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ARTE

Una ciudad para Henry Ford

El Macba presenta la mayor exposición en Europa de Melanie Smith, artista británica afincada en México cuya obra ahonda en las heridas y consecuencias del colonialismo y el poscolonialismo en Latinoamérica

Natàlia Farré

Los restos de los cuadros vivientes que Melanie Smith hizo con piezas de El Bosco luecen en la exposición del Macba.

Los restos de los cuadros vivientes que Melanie Smith hizo con piezas de El Bosco luecen en la exposición del Macba. / JOAN CORTADELLAS

Forlandia es el nombre con el que Henri Ford bautizó la ciudad que creó, a imagen y semejanza de las estadounidenses, en medio de la Amazonia en 1928 para producir caucho. Veinte mil hectáreas de cultivo y 10.000 obreros con el objetivo de romper el monopolio británico y holandés de la producción natural del elemento principal para los neumáticos de los coches que producía. El invento fue un fracaso, el empresario perdió millones de dólares y la ciudad fue abandonada. Tras ello, el bosque volvió a ocupar su lugar natural y el asentamiento fue engullido por la fauna y la flora autóctona, así como por sus habitantes originales. 'Forlandia' es también la película con la que la artista británica asentada en México Melanie Smith habla del colonialismo y el poscolonialismo, y de las heridas dejadas por la ocupación. Temas que, junto con el paso de la modernidad a la contemporaneidad, los efectos de la industrialización, la economía y la estética de la abstracción, la urbanización, la naturaleza y la entropía, forman la base de su corpus artístico. 

La pieza, junto a otras 119, luce en las salas del Macba en la exposición que el centro dedica a la artista: 'Farsa y artificio', la mayor muestra dedicada a la pintora en Europa. Sí, pintora, porque pese a que Smith trabaja todos los medios –esculturas, ensamblajes, relieves, pinturas, vídeo, fotografía e instalaciones– se considera pintora. Cuando llegó a México huyendo de las tensiones políticas y económicas del gobierno de Margaret Thatcher, se encontró con un país que avanzaba hacia la modernización, la globalización y el consumismo. Y se dio cuenta de que su «formación minimalista no servía» y que debía "corromper, dañar, interrumpir la superficie de las pinturas". "No podía concebirlas dentro de un marco cerrado, debía romper ese marco", de manera que su percepción sobre la pintura "hizo un cambio de 180 grados". Pintura expandida para unos; minimalismo deformado para otros.

Rosa chicle

Ahí está la 'performance' 'Estadio Azteca', en la que 3.000 escolares construyen con cartulinas, de forma imperfecta, piezas como 'La patria' de Jorge González Camarena o una máscara de jade azteca, pasando por el 'Cuadrado rojo' de Malévich. Y está también la instalación que da título a la muestra, Farsa y artificio, formada por un montón de cuadros apelotonados con dos palmeras de plástico en los laterales. La burla perfecta a los estereotipos paradisiacos que llegan del mundo occidental. Todo es pintura, como lo es otra parte de la misma pieza en la que Smith realizó siete cuadros vivientes con actores aficionados que escenificaban fragmentos de pinturas de El Bosco y de Pieter Bruegel el Viejo. En el Macba quedan los restos, como una oreja gigante sacada del 'Infierno' del 'Jardín de las delicias'. 

Y también es pintura el rosa chicle con el que Macba ha pintado algunas de las paredes de la exposición, color con el que la artista denuncia lo artificial y exagerado de ciertos contextos urbanos latinoamericanos y en la que presenta 'Bulto', subversión de los fardos funerarios del Perú prehispánico. Hasta el 7 de octubre.  

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