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TOMA PAN Y MOJA

¿La 'sufisie' qué?

Ahora para sentirte especial en esto de la comida hay que vomitar más anglicismos que un creativo

Òscar Broc

¿La 'sufisie' qué?

ÁLVARO MONGE

No basta con engullir lo que dictan las modas. No basta con fotografiar ceviches como si fueran litografías de Andy Warhol. Ahora para sentirte muy especial en esto de la comida también es menester vomitar más anglicismos que un creativo publicitario. Da igual que el creativo y tú hayáis nacido en Torrelodones, no en Brooklyn, y sufráis espasmos epilépticos cuando os ponen una película en V. O. subtitulada; una vacilada en inglés, arrojada cual bomba de hidrógeno en mitad de una frase, puede rescatarte en un plis de la vulgaridad. ¡Boom! 

Por alguna razón insondable, para muchos flipados la distancia que separa la comida callejera del street food es la misma que media entre Tijeritas y Drake. El lenguaje de la publicidad, hipertrofiado a golpe de anglicismos inalcanzables para el vulgo, ha infectado el discurso gastronómico. Y me incluyo en la sepsis: muchas veces, en mis escritos también se cuelan vocablos de importación como si fueran bacterias a prueba de Arturo Pérez-Reverte.

La batalla contra lo cool está casi perdida. Lejos quedan los días de: "¿más gachas, don Camilo?". El postureo se ha comido a la cordura y lo fundamental es molar, aunque te lleves el idioma por delante. Así pues, en el próximo show cooking comenta que estuviste en el soft opening de un nuevo afterwork healthy, un hot spot con food trucks de finger food y zumos cold pressed. Añade que te bebiste un flat white y un smoothie detox, y que probaste un wrap de pulled pork porque ya no eres veggie... Y no te olvides de terminar el discurso con agüánapeichagromenáuer: te convertirás por méritos propios en el rey (desnudo) de la fiesta.