CINE Y EROTISMO (4)

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La nostalgia embellece las cosas, desvía la atención hacia lo más amable. Es imposible pensar en el cine de los 90 sin recordar el atractivo juvenil de algunas de las actrices que marcaron la década: Drew Barrymore, Alicia Silverstone, Winona Ryder, Liv Tyler, Christina Ricci, Kirsten Dunst o Claire Danes. Obviamente, son actrices en las que se piensa de forma más amplia, no sólo por lo jóvenes y guapas que fueron en los 90. Todas siguen en activo, son magníficas y, en muchos casos, son mujeres con mucho poder.

Pero esa nostalgia selectiva puede hacer que olvidemos que en los 90, pese a que la mayoría eran menores de edad o acababan de dejar de serlo, fueron sexualizadas sin piedad y sin que a parte significativa de la sociedad le pareciera extraño. Hasta el punto de acuñarse el concepto de las Lolitas de los 90 para hablar de ellas (o de artistas como Britney Spears). La etiqueta partía de la novela de Vladimir Nabokov, pero era un uso tendencioso de la referencia. No aludía al delito. Convertía a las actrices en objetos de deseo (vendiendo que eran conscientes de serlo) y permitía al espectador adulto verlas de esa manera no sólo sin sentirse mal, sino sin ni siquiera plantearse que eso estaba fatal.

Drew Barrymore

Drew Barrymore tenía 16 años cuando hizo 'Poison Ivy' (1992), los mismos que Alicia Silverstone y Liv Tyler en 'Crazy' (1994), el videoclip de Aerosmith. Y Natalie Portman, 13 cuando debutó en 'El profesional' (1994) y 15 en 'Beautiful Girls' (1996). Sin entrar en consideraciones sobre sus personajes en esas propuestas (¿tenían la edad adecuada para lo que se les exigía?), en la promoción de esas películas y en su definición como actrices a las que seguir se puso en primer plano sin ningún pudor su atractivo físico.

Muchas de ellas posaban en actitud sexy, la que se les pedía, en las portadas de las revistas. Y raro era el texto que no hiciera referencia a su atractivo. En algunos casos, se daba por hecho que había una relación directa entre sus personajes y ellas, que las decisiones y los riesgos que tomaban artísticamente tenían reflejo en el mundo real. Pero no era así. En 'Poison Ivy', Barrymore da vida a una joven que seduce al padre de su amiga. Su personaje es una mujer fatal de libro, y la película sigue siendo controvertida por su postura respecto a la mujer. Antes de rodarla, Barrymore había vivido más que cinco adultos juntos. La niña de 'E.T. El extraterrestre' (1982) era famosa con 7 años, consumía alcohol con 9 y cocaína con 12, había pasado por centros de rehabilitación, se había intentado suicidar, se había emancipado de su madre a los 14 y había escrito unas memorias ('Little Girl Lost'). Le había pasado de todo.

Pero, incluso si ella misma en esa época había alimentado una imagen peligrosa, a día de hoy es inconcebible que los medios y la industria convirtieran en sex symbol a una chica de 16 años. Hago mención a la industria porque en ella lo que resulta irresistible un día es motivo de escarnio al otro. Barrymore se ha reinventado muchas veces. Hoy tiene un programa de tele, The Drew Barrymore Show, en el que saca el lado más humano de las estrellas de Hollywood, y un emporio empresarial que abarca varias línea de maquillaje y artículos para el cabello, otra de electrodomésticos, otra de muebles y hasta sus propios vinos. Y, antes de llegar aquí, ha renacido varias veces. Pero la sexualización a la que fue sometida condicionó su carrera durante años y, quizá, las decisiones que ha tomado desde entonces.

Alicia Silverstone

El caso de Silverstone es distinto. Después de los tres videoclips de Aerosmith que protagonizó en 1993, llegó otra película que afianzó su imagen de 'Lolita: The Crush' (1993). Dirigida por Alan Shapiro según una historia personal (hoy se habría ahorrado ese dato), cuenta la historia de un periodista que es seducido por una adolescente. La adolescente está interpretada por Silverstone, que tenía 16 años, y, como en 'Poison Ivy', todo era culpa de la chica… La actriz rechazó siempre la etiqueta de Lolita.

Pero, por mucho que pusiera de su parte, acabó engulléndola cuando se estrenó 'Clueless' (Fuera de onda) (1995), la película que la catapultó. Tenía 19 años y se decidió que era una de las actrices más sexy del momento. Como se decidió, en otra demostración de absoluta falta de piedad de la industria, de los medios y del público, que dos años después no lo era. No solo no lo era, sino que sufrió 'body shaming' cuando hizo 'Batman y Robin' (1997). Se ensañaron con su físico, dijeron que estaba gorda. Una vez más, la sexualización que nadie pidió tuvo consecuencias nefastas. Truncó la carrera de la actriz, que encontró otra pasión en el activismo medioambiental. Silverstone no ha dejado nunca el cine, como no lo ha dejado Barrymore pese a las pausas. Pero no hay duda de que las míticas portadas de las Lolitas de los 90 fueron un caramelo envenenado.