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Homenaje

La Sala Beckett dedica su primer ciclo a un actor para celebrar su trayectoria a Oriol Genís

La sala pone por primera vez el foco en un actor en un ciclo recién inaugurado con la recuperación de 'Una nit amb Andrés Villarrosa'

Oriol Genís, junto a la entrada de la Sala Beckett.

Oriol Genís, junto a la entrada de la Sala Beckett. / Kiku Piñol

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Marta Cervera

Marta Cervera

Barcelona
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La Sala Beckett dedica su primer ciclo a un actor, Oriol Genís (Barcelona, 1950), un veterano e inquieto actor de carácter en busca siempre nuevos retos. Eterno secundario en películas y series a quien el reconocimiento ha llegado de manera tardía pero que disfruta a tope, sobre todo en el teatro. En ello mucho ha tenido que ver sus trabajos con el director Xavier Albertí, uno de sus mentores. Una de las obras del ciclo es un trabajo en solitario a sus órdenes, 'Compto cada passa meva sobre la terra', donde encarna a un viejo quiosquero enfermo, personaje diseñado para él por Lluïsa Cunillé, una de sus mayores admiradoras.

'Una nit amb Andrés Villarrosa', un solo donde profundiza en la dualidad entre el actor y el personaje, acaba de abrir el ciclo. Marc Rosich, dramaturgo y director, fue clave para ese personaje del 'crooner' venido a menos. "A Villarrosa lo creé de cero inspirándome en gente de cantantes de los años 60 como Jorge Sepúlveda y Josep Guardiola. Me quedé con aspecto guaperas. El personaje empezó desde lo físico. Diseñé su 'look' con peluquín, patillas, camisa de chorreras y brillo", recuerda. Con él hizo pequeños números de cabaret, pero no lograba darle forma definitiva a un espectáculo.

"Un día me fui a la Bodega Bohemia para trabajar un personaje donde hice pista 15 días. Pero ni así", recuerda. Mucho tiempo después cuando Rosich le propuso recuperar el personaje para hacer una pieza, se negó. Creía que estaba maldito. "No voy a hacerlo. Lo odio, nunca me ha salido bien". Precisamente esas palabras fueron el origen de todo, la semilla que ha dado luz al espectáculo. 'Una nit amb Andrés Villarrosa' muestra "cómo un actor que llega a odiar a un personaje que se le rebela y le hace ir por donde él quiere". Ese diálogo de amor-odio entre él y su álterego como artista de varietés aporta una profundidad que le sirve para hablar de sí mismo a partir de una falsa biografía. Un juego ideal para inaugurar el ciclo que estará en cartel hasta el próximo domingo.

Oriol Genús trasnformado el Andrés Villarrosa en el cartel del espectáculo.

Oriol Genús en el cartel del espectáculo, 'Una nit amb Andrés Villarrosa'. / David Ruano

En octubre vendrá otro espectáculo unipersonal ya citado de Cunillé y en abril recuperará 'Verbagàlia', espectáculo dirigido por Albert Arribas, donde junto a Paula Blanco ofrecen monólogos de Víctor Català, alias de Caterina Albert. Pero la guinda del ciclo es una pieza nueva, una coproducción, un nuevo título donde actuará junto a su hija Júlia. "Despediremos el ciclo mirando al futuro de la saga", dice con orgullo.

Más allá de estos montajes en abril hará una lectura de 'Vespres de la beata verge', dura y bella obra de Antonio Tarantino, que en su día montó en la antigua Sala Beckett de Gràcia dirigido por Jordi Prat i Coll. "Fue un texto difícil y marcó un punto de inflexión en mi trayectoria. Es especial, bellísimo, de una profundidad absoluta y de una gran belleza", dice el actor, que coincidió en el Institut con gente todavía en activo como Montse Guallar, Manuel Dueso y Abel Folk a finales de los años 70 del siglo pasado.

Comediante primero

Al principio de su carrera Genís impulsó un montón de compañías. "Entonces todavía había mucha más precariedad que ahora así que, como no me llamaba nadie, no me quedó otra que montar yo mismo los espectáculos, cosa muy útil, que me ha dado bagaje enorme", admite. Con Dueso montó Terrabastall-tall-ball-ventall e hicieron mucho teatro de calle, una gran escuela. "Aprendimos a ser comediantes, que no actores. Con el teatro de calle el comediante tiene que luchar contra un ambiente no propicio y captar la atención. Por eso la comedia del arte era básicamente mímica y lo más importante era cuántas entradas diferentes sabías hacer". Pero dentro de un espacio cerrado, su lucha es ir al detalle para transmitir verdad. "Todo tiene que ser orgánico cuando actúas, cada gesto. Has de integrar la parte mental del personaje con la física, lo interno y lo externo, para transmitir verdad". Y, como le recuerda Albertí siempre: "La máscara ha de ser real".

"Todo tiene que ser orgánico cuando actúas, cada gesto. Has de integrar la parte mental del personaje con la física"

Para Genís el ciclo de la Beckett conecta otras dos propuestas que esta temporada estrenará en otras salas. Por un lado, 'Mort a Venècia', de Thomas Mann en el el Heartbreak Hotel, con una adaptación de Mia Parcerisa donde interpretará a Gustav von Aschenbach. "El reto es alejarte del film y profundizar en los temas de la novela: la decadencia,la muerte y el deseo en la etapa final de la existencia", señala.

Cartel de 'Mort a Venècia' que protagonizará Genís en el Heartbreak Hotel.

Cartel de 'Mort a Venècia' que protagonizará Genís en el Heartbreak Hotel. / MAY ZIRCUS

Por otro, 'Roig i violeta' en la Sala Petita del TNC, una creación a partir de 'El temps de les cireres' y 'L'hora violeta', de Montserrat Roig, donde estará a las órdenes de Magda Puyo. Tanto él como Alba Pujol y Raquel Ferri serán los álteregos egos de Montserrat Roig. "Nunca antes había llevado a escena novelas y es un lenguaje absolutamente diferente del teatro. Es interesante para avanzar".