Industria editorial

Los secretos del éxito internacional de 'Canto jo i la muntanya balla', de Irene Solà

Con 25 traducciones a diferentes lenguas la joven autora se ha convertido en un fenómeno de la literatura catalana que merece estudio

La escritora Irene Solà, autora de Canto jo i la montanya balla.

La escritora Irene Solà, autora de Canto jo i la montanya balla. / Asli Yarimoglu

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Elena Hevia
Elena Hevia

Periodista

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Con una novela inesperada y original, Irene Solà se ha convertido en tan solo tres años en la protagonista de uno de los fenómenos más interesantes de la pequeña pero cada vez más pujante edición catalana. Con tan solo 30 años y una trayectoria más bien exigua, un poemario, dos novelas, Solà está logrando gracias a ‘Canto jo i la muntanya balla’ emular la casi mítica repercusión del ‘Jo confesso’ de Jaume Cabré, un novelón que a partir del 2011 rompió fronteras y vendió más de 500.000 ejemplares en todo el mundo, la mitad de ellos en Alemania.

La eclosión de aquella novela se gestó en la Feria de Fráncfort así que no sería sorprendente que la London Book Fair, donde la autora es punta de lanza de la presencia catalana, fuera ahora el detonante de un nuevo fenómeno que ya contabiliza derechos vendidos en 25 países. Recién aparecida en Gran Bretaña, en el sello Granta, y en Estados Unidos, en una pequeña editorial de Minnesota dedicada a la poesía, la novela ha recibido buenas críticas. En ‘The Guardian’ destacan la prosa expansiva y táctil de la autora, magníficamente traducida por Mara Faye Lethem, y resaltan el carácter universal de cómo una narración situada en un pequeño pueblo catalán puede tener un significación universal. Además hay que mencionar su celebrada versión teatral, que ha cosechado premios al tiempo que se prepara una adaptación cinematográfica y ha inspirado una obra sinfónica.

El reverso de la autoficción

El libro de Solà, es conocido, entrecruza historias y voces de mujeres, hombres, animales, plantas, fantasmas y nubes vinculándolos a las fuerzas telúricas de la naturaleza en un entorno rural, territorio concreto y a la vez mítico entre Prats de Mollò y Camprodon, alta montaña en los límites. Son características que rompen -como indica la editora de la autora en Anagrama, Isabel Obiols- con el hambre de realidad y de exposición del ego que ha marcado la literatura en las últimas décadas, pero que conectan con otro tipo de mirada: “Lo que ha hecho Solà es invertir la dirección de la autoficción, hacer que lo que está afuera se dirija al interior y no cómo se venía haciendo hasta el momento”. Es, dice, una mirada animista y espiritual, con un punto de magia, “que ha conectado con una sensibilidad de época y ha logrado tocar la fibra a muchos lectores”.

'Canto jo i la muntanya balla' ha sabido conectar con una sensibilidad de época y tocar la fibra a muchos lectores

Isabel Obiols, editora

La naturaleza, ese interés por contar la vida del planeta desde la perspectiva de los animales y las plantas, es uno de los elementos clave en la escritura de Solà. Lo cuenta María Lynch, actual agente literaria de la autora: “Una reseña decía que el libro habla del mundo desde una perspectiva no antropocentrista y creo que esto conecta muy bien con las críticas de cómo hemos tratado el planeta”.

El elemento folk de las sagas nórdicas, hoy muy pujante en la literatura anglosajona, es una de las fuerzas motrices de la novela

María Lynch, agente literaria

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Luego está el amplio público lector y aquí debería hablarse de la célebre foto tomada por Víctor García Tur en una plaza de Sants en la que captó a una pareja leyendo el libro en voz alta. “No es casualidad -señala Lynch- que la obra se abra con una cita de Halldór Laxness, el premio Nobel islandés, porque el elemento folk de las sagas nórdicas, hoy muy pujante en la literatura anglosajona, es una de las fuerzas motrices de la novela”.

El factor Anagrama

Para la agente, el prestigio internacional de Anagrama, responsable de las ventas de los derechos de ‘Canto jo…’, ha sido fundamental para la expansión de la novela, que obtuvo también uno de los premios de literatura de la Unión Europea, destinados a la creación emergente. Pero en Anagrama destacan asimismo el trabajo de 'fellowship' del Institut Ramon Llull, que pone en contacto a distintos editores y autores con autores y miembros del sistema editor, algo que benefició a la obra de Solà. Todavía hay mucho camino por delante: el hecho de que próximamente se publique en francés abrirá muchas puertas, porque, aunque en menor medida que el inglés, el francés sigue siendo todavía un idioma de referencia para el conocimiento de las literaturas minoritarias. "Hay que seducir todavía a mucha gente, en Asia y en los países nórdicos", pero eso va a cambiar muy pronto, ultima Lynch.

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