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El estreno de 'La bola negra'

Lorca y el cine: de la adaptación acartonada al experimento poético

El autor de ‘Poeta en Nueva York’ era un gran aficionado al cine y llegó a escribir en 1929 un guion titulado ‘Viaje a la luna’

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Alex García e Inma Cuesta en 'La novia' (2015).

Alex García e Inma Cuesta en 'La novia' (2015).

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Quim Casas

Quim Casas

Barcelona
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A Federico García Lorca, como a todos los artistas españoles de su tiempo (Salvador Dalí, Rafael Alberti, Luis Buñuel, Maruja Mallo, Emilio Prado, Max Aub), le gustaba mucho el cine. El nuevo invento, el nuevo arte. La nueva técnica que permitía soñar incluso más allá de la pantalla. Como Alberti, le dedicó un poema a Buster Keaton, que era uno de los cineastas preferidos por los surrealistas. Lo tituló ‘El paseo de Buster Keaton’, y sus personajes eran un gallo, un búho, un hombre negro, una americana, una joven y el director de ‘Las siete ocasiones’. Lorca lo definía como un diálogo tiernísimo, y fue publicado en Granada en 1928.

Los Javis vuelven a Lorca y lo convierten en uno de los temas de ‘La bola negra’, película ambientada en tres épocas y con un antiguo amante del poeta como uno de los personajes principales y un texto inconcluso de Lorca, precisamente titulado ‘La bola negra’, a modo de eje vertebrador de esos tiempos distintos. La fascinación lorquiana en la pantalla ha dado propuestas demasiado clásicas y otros trabajos que sin ser tan radicales en el concepto como el de Los Javis, juegan también con el imaginario del poeta.

Federico García Lorca y Luis Buñuel posando en un avión de cartón durante las fiestas de San Antonio de la Florida del año 1923.

Federico García Lorca y Luis Buñuel posando en un avión de cartón durante las fiestas de San Antonio de la Florida del año 1923. / EPC

Están por un lado las adaptaciones ortodoxas de obras como ‘La casa de Bernarda Alba’, dirigida en 1987 por Mario Camus, con Irene Gutiérrez Caba y Ana Belén respetando el verbo y la escenografía de la obra original. ‘Bodas de sangre’ es la que más veces se ha adaptado el cine, con mención especial para el filme de Carlos Saura de 1981, con coreografías de Antonio Gades, que abrió en la obra del director su fecunda labor en el género musical. Jaime Camino experimentó con los textos de Lorca en ‘El balcón abierto’ (1984). Y ‘Yerma’ ha sido adaptada al cine en diversos países.

Aunque no sea una película conseguida, ‘La novia’ (2015) de Paula Ortiz es un intento bastante arriesgado de llevar ‘Bodas de sangre’ a un territorio expresivo distinto. Hay algo de artificioso en su trabajo escénico y momentos demasiado grandilocuentes, pero el filme posee también una plástica muy especial y sabe trasladar a un permanente movimiento coreográfico de personajes y espacios la tensa relación amorosa a tres bandas de la pieza original.

Mientras se seguían adaptando sus obras, nadie daba cuenta del único guion para el cine que dejó hecho Lorca, ‘Viaje a la luna’. Lo escribió hacia 1929, después de su viaje a Nueva York. Nada que ver con la película homónima de Georges Méliès. El guion daba para un corto de 20 minutos que finalmente trasladó al cine Frederic Amat en 1998. Es un filme que busca en cada plano reproducir la lógica poética del autor a través del ritmo del cine mudo, con extraordinaria fotografía en blanco y negro de Tomás Pladevall y música soñadora de Pascal Comelade. Amat, pintor y escenógrafo, ya había realizado el diseño escénico y vestuario de una versión de ‘El público’ dirigida por Lluís Pasqual en 1986.

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