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Crítica de libro

'Com bèsties', de Violaine Bérot: anatomía de un linchamiento

Àmsterdam publica en catalán la última novela de la autora francesa, donde aborda el miedo a nuestra naturaleza animal y en general a todo lo diferente

Perfil de Violaine Bérot: ¿quiénes son los salvajes?

La escritora francesa Violaine Bérot, autora de 'Com bèsties'.

La escritora francesa Violaine Bérot, autora de 'Com bèsties'. / EPC

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Àlex Martín Escribà

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A medio camino entre la novela negra y la fábula contemporánea descubrimos a la escritora Violaine Bérot (Bagnères-de-Bigorre, 1967), una voz singular de la narrativa francesa. Licenciada en Filosofía e ingeniera informática, es autora de títulos como 'Jehanne' (1995), 'Léo et Lola' (1997) y 'Tout pour Titou' (1999), en los que aborda temas tan controvertidos como el incesto o la maternidad.

Ahora llega en catalán 'Com bèsties' (en castellano se publicó en 2023 en Las Afueras), obra que sitúa la acción en un pueblo aislado de montaña, un valle rodeado de mitos y leyendas. Una de las más conocidas de la comarca habla de la existencia de una cueva donde las hadas escondían a los bebés que robaban. En este tipo de sociedades cerradas y convencionales siempre hay alguien diferente, que no se mezcla con nadie y vive al margen de la comunidad.

Como un Quasimodo

Este es el caso de Mariette, considerada por la mayoría de los habitantes una mujer solitaria y huraña. Vive con su hijo, apodado el Oso, un joven con discapacidad intelectual, apartado de la escuela desde muy pequeño y afectado por mutismo. Por su aspecto gigantesco, corpulento y fuerte, así como por el temor que siente hacia la civilización, la comunidad lo percibe como una especie de monstruo, una especie de Quasimodo de Victor Hugo o, por acudir a una referencia más cercana, del Josafat de Prudenci Bertrana.

Sin embargo, aunque teme cualquier contacto humano, posee una sensibilidad excepcional hacia los animales y es capaz de calmarlos y curarlos gracias a un poder casi sobrenatural. Es una fuerza de la naturaleza, un muchacho que "tiene un don, al que había que dejar actuar, que percibía el dolor, que las bestias sabían que se acercaba para curarlas, que le mostraban su agradecimiento y que jamás lo atacarían".

Maquinaria de acusaciones

La misteriosa aparición de una niña pequeña y desnuda en la cueva de las hadas convierte al Oso y a su madre en sospechosos de un secuestro. El hallazgo despierta de inmediato la hipocresía y los rumores en el valle, activando una maquinaria de acusaciones que culmina con la detención del joven. Todo ello desemboca en la tragedia de una madre que no comprende los motivos del linchamiento al que es sometido su hijo: un joven encarcelado, engañado, capturado y maltratado con una violencia casi feroz.

La pluralidad de voces permite al lector descubrir cómo se construye la culpabilidad

La insólita estructura de la obra constituye uno de sus rasgos más destacados. La narración se articula a través de capítulos construidos a base de interrogatorios policiales y testimonios de los vecinos del pueblo. Esta pluralidad de voces y esta investigación polifónica permiten al lector descubrir, paso a paso, cómo se construye la culpabilidad y cómo una comunidad puede ponerse de acuerdo para condenar al extraño, al incomprendido, al diferente. En su sentido más puro, la novela es la crónica de un linchamiento social y psicológico.

Protagonismo de los Pirineos

Con una gran fuerza evocadora, Bérot recrea con intensidad unos ambientes rurales opresivos que, gracias a su prosa, terminan convirtiéndose en fragmentos poéticos despojados de artificios. Se trata de una geografía que conoce de primera mano, ya que la autora abandonó su vida en Toulouse para instalarse en los Pirineos, en una vivienda sin agua corriente, dedicada a la crianza de cabras y caballos. No resulta extraño, por tanto, que la naturaleza, el detallismo rural y los paisajes pirenaicos tengan una presencia tan intensa en sus páginas.

El léxico vinculado a la naturaleza es áspero, simbólico y de una notable riqueza expresiva —merece una mención especial la excelente traducción de Maria Llopis— y ofrece, en un relato deudor de las mejores fábulas de Jean de La Fontaine, una inquietante denuncia sobre la convivencia, la exclusión y los frágiles límites entre la civilización y la barbarie.

El léxico vinculado a la naturaleza es áspero, simbólico y de una notable riqueza expresiva

Un libro breve y minimalista —apenas supera las 140 páginas—, pero denso en resonancias, que denuncia, por un lado, la vulnerabilidad de las mujeres y, por otro, reivindica la necesidad de proteger a todas aquellas personas diferentes, incomprendidas o marginadas, castigadas únicamente por no ajustarse a las convenciones sociales y vivir al margen de los dictados de la mayoría.

'Com bèsties'

Violaine Bérot

Traducción Maria Llopis

Àmsterdam

128 páginas