Crítica de cine

'Jane por Charlotte': tan lejos, tan cerca

Charlotte Gainsbourg conversa ante la cámara con su madre, la actriz y cantante Jane Birkin, en un retrato poco complaciente que muestra tantas afinidades como agravios

Charlotte Gainsbourg (izquierda) y Jane Birkin, en 'Jane par Charlotte'

Charlotte Gainsbourg (izquierda) y Jane Birkin, en 'Jane par Charlotte' / EPC

Quim Casas

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La actriz y cantante Charlotte Gainsbourg debuta como directora con una película centrada en apariencia sobre su madre, la también actriz y cantante Jane Birkin. ‘Jane por Charlotte’ se titula explícitamente el filme. Pero este documento introspectivo es en realidad una exposición familiar.

Charlotte habla de sí misma a través de su madre y las dos, por supuesto, hablan y reflexionan sobre el padre y marido, Serge Gainsbourg, figura presente incluso cuando no se refieren a él. No es para nada un retrato complaciente, un filme en armonía hija-madre. Más bien todo lo contrario. Charlotte saca a relucir las carencias que tuvo en la infancia y Birkin se pregunta en una secuencia cómo pudo desatenderla tanto, y por qué tomó tantos somníferos cuando estaba embarazada de ella.

A veces se reconocen la una en la otra, como cuando Birkin le dice que quería sentir una experiencia muy táctil al tocarla cuando era un bebé, pero ese contacto le daba miedo, y Charlotte le contesta que a ella le ocurrió algo parecido con una de sus hijas. Hay, evidentemente, un juego cómplice. Algunos momentos pueden ser fruto de la improvisación, pero la película está pautada en líneas generales: sabían de lo que querían hablar y así lo exponen durante 90 minutos de metraje. Wim Wenders tituló una de sus películas ‘¡Tan lejos, tan cerca!’, y eso es un poco lo que les ocurre a estas dos espléndidas artistas.