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Y el Goya de Honor es para... Carlos Saura

Este premio se entregará en la 37 edición de la gala de los Goya que se celebrará el 11 de febrero en Sevilla

El director de cine Carlos Saura recibirá el Goya de Honor 2023. En la foto, Ena y Antonio Saura, hijos de Carlos Saura, tras el anuncio de que el Goya de Honor 2023 lo recibirá él por haber dado forma a la historia del cine español moderno. / SERGIO PÉREZ / EFE / VÍDEO: ATLAS

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Quim Casas

A lo largo de sus más de 60 años de carrera, Carlos Saura ha cosechado todo tipo de nominaciones y galardones. En Berlín ganó el Oso de Oro por ‘Deprisa, deprisa’ y el Oso de Plata a la mejor dirección por ‘La caza’, dos de sus mejores películas. En Cannes logró el premio del jurado por ‘La prima Angélica’, otro de sus títulos decisivos, y compitió por la Palma de Oro con ‘Los golfos’ –su ópera prima–, ‘Ana y los lobos’, ‘Elisa vida mía’ y ‘El Dorado’, entre otras. En San Sebastián se llevó el premio especial del jurado con ‘Mamá cumple cien años’. Fue nominado también a los premios César franceses por ‘Cría cuervos’ y ‘Carmen’ en la categoría de mejor película extranjera. Le dieron un premio por toda su carrera en el Fantasporto portugués y en el festival de Moscú. Luchó por el León de Oro veneciano en tres ocasiones, con ‘Stress es tres, tres’, ‘Los zancos’ y ‘¡Dispara!’. Le faltaba sin duda el mejor reconocimiento en su propio país, el Goya de Honor, aunque en la edición de 1991 de los premios cinematográficos españoles ganó los Goya a la mejor dirección y al mejor guion adaptado por ‘¡Ay, Carmela’!

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En otros ámbitos, los premios honoríficos acostumbran a certificar el final de una trayectoria. No parece ser que sea el caso de Saura. En la pasada edición del festival de San Sebastián debía presentar su último trabajo, ‘Las paredes hablan’, un documental sobre la pared utilizada como lienzo pictórico a través de los siglos. Se proyectó la película, aunque Saura canceló su viaje debido a un accidente doméstico. Un año antes había presentado en el mismo festival donostiarra el corto ‘Rosa Rosae. La guerra civil’, reflexión sobre la contienda española hecha a partir de fotografías y dibujos del director. Pero en ese mismo 2021 Saura realizó otro cortometraje, ‘Goya 3 de mayo’ –que empieza con ‘Los desastres de la guerra’ goyescos y concluye con el otro cuadro más célebre del pintor, ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’–, que se proyectó en la gala de clausura del festival de Sitges. Entre ambas piezas rodó el largometraje ‘El rey de todo el mundo’, otra vuelta de tuerca a su género preferido en las últimas décadas, el musical.Así que el Goya de Honor que la Academia del cine español concederá a Saura el 11 de febrero de 2023 no es ni mucho menos un galardón para alguien que ha decidido retirarse. De hecho, puede considerarse a Saura como uno de los directores más fecundos del cine español. Entre 1956, cuando realizó el corto documental ‘El pequeño río Manzanares’, y 2022, cuando se anuncia un proyecto en torno a Johann Sebastian Bach, Saura ha realizado cinco cortos y 42 largometrajes incluyendo su vasto muestrario de ficciones y documentales de música sobre las sevillanas, la jota, el tango, el fado y la suite ‘Iberia’ de Albéniz, además de la película oficial de los Juegos Olímpicos de Barcelona-92, ‘Maratón’, y un episodio de la serie televisiva ‘Cuentos de Borges’.Fernando Méndez-Leite, actual presidente de la Academia, ha hablado de la modernidad que impuso en su momento el cine de Saura, aunque no se necesitan justificaciones. El director aragonés, nacido en 1932, fue la cabeza más visible del Nuevo Cine Español y uno de los que mejor cultivó el cine simbólico en la época franquista gracias, entre otras cosas, a la colaboración del productor Elías Querejeta, el director de fotografía Luis Cuadrado, el músico Luis de Pablo, el guionista Rafael Azcona e intérpretes como Geraldine Chaplin –entonces su compañera sentimental– y José Luis López Vázquez.

‘La caza’, ‘Peppermint frapé’, ‘La madriguera’, ‘El jardín de las delicias’, ‘Ana y los lobos’, ‘La prima Angélica’ y ‘Cría cuervos’ sintetizan por si solas el compromiso de un cine formalmente rompedor e ideológicamente combativo hecho durante las dos últimas décadas del franquismo. Después seguirían nuevas propuestas narrativas y argumentales, grandes y pequeñas producciones, comedias y dramas, documentales sobre música y probaturas de toda índole, sin abandonar la fotografía y la manipulación de las imágenes estáticas o en movimiento. Y el Goya de Honor lo merece por partida doble: suya es, además del corto ‘Goya 3 de mayo’, la película ‘Goya en Burdeos’, con Francisco Rabal encarnando al pintor.