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Dónde pillar un buen pedal (en bici)

Cada vez hay más bares donde se puede entrar con bici sin que te hagan la cobra a lo Bisbal. Fixed Lover ha colocado su distintivo 'bikefriendly' a 60

Satan’s Coffee Corner. Tienen normas contra los carritos de bebé, pero no contra las bicis. Vienen más clientes con bicicletas que sin, asegura su dueño. / JOAN PUIG

Satan’s Coffee Corner. Tienen normas contra los carritos de bebé, pero no contra las bicis. Vienen más clientes con bicicletas que sin, asegura su dueño.
Bicioci. Hasta espolvorean el cacao del tiramisú en forma de bici. Ofrecen desayunos, meriendas y herramientas.
The Bike Club Barcelona. Cafetería de km 0 con venta de bicis, alquiler y taller.

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«No wifi -advierte un cartel al entrar-, no 'decaff' (no descafeinados), 'fuck' (que le den a) Tripadvisor ». Aquí entras con un palo de selfi y se desintegra. Bienvenidos al Satan's Coffee Corner (Arc de Sant Ramón del Call, 11), avispero oficioso de ciclistas urbanos. «Tenemos normas contra los carritos de bebé, pero no contra las bicis», saca pecho el Satán que da nombre al local. Marcos, pone en su DNI. No tiene pinta demoniaca. «Me porté mal de pequeño», suaviza el mote. Habla junto a su bici sin candar. Es un local 'bikefriendly': el último adjetivo de moda que se extiende por Barcelona a lo plaga bíblica. Aquí se puede entrar con la bici hasta el fondo sin que te hagan la cobra a lo Bisbal. «Es que somos todos ciclistas», dice Satán. Vienen muchos más clientes con bicis que sin, asegura. Lleva dos años en el Gòtic. Hace 9 meses que abrió un segundo bicicafé en Gran Via. ¿Especialidad rodada? Desayuno japonés. «Nuestro jefe de cocina es japonés». A pocos metros, cuando el local no da de sí, hay un párking de bicis. «Nos han puesto barras extras», dice el dueño aún sorprendido. Se lo pidieron al ayuntamiento. «¡Y nos hicieron caso!».

«Fixed Lover», se lee en una pegatina en la barra del Satan's. Es el distintivo 'bikefriendly' oficioso. Se lo inventaron Guillem y Lara (fixlover.com). Llevan 3, 4 años rastreando bares en Barcelona donde entrar con bici. Han colocado su pegatina en unos 60, calculan. «No paramos de recibir mensajes de nuevos locales que se quieren añadir al proyecto», asegura Guillem. «El ayuntamiento se está poniendo las pilas poco a poco. Falta reducir los robos, o que se sea más tolerante en oficinas/ sitios públicos». Amics de la bici, por cierto, iniciaron hace un año una campaña en tiendas: Porta la teva bici… de compres. Quieren crear una red de comercios que dejen entrar con bicis.

LO+

Tomarse algo sin pensar cada tres segundos que te estarán robando la bici.

LO-

Varios locales han pedido al ayuntamiento párkings enfrente. Algunos esperan desde hace años.

«Cada día viene al menos una persona quejándose porque le han robado la bici». Mark lo dice ya sin arquear las cejas. Esto es The Bike Club Barcelona (Sepúlveda, 6): una cafetería «de categoría» -dice Mark con la boca grande- con venta de bicis, alquiler y taller. «Los productos son de Barcelona -añade-. Y la mayoría vienen en bicicleta». Pidió un párking de bicis enfrente, pero él aún está esperando. ¿El nuevo perfil del ciclista urbano? «Hay muchos jubilados que cogen la bici de nuevo». Una de sus clientas tiene 88 años.

MANILLARES DE PARED

Puestos a pedir, en Barcelona hasta se puede tomar un tiramisú con cacao espolvoreado en forma de bicicleta: en Bicioci (calle Venus, 1-3). «Unimos la pasión con el trabajo y ha salido esto», se encoge de hombros Andrea, uno de los dos socios italianos. Les ha salido un local rústico-hipster con bicis en todas sus versiones decorativas. Ofrecen desayunos, meriendas, pizzas y hasta herramientas para la bici.

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