Entrevista

Valentí Oviedo: "El Liceu del futuro será poliédrico, muchos Liceus"

El director general celebra el 175 aniversario de la institución con la vista puesta en los retos de un teatro que necesita más recursos para conectar con las nuevas generaciones de creadores, cantantes y espectadores

Valentí Oviedo, en el Liceu, esta semana.

Valentí Oviedo, en el Liceu, esta semana. / Robert Ramos

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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El Liceu celebra su 175 cumpleaños con la vista puesta en la expansión del Gran Teatre con el Liceu Mar en un nuevo edificio que se levantará donde está el Imax. Este domingo el coliseo acoge una gala con estrellas de la lírica como Sondra Radvanovsky, Lisette Oropesa, Iréne Theorin, Ludovic Tézier y Joseph Calleja, que retransmitirá a través de su plataforma Liceu +. Habrá un acto de las óperas más representadas en el Gran Teatre, 'Lucia di Lammermoor',  'Macbeth' y 'Turandot'. Y al día siguiente, coincidiendo con la efeméride, habrá repique de campanas de iglesias cercanas del Gòtic, un concierto especial del carrillón de la Generalitat y la Font Màgica bailará a ritmo de famosas melodías operísticas.

¿Cuáles son los principales retos del Liceu hoy?

Para el Liceu y para cualquier teatro de ópera es el mismo: que la ópera -esencia de la cultura europea como arte total que es- tenga la capacidad de llegar a todas las personas y que todo el mundo pueda reconocer su espíritu transformador. Asumirlo significa que la institución será más abierta, más accesible, algo básico para cualquier institución del siglo XXI. Solo así se podrán tirar adelante buena parte de los objetivos de esta casa y de cualquier institución público-privada.

¿Cómo debería ser el Liceu del futuro?

El Liceu debe mantener su esencia e impulsar su apertura a más públicos no solo en su sede de la Rambla, sino también en la plataforma digital Liceu Live, donde serán accesibles todos sus contenidos, dando la posibilidad de conectar con la ópera desde cualquier parte del mundo. Y deberá tener los espacios adecuados para desarrollar su actividad de la mejor manera. A veces un espacio de 2.200 butacas no es el espacio idóneo para trabajar la proximidad como elemento de atracción o para desarrollar otras manera de entender la ópera. El Liceu del futuro son muchos Liceus. Las tiendas ya no están solo en un sitio, puedes acceder a ellas desde diferentes puntos. Hemos de ir hacia una idea poliédrica del Liceu con diferentes ubicaciones, formas de expresión, de interpretación y de llegar al público. Todo es poliédrico en el siglo XXI.

La Copa América ocupará el espacio del Imax. Eso va a favor nuestro porque tendremos más tiempo para consolidar el proyecto del Liceu Mar

¿Qué papel juega el Liceu Mar y cuáles son los plazos?

La Copa América ocupará el espacio del Imax. Eso va a favor nuestro porque tendremos más tiempo para consolidar el proyecto, socializar ideas e incorporar necesidades. Estamos aún estudiando su viabilidad, tejiendo complicidades para poder desarrollar una idea querida por todos: Puerto de Barcelona, Ayuntamiento de Barcelona y Liceu. Es una propuesta que entusiasma pero que tiene sus complejidades. Estamos viendo cómo reducir todas las posibles dificultades de la construcción del proyecto.

¿Para cuándo calcula la inauguración?

No se puede prever aún.

¿Habrá compañía de danza estable, como tuvo el Liceu en el pasado?

Lo que seguro habrá es una temporada de danza. Hoy hay múltiples maneras de establecer complicidades con compañías.

La ópera de nueva creación se instalará allí. ¿Por qué le cuesta tanto al público del Liceu entrar en este tipo de propuestas y qué plan hay?

Conjuntamente con Víctor García de Gomar, director artístico, estamos trabajando un ecosistema donde se apoye la creación contemporánea. El proyecto de las microóperas es un reflejo de esto. Se invita a una serie de compositores a crear una ópera de unos 20 minutos para mostrar su lenguaje, junto con unos directores de escena que no han participado en óperas pero conocen las artes escénicas; también ellos y no solo los compositores han de poder experimentar. En esta fase deberíamos detectar el talento para poder hacer un segundo encargo, ya de una ópera más grande en un espacio que no sea el gran escenario del Liceu. Y después deberíamos ver quién puede hacer el salto a la sala principal. El estreno de una ópera ha de ser un gran evento, algo de lo que nos sintamos orgullosos porque nos identifica como un teatro diferente a los del resto de Europa. La nueva creación nos identifica.

