Estrella pop salida del conservatorio

André Rieu: "Llegué a ver la música clásica como una prisión"

  • El violinista vuelve este sábado al Palau Sant Jordi, al frente de su Johann Strauss Orchestra, con el repertorio edificante de su nuevo álbum, ‘Happy together'

  • El artista funde valses y marchas con adaptaciones de ‘When I’m sixty four’, de los Beatles, y de la tradicional mexicana ‘La bamba’

André Rieu, durante su concierto en el Palau Sant Jordi.

André Rieu, durante su concierto en el Palau Sant Jordi. / JOSEP GARCÍA

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Descanso del partido Ajax-Bayern de Múnich, en la Champions de 1995: André Rieu transmite moral de victoria a su equipo empuñando el violín, con una amplia sonrisa, en el ‘Vals no. 2’, de Shostakovich, y convirtiendo las gradas en un alborotado salón de baile. Los holandeses se acaban imponiendo (5-2) y Rieu sale de ahí propulsado como gran encantador de serpientes, con la melodía del vals celebrada en bucle por los hinchas, al tiempo que toma nota de los conductos emocionales por los que la música se abre paso a gran escala.

Rieu se ha ido viniendo arriba desde entonces como astro internacional, hasta verse capaz de abordar sin apuros salas como el Palau Sant Jordi, que ya le acogió en noviembre de 2019 y al que vuelve este sábado. Actuación con un plus de significancia dado el revés pandémico. Para Rieu, un concierto sin público, o con público reducido y distanciado, no es exactamente un concierto. “Lo que yo hago no es como los recitales clásicos, donde el director se sienta y gira la espalda a la audiencia. En mis conciertos hay una interacción increíble con los asistentes, y ahora, con la pandemia, lo que más necesitamos es eso, juntar a la gente y transmitir alegría y calidez”, explica con su tono entusiasta, convencido de los poderes de reconfortantes de notas y armonías. “Todos los días recibo cartas mensajes de gente que me cuenta cómo mi música le ha ayudado a evitar caer en la depresión”.

Del pabellón al campo de béisbol

Vuelve a Barcelona acompañado de la Johann Strauss Orchestra, que creó en 1987 y a la que considera su “segunda familia”, con la que, en condiciones normales, suele ofrecer hasta 120 conciertos al año. Gira que, una vez más, aborda grandes ‘arenas’ generalmente reservados a estrellas pop como Rihanna o Justin Bieber. “A España voy con nueve tráileres llenos de material”, informa. “En Estados Unidos tocamos en campos de béisbol, y la gente no piensa si están ahí o en el Carnegie Hall: solo quieren oír mi música. Puedes etiquetar lo nuestro como pop o clásico, no sé lo que soy, lo único que puedo decir es que la gente sale de los conciertos con una sonrisa de oreja a oreja".

Tiene la edad de Bruce Springsteen (72), de quien se confiesa “su mayor admirador”, si bien reconoce que la cultura pop no le alcanzó de lleno cuando tocaba, en su adolescencia. Ni siquiera los Beatles, de quienes ha acabado adaptando piezas como ‘Yesterday’ o ‘When I’m sixty four’. “Cuando era adolescente sabía quiénes eran, por supuesto, pero no llegué a ser fan suyo. Yo estaba entonces en el conservatorio, estudiando violín, y tenía un padre que dirigía una orquesta clásica y era un hombre muy severo, que deseaba que sus hijos siguieran ese camino”, recuerda Rieu. “Ya entonces llegué a sentir que aquel entorno clásico era una especie de prisión, y yo quería ser libre y poder abordar cualquier tipo de música que me llegara al corazón”.

El ritual de Año Nuevo

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Tras sus años de aprendizaje, cuando quería reflejarse en su maestro, el reputado Herman Krebbers, se diría que vio la luz fijándose en la euforia ritual del concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, en los años (1955-79) en que la batuta la llevaba Willi Boskovsky. Esa ‘Marcha Radetzky’ elevada por las palmas sincronizadas. “Me encantaba verlo y se convirtió en un ejemplo: quise ser como Boskovsky. Y desde entonces seguí un proceso de crecimiento, aprendiendo de mí mismo”.

El pasado junio volvió al estudio para grabar un álbum, que no fue el disco romántico que tenía en mente, sino otra clase de proyecto: un repertorio “edificante, para levantar los ánimos, que es lo que necesita la gente en estos momentos”. De ahí salió ‘Happy together’, la obra que aporta el ‘leitmotiv’ a esta gira, en la que mezcla temas de autores como el ‘rey de las marchas’, John Philip Sousa, el autor para bandas militares Ion Ivanovici o el titán del vals Johann Strauss II con composiciones de otro talante, como la tradicional mexicana ‘La bamba’. “Una canción muy animada, por eso la elegí”, encaja sin mayores justificaciones, atendiendo a su máxima: “No importa de dónde sale la música, si es de Mozart o de un autor popular, mientras te emocione”.