Invitado estrella del salón

Nakaba Suzuki, un 'mangaka' en la corte del rey Arturo

  • El autor japonés presenta en el Manga Barcelona su nueva serie de acción fantástica, 'Four knights of the Apocalypse', 'spin off' de su aclamada  ‘Los siete pecados capitales’ 

Las manos del mangaka Nakaba Suzuki, mientras dibujo en el Manga Barcelona, este jueves.

Las manos del mangaka Nakaba Suzuki, mientras dibujo en el Manga Barcelona, este jueves. / JOAN CORTADELLAS

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Anna Abella
Anna Abella

Periodista cultural

Especialista en arte y libros, en particular en novela negra, cómic y memoria histórica

Escribe desde Barcelona

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Nakaba Suzuki, camiseta roja bajo americana negra, llega serio a la rueda de prensa en el Manga Barcelona. No permite, como tantos de sus colegas japoneses, que se le hagan fotos. Bueno, solo de sus manos mientras dibuja. Pero pronto se relaja, bromea con sus editores y hasta ríe al confesar cómo siendo aún un joven autor topó en un bar con su reverenciado Masami Kurumada, autor de ‘Los caballeros del Zodiaco’, influencia confesa, y cómo bajo los efectos del sake se animó a pedirle un dibujo al ‘mangaka’, que no menos alegre que él trazó como pudo.  

Suzuki (1977) nació hace 45 años en un pueblo de la prefectura de Fukushima. "Era una zona alejada de la ciudad, en el norte rural de Japón, y cuando desde allí llegué a la gran ciudad me sentí impresionado y un poco como Percival [su nuevo protagonista], un niño puro que tiene que crecer y descubrir mundo cuando matan a su abuelo, con quien vive en una zona perdida. Eso me conecta con mis propias vivencias. Él es distinto a otros personajes míos, que tienen una experiencia acumulada de 3.000 años, para lo bueno y para lo malo", explica el autor, que llega invitado al Manga Barcelona con nueva historia de acción y para jóvenes en curso, ‘Four knights of the Apocalypse’ (Norma Editorial), que comparte universo y algunos personajes con la longeva y premiada serie que le lanzó al éxito, ‘The seven deadly sins’ (Los siete pecados capitales), de 41 tomos y con varias adaptaciones animadas.  

En ‘Four knights of the Apocalypse’, este ‘spin off’ que transcurre varios años después del desenlace de ‘The seven deadly sins’ y que en Japón ya lleva siete volúmenes, Percival es un joven de 16 años que vive con su abuelo, un antiguo caballero sagrado que le esconde secretos sobre su origen, hasta que les encuentra el hombre de armadura roja. Un mundo ambientado en una Britania fantástica. "Siempre, desde niño, he seguido el mito del rey Arturo. De hecho, ‘The seven deadly sins’ es como el prólogo de las leyendas artúricas. Así que quería seguir y meterme en el resto de la historia. Y mis editores me dijeron: ‘sí, por favor. Siga por aquí’", sonríe.  

"De pequeño me marcó mucho ‘Doraemon’, cómo Fujiko F. Fujio era capaz de meter una película entera en 31 páginas", recuerda quien también cita entre sus mangas preferidos ‘Dragon ball’ y ‘El puño de la Estrella del Norte’. "Ya de niño me gustaba dibujar. Cuando en primaria me preguntaron en una redacción qué quería ser de mayor ya escribí que quería ser ‘mangaka’. Fue algo natural. Me gusta que la gente se sienta bien al ver mis dibujos. Siempre pensé que me gustaría que mis mangas se leyeran en todo el mundo pero aún no he asimilado que sea así", admite Suzuki.

Consciente de que en Japón, donde funcionan con exigentes entregas semanales de las historietas para las revistas de manga, hay que mantener siempre el interés, cuando trabaja, le "gusta traicionar las expectativas del lector, sorprenderle". "Cuando le presento algo a un editor y me dice que está muy bien, entonces pienso que no voy por buen camino y vuelvo a dibujarlo", añade. "Disfruto mucho con sus ‘storyboards’, pero cuando recibes el original siempre ha cambiado algo para sea aún mejor", certifica uno de los editores que le acompaña y que desvela "un secretillo" del autor: no tiene teléfono móvil. 

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A diferencia de otros autores de manga, que suelen tener ayudantes para cumplir con las entregas, asegura que siempre prefirió trabajar solo. "No me siento cómodo trabajando en equipo", apunta quien por ello también prefirió hacer un manga sobre golf -‘Rising Impact’, uno de sus primeros trabajos-, un deporte más individual aunque no tan popular en Japón, a otros sobre deportes colectivos como el fútbol. 

"Me parece imposible dibujar manga sin inspirarme en mí mismo, en lo que me ha pasado. Siempre he utilizado experiencias pasadas y actuales y gente cercana, como amigos y familia, para mis personajes", asegura. De ellos elige como favorito, "por cómo evolucionó", a Ban, de ‘Los siete pecados capitales’. Encarna la codicia y es un personaje maldito, que aunque lo matan constantemente, no puede morir. Quizá un deseo de inmortalidad aflora en el subconsciente del ‘mangaka’.