Cita teatral en Lisboa

Festival de teatro de Almada: cuando la periferia se sitúa en el centro

  • La cita teatral portuguesa ha recuperado la normalidad después de la pandemia con un potente programa internacional que ha incluido la presencia de producciones de Barcelona.

’I was sitting on my patio this guy appeared I thought I was hallucinating’, de Robert Wilson

’I was sitting on my patio this guy appeared I thought I was hallucinating’, de Robert Wilson / EPC

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Manuel Pérez i Muñoz
Manuel Pérez i Muñoz

Periodista.

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Cruzando desde Lisboa el icónico puente 25 de abril se llega a Almada, una densa población con los habitantes de Cornellà y la orografía rebelde del Carmel. Feudo comunista tradicional, la evolución del enclave ha ido pareja a su festival, con casi cuatro décadas de implantación popular. Una muestra en origen muy modesta y periférica, pero ahora relevante gracias a la presencia constante de estrellas internacionales. Este año, entre otros, aparecen en el cartel Thomas Ostermeier, Christoph Marthaler, Wim Vandekeybus y el emblemático director estadounidense Robert Wilson.

De este último vimos un nuevo/viejo montaje, 'I was sitting on my patio...', reelaboración de una pieza de 1977 puesta a punto por el Théâtre de la Ville de París. Formada por dos monólogos casi idénticos que interpretan sucesivamente un actor y una actriz, el texto forma una partitura de frases sueltas o microhistorias inconexas que adquieren matices completamente diferentes en función de quien las pronuncia. La propuesta, con su marcada estética expresionista, transporta a un tiempo en que el teatro del absurdo dominaba la vanguardia y el trabajo de cuerpo se alejaba del naturalismo actual. La puesta en escena viene con polémica por el grado de implicación de su autor en la nueva versión, que algunos aseguran fue mínimo.  

Muy comentada, también, la obra del director de la Schaubühne berlinesa, Thomas Ostermaier, que hace pocas semanas paseó por Barcelona 'El enemigo del pueblo'. Aunque sus creaciones hayan dejado de rezumar transgresión estética, su nombre viste mucho un cartel. Después de diversas negativas, el año pasado se aventuró a montar 'Edipo' en el mítico teatro griego de Epidauro. La versión de Maja Zade que ahora llega a Almada transporta la tragedia a la Alemania actual: los reyes ahora dirigen empresas y las guerras son accidentes ecológicos. A pesar del impacto escenográfico y el realismo marcial de las interpretaciones, algo falla en la verosimilitud cuando oímos al público reír en el momento de las revelaciones trágicas.

'Hands do not touch your precious Me', de Wim Vandekeybus

/ EPC

En un plano más abstracto, dos conocidos de la cartelera barcelonesa, el coreógrafo belga Win Vandekeybus y el artista plástico Olivier de Sagazan, que se llevaron el gato al agua por su originalidad. Danza contemporánea que evoluciona hasta lo tribal, audiovisuales y trabajo con arcilla para transmutar los cuerpos en seres de otro mundo. Entre Pina Bausch, Peter Brook y Kill Bill versión zombi.

Equipaje extraviado

“Era nuestra peor pesadilla”, comentaba Laida Azkona en el colegio que sirve de punto de encuentro en Almada. Sus maletas se perdieron en el aeropuerto, un percance común este verano. Así que la compañía barcelonesa Azkona&Toloza tuvo que rehacer el vestuario de la obra 'Tierras del Sud' que representaron hasta el domingo. El suyo es un teatro de justicia política que pasa la palabra a los conflictos silenciados. Un ejercicio escénico de escucha y reproducción cobra forma de documental del exterminio –pasado y presente– del pueblo mapuche en Argentina. Las cicatrices del colonialismo sangran aún, y su forma de explicarlo es una combinación de denuncia y un lenguaje plástico sugerente que incluye la construcción de la escenografía en directo.

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“Las reacciones a la pieza son curiosas, muchos aplausos y algún enfado”, comenta Txalo Toloza. “En Portugal no está tan presente el debate colonial en la esfera pública”. Azkona&Toloza, una de las compañías más exportadas de nuestro teatro, viajará en breve a Brasil con su producción que arremete contra la clase dirigente de aquel país. Su actuación coincidirá con la caldeada elección presidencial.

'Falaise', de Baró d'Evel

/ François Passerini

La presencia de coproducciones de Barcelona en Almada se completó con 'Falaise', de los franco-catalanes Baró d'evel. Su trabajo de circo y teatro visual enganchó a muchos y removió el debate sobre la utilización de animales en escena. Con su gran producción participada por el Grec y el Lliure, la compañía de Camille Decourtye y Blaï Mateu elevó en ambición el programa de Almada, festival que ya prepara para el año que viene su redonda edición número 40.

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