Entrevista

Leonardo Sbaraglia: "He tenido que desnudarme en todos los sentidos"

El actor argentino enfrenta el papel más complicado de su carrera en 'Ámame', presentada en el Festival de Cine de Málaga

El actor Leonardo Sbaraglia durante la presentación de ’Ámame’, en el Festival de Cine de Málaga

El actor Leonardo Sbaraglia durante la presentación de ’Ámame’, en el Festival de Cine de Málaga / EFE/Álvaro Cabrera

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Beatriz Martínez
Beatriz Martínez

Periodista

Especialista en cultura y cine

Escribe desde Madrid

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Después de una carrera llena de éxitos tanto en el cine argentino como en el español, Leonardo Sbaraglia se enfrenta el que probablemente sea el papel más complicado de su carrera. En ‘Ámame’ interpreta a un hombre que se encuentra en un camino de autodestrucción constante. Ha perdido al hombre de su vida, es padre, no sabe cómo relacionarse con su hija y se pierde en orgías entre sexo, drogas y alcohol. La segunda película de Leonardo Brzezicki es un constante 'tour de force' autoral y actoral.

¿Qué pensó cuando recibió el guion de ‘Ámame’, que lleva implícito tanto riesgo?

Cuando recibes una oferta de estas características no puedes obviarla. Te tiras a la piscina. A mi alrededor había mucha curiosidad por saber si aceptaría o no, porque es un papel muy extremo, con escenas muy explícitas y desnudos integrales. Pero en realidad, todos querían que lo hiciera, no solo el director, Leonardo Brzezicki, sino también mi representante, una amiga directora de 'casting', Diego Lerman, que había leído el guion. Había un consenso generalizado de que podía encajar en ese papel.

¿Por qué todo el mundo pensaba que podía encajar en ese personaje tan alejado a lo que había hecho hasta el momento?

Supongo que por ese riesgo del que hablas. Es difícil encontrar algo así, porque había que desnudarse en todos los sentidos. Había que estar muy dispuesto a sumergirte en tus propias vulnerabilidades, a transitar el abismo. Para un actor todo esto siempre es atractivo, pero cuando me reuní por primera vez con el director, con Leonardo, me dijo un par de cosas que me fascinaron, una de ellas era su intención de experimentar con la cámara, y que tuviéramos una relación parecida a la de John Cassavetes y Gena Rowlands, y claro, eso me pareció increíble.

La película habla de las heridas que llevamos dentro y a las que no sabemos cómo enfrentarnos

¿Quería que fuera una especie de Gena Rowlands?

Sí, en el sentido de que no hubiera reglas, que hubiera un espacio de catarsis y libertad a la hora de rodar. Mi personaje, Santiago, está metido en una especie de pozo existencial del que no sabe cómo salir. Todo el rato está buscando cuál es el sentido de su vida, y eso de alguna manera es muy humano, aunque en su caso, se torna algo profundamente nocivo. La película habla de las heridas que llevamos dentro y a las que no sabemos cómo enfrentarnos. ¿Quién no ha estado en algún momento frente a un abismo?

A nivel corporal tuvo que ser un papel muy complicado, porque siempre está en tensión, y huyendo siempre hacia adelante como si no hubiera un mañana.

En efecto, emprende un camino de huida. Y, a nivel corporal, de gestualidad, tenía que estar todo el tiempo incómodo, porque no se encuentra a gusto consigo mismo. Y no tiene que ver con su sexualidad, con que sea gay. Tiene que ver con esas heridas de las que hablábamos, y de la necesidad desesperada de sentirse amado. Y es imposible exigir que te amen, jamás, sobre todo si no te amas a ti mismo.

La sombra de la paternidad fallida está siempre presente en la película, ya que su personaje es padre y no quiere repetir con su hija los errores que con él tuvo su progenitor.

Yo creo que todo esto entronca con el momento que estamos viviendo. Es necesario que el hombre se deconstruya por completo, porque la sociedad ha cambiado y no se puede perpetuar el papel patriarcal que tenía hasta el momento.

Es de los jóvenes de los que tenemos que aprender

Por eso es el personaje que interpreta la joven Miranda de la Serna, el que tiene las ideas más claras.

En Argentina hace poco se ha aprobado la ley del aborto y el movimiento feminista ha sido una de las cosas más valiosas que le han pasado a nuestro país en muchísimo tiempo. Por eso estoy orgulloso de que mi hija, que tiene 16 años, esté viviendo este momento tan importante y que se involucre, que luche por sus derechos y libertades. Es de los jóvenes de los que tenemos que aprender.

Usted compagina los proyectos entre Argentina y España. ¿De dónde recibe más propuestas interesantes?

Es cierto que en España me llaman últimamente para proyectos más 'mainstream', pero también he hecho aquí películas muy interesantes como ‘Concursante’, de Rodrigo Cortés, ‘El rey de la montaña’, ‘En la ciudad sin límites’ o ‘Intacto’, de Juan Carlos Fresnadillo. En Argentina es que hay muy pocos recursos. Esta película la rodamos en cuatro semanas, pero a cambio estuvimos un mes entero ensayando. Siempre hemos tenido ese espíritu de supervivencia.

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