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Gerard Jofra: "No ha sido fácil ser hijo de Eugenio, como no lo fue ser Eugenio"

Gerard Jofra, hijo del humorista Eugenio en Dry Martini Barcelona

Gerard Jofra, hijo del humorista Eugenio en Dry Martini Barcelona / ZOWY VOETEN

Anna R. Alòs

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Gerard Jofra, es el hijo de Eugenio, el humorista cuya vida ha reflejado David Trueba en la película 'Saben aquell…'

-'Saben aquell', la película de David Trueba, ¿se acerca a la realidad de su historia?

-Bastante. Yo tenía un guion hecho con Albert Espinosa. Trueba lo leyó, leyó los dos libros que he escrito, puse a su disposición una historia que me corre por la sangre, las conversaciones con mi padre y dio forma a su propio guion. Ahora resulta que todo sale de su cabeza, y lo que ha hecho es rehacer.

-Pues se ha hecho con siete premios Gaudí y está nominado a once premios Goya.

-Es una muy buena película, pero lo pasé mal en los Gaudí, me dejaron al margen y estuve solo con mis hijas, Andrea (23) y Blanca (19). Aunque, insisto, todo el equipo ha hecho un gran trabajo.

-Al ver la cinta ¿le afectó revivirlo todo?

-Fue una catarsis. Yo adoraba a mi madre, y cuando se fue mi padre se ocupó de nosotros, de mi hermano Yvens y de mí, lo tuvo muy difícil pero lo hizo muy bien, admirable.

-Usted ¿se considera un buen padre?

-¿Yo? Fatal durante mucho tiempo. Conocí a mi esposa, fantástica, estuvimos juntos 19 años, una persona fantástica pero no entendió mi forma de vivir y de trabajar. Tampoco entendió lo que significaban para mí mis padres, ni que yo les debía un homenaje.

-¿Qué significaban?

-Todo. Perder a mi madre con 12 años fue terrible. En un viaje a Valencia mi padre me dijo “soy quien soy gracias a tu madre, pero no tuve el valor de agradecérselo en vida”, y también me dijo que el tiempo todo lo pone en su lugar. Y lo puso.

-Eugenio decía que contando chistes se liga.

-Es verdad, lo decía y ligaba, pero yo no he tenido la necesidad de ligar así, tengo la próstata como la tengo y antes de hacer el ridículo prefiero ponerme a tono.

-Eso de la próstata, ¿es en serio?

-Todo lo que digo va en serio. He mentido mucho, pero ya no miento, ¿para qué?

-¿Le preocupa caer bien o mal a la gente?

-Antes sí, pero ya no, nada. Ahora solo me preocupo por ser buen padre, buena persona y estar sano interiormente.

-¿Es intuitivo?

-Mucho, sobre todo después de haber tenido al lado el maestro que tuve.

-La intuición ¿se trabaja o va por su cuenta?

-Si quieres engañarte vas a hacer todo para no escucharla. Si eres fiel a ti mismo, la intuición te lleva por el buen camino.

-¿Se ha equivocado mucho?

-Cada día de mi vida. Para triunfar hay que equivocarse mucho, y yo aún no he triunfado.

-En Estados Unidos a esto de equivocarse le dan largo recorrido.

-Cierto, y en España no hace falta fracasar para que te hundan.

-¿Cuánto pesa ser hijo de un hombre que dio al humor un sentido nuevo?

-No ha sido fácil, como no lo fue ser Eugenio.

-¿Fue su padre quien le animó a subir a un escenario?

-No, a mí me gustaba cantar y contar chistes. En Sausalito, el pub de mis padres en Barcelona, yo cantaba con mi madre 'Volver, volver, volver'. Pero él nunca me animó.

-¿Cómo eran sus noches de niño?

-Mi padre volvía más tarde que mi madre a casa y siempre con mucha gente. Me despertaba y me decía: siéntate aquí, calla y escucha.

-Cuénteme alguna anécdota de ese panorama.

-Estábamos viendo en la tele la noticia del atraco al Banco Central de Barcelona y mostraron quién era el cerebro. Al ver la foto saltamos todos, el tipo, uno rubio, había estado en casa tomando copas unos días antes. No se sabía nunca quién pasaba por nuestra casa.

- A usted quizás no le tocaba vivir todo eso entonces.

-Todo sucede cuando estás preparado para que suceda.

-¿Y si no lo supera?

-No avanzas, la vida te va poniendo la prueba delante una y otra vez. Pero la vida es maravillosa. Todo es causalidad, yo era muy mal estudiante y mi padre me dijo “serás mi secretario, sin cobrar”. Así le acompañé en sus viajes en verano y conocí a todos los grandes genios del humor.

-Si le pido un humorista que le haya dejado huella, Eugenio aparte.

-La genialidad de Tip, era excepcional. Pero mi referente es Eugenio.

-O sea, está encantado con ser hijo de.

-Totalmente. Decidimos dónde queremos nacer y de quién. Tenemos muchos 'yos', y no podemos dejar que uno pase por encima del otro, hay un orden.

-¿Qué utiliza más, corazón o razón?

-Tenemos la misma distancia de la cabeza a la boca que de la boca al corazón, y todo pasa por ahí. Lo piensas, lo dices, lo sientes. Pero ojo, también está el estómago, y ese te dice que te apartes de según quién o qué. Hay que saber decir 'no', por bienestar mental.

-¿Se considera hombre de suerte?

-Haber encontrado una forma de vida de lo que tanto miedo he tenido es una suerte. Mi padre me ha enviado muchas señales.

-¿Cómo sube al escenario por primera vez?

-Lo que no hagas antes de los cuarenta, no lo harás, me dijo mi padre un día. Monté una productora y alguien, en la fiesta de mi 40 cumpleaños, me propuso el espectáculo 'Reugenio' con un actor. Con los años decidí que lo haría yo.

-¿Cuándo y dónde se estrenó usted?

-El 18 del 8 de 2018. En Magaña, Soria, un pueblo en el que hay 20 personas- .80 en verano-, y dos frontones.

-Y le atrapa.

-No me dejaban marchar y me atrapó completamente. Eso fue un punto de inflexión, después colaboré con el documental de Eugenio y luego escribí el libro. Warner quiso comprar los derechos para hacer una película, pero cuando me propusieron el guion pensé que no tenía nada que ver.

-¿No le motivó el dinero?

-El dinero me gusta, hace falta, pero no me mueve. Es como las personas, las quiero, no las necesito.

-¿Usted sabe quién es realmente?

-Después de la catarsis con la película de Trueba ya sé quién soy, y en ese sentido solo tengo palabras de agradecimiento.

-¿Quién es, qué es?

-Soy Gerard y soy artista. He pintado dos cuadros, escrito dos libros, mi cabeza crea todo el rato historias y soy optimista.

-Y ahora ¿qué va a hacer?

-Estoy sábados y lunes en el Café Teatro Llantiol, en Barcelona. Y tengo conmigo el siguiente guion, cuando a los 11 años seguí al lado de mi padre, de secretario.

-¿Cree que se filmará?

-No creo, pero me da igual, yo sé la historia, es mía.

-¿Me cuenta la diferencia entre humor y sentido del humor?

-Uno es para reír y el otro para tomarse la vida de una forma determinada.

-¿Qué le ha dado el humor?

-Me ha salvado la vida.

-De mayor, ¿qué quiere usted ser?

-De mayor quiero ser feliz.