Techo de cristal roto

Oksana Lyniv, primera directora de un teatro lírico en Italia: "Nadie creía que lo podía hacer"

La música ucraniana es la nueva directora del Teatro Comunale, templo operístico de Bolonia

Oksana Lyniv.

Oksana Lyniv.

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Irene Savio
Irene Savio

Periodista

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Acaba de llegar de Lieja, y la entrevista es la primera que concede a un diario español desde el Teatro Comunale de Bolonia, uno de los grandes templos de la ópera en Europa, en el que ella se estrena este viernes como primera mujer directora de un teatro lírico en Italia. Pero, aún así, la ucraniana Oksana Lyniv (Brody, 1978) tiene una de esas voces livianas y delicadas que parecen adjudicarle inmediatamente una contención calculada al expresarse. "¿Sabe que no lo sabía cuando me postulé para el puesto? No me lo esperaba. Me enteré después", dice. "Por supuesto lo más importante es trabajar bien y de manera apasionada. Pero ahí afuera hay muchísimas mujeres talentosas y capaces, y es una alegría que Italia y Bolonia las quieran incentivar", afirma.

También es cierto que ya otras veces Lyniv ha sido pionera en romper el ‘techo de cristal’ de la música clásica. Antes de Bolonia, en julio del año pasado, se convirtió en la primera directora femenina en inaugurar -en 145 años de historia- el festival de ópera de Bayreuth, creado por el mísmisimo Richard Wagner en 1876; lo hizo en un acto en el que participó incluso la hoy excancillera Ángela Merkel. E, incluso, en España, en 2017, dirigió -siendo también la primera mujer en hacerlo- la ópera de Richard Wagner, 'Der fliegende Holländer' ('El holandés errante'), en el Liceu de Barcelona.

El signo de los tiempos

Lyniv lo ve como un signo de nuestros tiempos, un cambio que no puede revertirse. "Si bien el sector de la música clásica tradicional todavía está muy dominado por el liderazgo masculino, la situación ha empezado a cambiar mucho en la última década", afirma. "Esto tiene que ver con la educación", explica, y añade que "hoy hay una mayor presencia de las mujeres en las academias de música, así como también hay más ejemplos de mujeres en el podio a seguir". Lo cierto es que "el auge de las mujeres directoras de teatros líricos es ya imparable, habrá más y más en los próximos diez años, creo que será la normalidad y nadie ya nos hará entrevistas preguntándonos por esto", continúa esta mujer que se lucirá en Bolonia en el mismo cargo que antaño han ostentado gigantes como Arturo Toscanini o, más recientemente, Daniele Gatti.

Posee, en este sentido, Lyniv un orgullo fiero y frío que se cuela en la conversación cuando se habla de sus inicios en la música. "Soy hija de dos músicos, mi padre es un director de coro, y la música ha sido siempre parte de mi vida. Iba a los conciertos, a veces los acompañaba en sus giras, y desde los tres años soñaba con ser música…", cuenta. "Y, no obstante todo esto, cuando decidí que quería estudiar para ser directora de orquesta, tuve muy poco apoyo. ¡Nadie creía que una mujer lo podía hacer! Me deprimió bastante pero mi pasión por la música era tan grande que tiré adelante paso a paso, día tras día", indica Lyniv, quien empezó a estudiar cómo dirigir a los 18 años en Lviv, después de terminar sus primeros estudios musicales y antes de mudarse a Alemania para continuarlos.

Inflexión

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Dice su biografía que fue en 2004, cuando ganó el tercer premio del prestigioso Gustav Mahler-Dirigentenwettbewerb de la Orquesta Sinfónica de Bamberg, en Alemania, que Lyniv cambió su destino, al llamar la atención sobre sí misma del mundo musical. "Fue una experiencia increíble, recibí el tercer premio, y [el famoso director de orquesta venezolano] Gustavo Dudamel obtuvo el primero. Fue la primera vez que me dije ‘ya está, debo seguir luchando para conseguirlo’, y me puse a estudiar alemán y me apunté en un máster de la Academia de Música de Dresde", rememora. "Me critico mucho, me planteo muchas preguntas, y creo que esto es una fortaleza para crecer", añade Lyniv, hoy una de las herederas del romanticismo tardío y quien también trabajó con el director ruso Kirill Petrenko en la Bayerische Staatsoper de Múnich.

Es una realidad también que, a pesar de que otras compatriotas suyas han cosechado triunfos en los últimos años en su sector, tampoco el éxito llegó por mano de su nativa Ucrania. "Solo de mayor, ya con algunos éxitos en mi haber, regresé y fundé el festival de música clásica LvivMozArt y la Orquesta Sinfónica Juvenil [YsOU, por sus iniciales]", señala. Ahora, en Bolonia, tiene previstos diversos proyectos para ejecutar a obras de Wagner, Johann Strauss, Gustav Mahler, pero también de compositores ucranianos. "Este año tenemos unos cuatros programas sinfónicos, dos óperas 'Iolanta' de Piotr Chaikovski y 'Andrea Chénier' de Umberto Giordano, y este fin de semana me estrenaré conduciendo el primer acto de 'La Valquiria' de Wagner", dice. Y agrega: "La presión no me asusta, me concentraré".

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