Crítica de cine

‘Sundown’: el insoportable peso de existir

Michel Franco retrata con un hilo de misterio a un hombre que ha perdido toda energía vital

Fotograma de 'Sundown'

Fotograma de 'Sundown'

Nando Salvà

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Michel Franco acostumbra a usar sus películas para reflexionar sobre asuntos de clase, la crueldad humana y la mortalidad, a través de un estilo rigurosamente austero y en base a una visión del mundo definitivamente sombría. En ‘Sundown’, el cineasta mexicano retrata a un hombre británico de mediana edad que decide permanecer de vacaciones en Acapulco incluso después de que el resto de miembros de su familia hayan regresado a casa a causa de una tragedia, extrañamente indiferente a la pérdida y el trauma que los suyos sufren. Es un tipo que ha perdido toda energía vital, que ha elegido dejarlo todo, y que su abandono ocurra en un lugar en el que el placer hedonista y la violencia coexisten íntimamente otorga a su deambular una dimensión tragicómica adicional. 

Mientras lo contempla, y entretanto deja que un hilo de suspense atraviese la historia, ‘Sundown’ exhibe varias de las virtudes del cine previo de Franco -la pericia a la hora de confundir al espectador o a la de generar tensión incluso a partir de elementos narrativos solo en apariencia livianos o banales- pero también algunos de sus más obvios defectos, como la tosquedad con la que se explica a sí misma cuando, por algún motivo, se ve necesitada de hacerlo. Y aunque puede que revelar los motivos de su protagonista dé más coherencia a la película, por otro lado le resta misterio existencial.