Es necesario construir otra mentalidad, olvidarse de esa idea de que la ópera contemporánea se aleja de la gente

Pero la mayoría del público del Liceu no lo vive así.

Nos toca hacer el ejercicio de explicarlo, lograr que no lo vean como algo extraño. Todo el recorrido previo en su creación debe servir para abrir boca y que se vea el estreno como el evento del año. Para eso es necesario construir otra mentalidad, olvidarse de esa idea de que la ópera contemporánea se aleja de la gente. Al revés. La ópera contemporánea debería resultarnos mucho más próxima por sus temáticas, puestas en escena y lenguaje innovador.

La coproducción de la nueva ópera de John Adams 'Antony and Cleopatra' llegará en el 2022-23 tras su estreno en San Francisco y Nueva York. Pero 'Pelléas y Mélisande' de Debussy, estrenada en 1902, pese al éxito de crítica, costó venderla. Es preocupante.

A 'Pelleas y Mélisande' vinieron unas 10.000 personas y eso es un 'hit' en muchos sitios. Entiendo que la ópera requiere un esfuerzo intelectual y que nuestra misión es explicarlo y mostrarlo. Hemos de hacer 'Il trobatore' pero también 'Pélleas' y la nueva ópera de John Adams. La condición humana, en términos generales, tiende a la ley del mínimo esfuerzo. Instituciones como el Liceu deben empujar hacia delante porque si no iríamos en constante regresión. No queremos quedarnos con lo de siempre, con lo más conocido, porque el ser humano también es curioso, algo que nos lleva a salir de nuestra zona de confort. Hemos de potenciar esa curiosidad y que el ying supere al yang.

En Alemania las entradas son más baratas porque tienen un 80% de presupuesto público y un 20% de ingresos privados

El Liceu nació hace 175 años impulsado por la burguesía barcelonesa. Ahora está respaldado por las Administraciones y los patrocinadores. ¿Los 51 millones de presupuesto (el Teatro Real cuenta con 63) son suficientes?

Hay una respuesta relativa y otra absoluta. Si el Liceu piensa solo en él y su circunstancia, en desarrollar un proyecto local y global que tiene que ver con la excelencia artística, que da oportunidades a creadores, que quiere ser accesible y por lo tanto bajar el precio de las entradas para que mucha gente que no puede venir lo haga; si pensamos en todo esto, el presupuesto es una barrera. Para eso necesitaríamos un incremento presupuestario importante, pero mantener el equilibrio presupuestario obliga a tener los precios que tenemos. En Alemania las entradas son más baratas porque tienen un 80% de presupuesto público y un 20% de ingresos privados. Si hace 15 años este teatro tenía 57 millones de euros y aún necesitaba más... La diferencia con 51 millones es importante y con el dinero ajustado por la inflación la diferencia es todavía mayor. Aunque, a ver, cuando empecé hace cuatro años el presupuesto era de 46 millones y el objetivo era llegar a los 50. Hay que seguir avanzando para construir el proyecto no solo con las Administraciones sino también con la incorporación de mecenas, patrocinadores o benefactores. Con ellos el teatro se hace más transversal y gana complicidades. Hay que poder coproducir más y rebajar el coste de las entradas.

Las entradas 'Under 35' son una manera de dar acceso a personas para quienes el precio es una barrera

Los boletos de Under 35, la ópera para menores de 35 años, para determinados preestrenos se agotan en poquísimo tiempo. Interés hay.

Funcionan porque las entradas están a 20 euros. Es una manera de dar acceso a personas para quienes el precio es una barrera. La próxima temporada los que cumplan 36 podrán acceder al abono popular con un 36% de descuento extra. Es un otro tipo de acompañamiento. Veremos si funciona. Esto es prueba y error.

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Ha resistido a la crisis provocada por el covid y ahora llega la de la guerra de Ucrania, que ha disparado los precios. ¿Cuál es el secreto para mantenerse optimista ante viento y marea?

Tengo un sólido equipo, con un presidente de la Fundación del Liceu, Salvador Alemany, que las ha visto de todos los colores y nos apoya siempre. Es una garantía contar con un 'chairman' como él. Su visión aporta calma. Es fundamental, como también lo es el compromiso de todo el equipo del Liceu, desde un técnico a la directiva. Sin ganas, energía y horas de trabajo no se puede tirar adelante este proyecto para honrar esta institución que lleva 175 años en la Rambla.