El Museo Imaginario

Un "mini Versalles" en el campus de Mundet

El Palau de les Heures y su jardín forman un elegante conjunto que Peter Vives descubrió cuando estudiaba en la vecina facultad de Psicología

Ferran Imedio

Peter Vives, ante el Palau de les Heures.

Peter Vives, ante el Palau de les Heures. / ROBERT RAMOS

Cuando Peter Vives te lleva hasta el Palau de les Heures, que parece un 'château' que serviría como escenario de cualquier película de época, uno se lo imagina otra vez moviendo el bigote en alguna escena de la serie 'El tiempo entre costuras'. Pero no. El actor está acabando la carrera de Psicología que dejó colgada cuando tenía 22 años, y la facultad está al lado de este imponente y señorial edificio, cuya fachada está enmarcada por un no menos imponente y señorial jardín. 

Parecía que estos meses tendría tiempo para finiquitar la carrera, y por eso volvió al campus de Mundet de la UB, donde se ubica la joya que había descubierto cuando era un veinteañero. «Casi parece un castillo, da la sensación de que estás en Francia. Esas escalinatas, esta simetría... Es un mini Versalles», resume el actor, a quien le gustaría frecuentarlo más durante estos meses. Pero no entraba en sus planes que le salieran tantos proyectos casi simultáneos. Así que no se entretiene paseando por este tranquilo lugar ni antes ni después de ir a clase.

PARA VERANEOS DE UN INDIANO

CONSTRUIDO EN 1884
Josep Gallart i Forgas fue un indiano nacido en La Bisbal de l’Empordà que hizo fortuna en Puerto Rico. En 1883, a su regreso, compró la masía Can Duran y en 1884 el arquitecto August Font i Carreres (autor de la plaza de toros de las Arenas y de la fachada neogótica de la catedral) le construyó allí su residencia de verano.

RESINDENCIA DE LLUÍS COMPANYS
Durante la guerra civil, los Gallart huyeron a Francia y el edificio fue confiscado por la Generalitat. Tras los bombardeos sobre Barcelona del 16, 17 y 18 de marzo de 1938, allí se instaló el 'president' Lluís Companys y se construyó un refugio antiaéreo.

EL BOMBARDEO QUE NO PUDO SER
Josep Gallart i Folch, hijo del indiano, mandó una foto aérea del palacio al general Kindelán, responsable de la aviación franquista, para que lo bombardeara. No lo hizo porque el edificio no era un objetivo fácil debido a su situación.

¿Quién podría con la agenda que tiene? Ahora anda con 'Pecats imperdonables', una comedia interactiva que se estrenará el jueves, día 12, en el Teatre Borràs y que narra una disputa familiar por una herencia en la que cada personaje encarna un pecado capital (él, la soberbia). Es tan interactiva que el público puede decidir quién es el asesino o si un personaje debe ser sordomudo o sueco. En septiembre estrenará la serie de humor 'Supernormal' (Movistar+), dirigida por Emilio Martínez-Lázaro ('Ocho apellidos vascos'), donde interpreta a un responsable de las inversiones en renta variable de un banco que lucha con la jefa de la renta fija por dirigir la zona del sur de Europa. Y está grabando los episodios de la 12ª temporada de 'La que se avecina', que se estrenará en otoño. Por suerte, ya acabó el 'thriller' 'No te puedes esconder' (Netflix), con Blanca Soto, Eduardo Noriega, Maribel Verdú y Jordi Planas. 

Así que aprovechamos uno de sus escasos minutos libres para acompañarle, camino de clase, por este rincón alejado de la civilización que, una mañana de un día laborable cualquiera, aparece casi desierto. «Los barceloneses no conocen el jardín ni el edificio, ¡y son superchulos!», se lamenta el intérprete. «Ni siquiera los alumnos de Psicología saben que existe. Y eso que el Palau de les Heures está a un minuto de allí», cuenta Vives, que se imagina este espacio como escenario de algún estreno del Grec o de una gala de la Fundación Lucha contra el Sida. 

ROBERT RAMOS

Su día a día, sin embargo, es menos glamuroso: el edificio alberga oficinas de la UB, a las que se accede por la parte trasera, de modo que el jardín y la impresionante fachada no se ven. «Una lástima, porque está muy cuidado y vale la pena que la gente lo disfrute». Él, si no se le hubiera llenado la agenda de trabajo, lo haría. Bendito problema el suyo.