos, por lo general bastante vintage, de muñecos, partes del cuerpo o bañistas, al final, un nombre y un título: Jonathan Brown, Walls Tumblr Down. ¿Será el título de este espacio o del siguiente? Poco más allá está Abrir una puerta por el lado de la Rambla en el que cuelgue una soga con campana, de Mariona Moncunill donde se ilustra con gran cantidad de fotos y documentos de la transformación de este edificio, que era un convento del siglo XVII, en el actual centro con sus partes deterioradas y espacios en reconstrucción.

Mariona Moncunill ha recopilado fotos de la transformación del edificio.

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Post-it y un coche destrozado

La siguiente sala es más interactiva. Allí hallaremos una colección de post-it enganchados en la pared y nos invitan a escribir el nuestro y unirlo al resto. También podemos imprimir con un tampón en una tarjeta el título de la exposición y descubrir el quiosco mutante, un proyecto de libro modular así como su proceso de creación. Unos archivadores, carpetas y una experiencia, Santa Bot, un bot de Telegram que ofrece recorridos virtuales por las distintas obras expuestas inspirados en los libros de Elige tu propia aventura y a los que se accede mediante un código QR.

La pared dedica a los post-it que escriben los visitantes.

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Una de las piezas más atractivas es Janus, de Roc Parés, que se encuentra en una terraza exterior de este piso. Consiste en una instalación donde vemos un coche destartalado, un antiguo Hudson Six con matrícula de Barcelona, totalmente destrozado con los cristales rotos y poco más que la carcasa frente a una pantalla, como si fuera un autocine, mientras que, por el retrovisor se proyecta el pasado, lo que hemos dejado atrás. En la parte posterior aparece una frase del filósofo Marsall McLuhan en inglés, que se traduce como “Miramos el presente a través de un espejo de visión real. Marchamos hacia atrás hacia el futuro”.

El coche destrozado en 'Janus' es uno de los elementos más sorprendentes.

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Una instalación entre tinieblas

Unas largas escaleras nos conducen hasta el piso superior, donde se encuentra Tabula rasa, de Jordi Guillumet y Mònica Rosselló. Entramos en un espacio muy muy oscuro, da incluso un poco de impresión adentrarse, en el que hallaremos una tela circular sobre la que se proyectan una serie de diapositivas como partes del cuerpo (como un primer plano de un ojo o unas manos) o objetos (una llave antigua o un futbolín) y está únicamente iluminado por unas tenues luces verdes. A la salida, en esta misma planta veremos una mesa evocadora con objetos del pasado (pasaportes, libros, una cafetera, lápices o tizas). Un recorrido por el edificio con imágenes y montajes sorprendentes al que cada cual puede dar el significado que le encuentre. Es lo que tiene el arte, la libre interpretación, esté más o menos expuesto.

La instalación 'Tabula rasa', vista desde el exterior.

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'Exposar, no exposar-se; Exposar-se, no exposar'

¿Dónde? Centre d'Arts Santa Mònica (La Rambla, 7).

¿Cuándo? De martes a domingo y festivos, de 11 a 20.30 horas. Hasta el 9 de enero.

Precio: entrada libre.

Más información: Centre d'Arts Santa Mònica.

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