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'Shogi', 'xiangqi' y 'go': así son las versiones china y japonesa del ajedrez

Si jugar al ajedrez te suena a chino, prueba estas modalidades, que te harán sudar sin levantarte de la silla. Barcelona es su epicentro nacional

Abel Cobos

Dos jugadores de la asociación Shogi Dojo, en el Espai Jove Garcilaso.

Dos jugadores de la asociación Shogi Dojo, en el Espai Jove Garcilaso. / SERGI CONESA

Jaque al rey. Zafándose, como quien ve un captador de oenegé, huye hacia la derecha. Siguiente turno, el peón mueve hacia delante y se come una torre. De nuevo, jaque: el rey está más tenso que Felipe VI en una reunión de los CDR. Para defender al monarca, su rival resucita un caballo enemigo del cementerio y lo juega como si fuera una de sus piezas. No, no son personas jugando al ajedrez sin tener ni idea de sus normas. Son jugadores de 'shogi', el ajedrez japonés. 

"Mismo planteamiento que el ajedrez pero con diferencias sustanciales", asegura Jona Ruiz, coordinador de la asociación Shogi Dojo y actual campeón de 'shogi' en España. Así lo corrobora la Federación Europea de Asociaciones de Shogi (FESA, por sus siglas en inglés), que lo sitúa como el primer español en sus 'rankings', ocupando el puesto 125º en sus listas internacionales, en las que destaca la poca diversidad nacional porque están pobladas mayoritariamente por japoneses. 

Generales de oro y plata

Empieza una nueva partida. Jona saca un tablero y coloca todas sus piezas en sus respectivas casillas: tres filas con piezas de forma casi triangular llenas de caracteres japoneses, los 'kanjis'. En total, un montón de figuras casi iguales con muchos trazos incomprensibles que al principiante le sonarán a chino. "Es como el ajedrez, pero el peón come recto, no hay dama, sino generales de oro y plata, y solo hay un alfil y una torre", explica Jona mientras se acomoda en la silla, como si fuera Rafa Nadal a punto de salir a pista. 

LO+

Es mejor que la meditación: exige tanta concentración que te alejas de todo.

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Dominar este deporte requiere una dedicación casi exclusiva.

Se carga un peón enemigo y sigue con su tutorial: "Otra diferencia es que las piezas que te comes las guardas y luego puedes volver a ponerlas en el tablero para jugarlas a tu favor". Claro, no puedes ponerlas donde te plazcan: "No puede haber dos peones en una misma fila o pierdes automáticamente", advierte. Esta es la gran diferencia con el ajedrez y lo que, en su opinión, lo hace más complicado. Tus ojos no solo están en la partida, también en los cementerios, analizando qué jugadas podría hacerte tu enemigo trayendo piezas de entre los muertos. En definitiva, un ejercicio mental que, aunque estés sentado, te hará sudar. 

Llevan más de 15 minutos, pero eso no es nada. "Una partida de 'shogi' se puede alargar muchísimo. En el ajedrez hay tablas, pero en el 'shogi' es prácticamente imposible", añade. En toda su trayectoria, Jona puede contar estos momentos con los dedos de una mano.  Lo que sí sucede es que hay veces que los jugadores se rinden porque se dan cuenta de que la partida puede eternizarse. 

La sede del Shogi Dojo es el Espai Jove Garcilaso (Garcilaso, 103), donde se reúnen cada jueves. También está Shogi no Kokoro (Rambla Badal, 46-50), que queda los fines de semana para practicar este deporte. Ambas son las únicas asociaciones de 'shogi' en España, lo que corona Barcelona como su epicentro nacional. Ellos mismos organizan los torneos españoles, avalados por la FESA, y han llegado a clasificarse para los mundiales en Japón. "Entre nuestros miembros también contamos con algunos de los mejores ajedrecistas de España", añade Jona, para remarcar la relevancia nacional de su 'dojo'. 

Son superestrellas en Japón

Eso sí, a pesar de su trayectoria profesional, lamenta que en Europa no pueda vivir de este deporte. "Si quieres dedicarte a ello, toca ir a Japón. Ahí son superestrellas, al nivel de futbolistas". No exagera: hace dos años, una final de un torneo de 'shogi' batió récords, con 7,5 millones de personas siguiéndolo en directo a través de sus pantallas. Ni los abdominales de Cristiano Ronaldo consiguen tantos 'likes'. 

Ahora, la asociación cuenta con una treintena de miembros, y tiene sus puertas abiertas a incorporar más socios. "Muchos de los que se apuntan es porque les interesa la cultura asiática, ya que no solo jugamos a 'shogi', también tenemos 'xiangqi' y 'go'", dice otro socio. Saca un tablero gigante de 19 filas por 19 filas, el doble que el del ajedrez, cuyas partidas son "infinitamente más largas y complejas". Este juego nació en China hace más de 2.500 años y gustaba a Confucio porque era todo un reto intelectual. Viendo esta amalgama de fichas, líneas y cuadrados es fácil comprender a la 'miss' que dijo que Confucio inventó la confusión. 
 

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