Crítica de cine

'Tori y Lokita': los hermanos Dardenne, en estado puro

  • 'Tori y Lokita' es un relato francamente desgarrador de sufrimiento e injusticia, que evita tanto el didactismo como el miserabilismo

Joely Mbundu y Pablo Schils, en ’Tori y Lokita’, de los hermanos Dardenne

Joely Mbundu y Pablo Schils, en ’Tori y Lokita’, de los hermanos Dardenne / WandaFilm

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Nando Salvà

'Tori y Lokita' ★★★★

Dirección Jean-Pierre y Luc Dardenne

Intérpretes oely Mbundu, Pablo Schils, Alban Ukaj, Tijmen Govaerts

Estreno 11 de noviembre de 2022

En la que sin duda es su mejor película desde ‘El niño de la bicicleta’ (2011) los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne vuelven a retratar personajes juveniles afectados por la violencia del mundo, y como en buena parte de su cine previo relatan con claridad y contundencia lo que les espera a los migrantes que llegan a Europa solo para verse atrapados en sus rincones más oscuros. En concreto, ‘Tori y Lokita’ observa a una adolescente procedente de Benin que reside en un hogar de acogida en Lieja junto al niño camerunés de 11 años al que hace pasar como su hermano, y cuyas esperanzas de una vida mejor se ven lastradas por los burócratas rígidos, los traficantes de drogas, los agresores sexuales y los esclavistas modernos que los acechan.

A la hora de trazar el periplo de sus personajes, los Dardenne se muestran fieles a su método naturalista habitual y vuelven a hacer gala de gran concisión narrativa, recurriendo a las elipsis y el fuera de campo y fijándose en gestos reveladores y acciones aparentemente simples pero capaces de generar gran tensión dramática. El resultado es un relato francamente desgarrador de sufrimiento e injusticia, que evita tanto el didactismo como el miserabilismo -aunque, es cierto, por momentos caiga en la inverosimilitud- y cuyo pesimismo proviene no del morbo o el voyerismo sino de un sentido de la fatalidad del todo justificado.