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El Primavera Sound echa un pulso al Ayuntamiento de Barcelona

El concejal de Cultura defiende que trabajan para que "la historia de éxito" entre el festival y la ciudad continúe muchos años

Una imagen del Primavera Sound en 2018.

Una imagen del Primavera Sound en 2018. / Ferran Sendra

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Ramón Vendrell
Ramón Vendrell

Periodista

Especialista en pop antiguo, tebeos, libros, rarezas y juventud

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El monstruo Primavera Sound en dos datos, de la organización: en 2019, última edición de la muestra musical a causa de la pandemia, el festival atrajo a 220.000 personas y tuvo un impacto económico en Barcelona de 120 millones de euros. Ya no dato sino previsión: en 2022, con una edición de doble fin de semana, del 2 al 12 de junio, la cita espera que ese impacto para la capital catalana ascienda a 300 millones de euros. 

El problema está en 2023 y en adelante. Primavera Sound quiere consolidar el formato expandido de 10 días y el Ayuntamiento de Barcelona lo tiene en estudio y negocia con la empresa.

Las negociaciones se encabritaron este jueves a raíz de las declaraciones de Gabi Ruiz, uno de los directores del Primavera Sound, a 'La Vanguardia'. Básicamente: «Si el ayuntamiento no quiere nuestro modelo de festival, nos vamos».

Jordi Martí, concejal de Cultura, Educación, Ciencia y Comunidad del Ayuntamiento de Barcelona, salió al paso de la amenaza de Ruiz. Pese a utilizar un tono conciliador y resaltar que Barcelona y el Primavera Sound son «una historia de éxito», Martí señaló que «no se puede trabajar con ultimátums», así entiende las declaraciones de Ruiz.

El concejal puntualizó que para la edición de 2022 del Primavera Sound se llegó al acuerdo de que la cita se celebrara del 2 al 12 de junio, dos fines de semana incluidos, porque el consistorio era consciente del «batacazo» que el covid ha supuesto para la muestra musical. No obstante, según Martí, se trata de «un engranaje de gran complejidad que necesita ajustes para no generar perjuicios a los vecinos del Fòrum y a los vecinos de Barcelona», por lo que se está negociando con el Primavera Sound la extensión a 2023 del formato de dos fines de semana. Hay asuntos de movilidad, seguridad, limpieza y retorno social a la ciudad encima de la mesa. Una mesa sobre la que a juicio del consistorio Ruiz dio un puñetazo intempestivo. El ayuntamiento ha aportado 832.000 en subvenciones al Primavera Sound entre 2016 y 2021, según fuentes municipales. La Generalitat, por su parte, aporta 180.000 euros al Primavera Pro, la feria profesional del tinglado.

Martí se mostró «convencido» de que se encontrarán soluciones para que la relación entre la ciudad y el festival pueda continuar «muchos años». 

Negocio global

El concejal comprende que el negocio de la música en directo a escala global es «muy complicado», con pugnas por los «grandes artistas y los grandes patrocinadores», pero emplazó al Primavera a hablarlo «de manera pausada» y no con «efusividades».

Martí sacó pecho: «Esta ciudad es exigente porque aporta mucho a los festivales, del mismo modo que los festivales aportan mucho a la ciudad». Para el concejal es inimaginable el Primavera Sound fuera de Barcelona, porque la capital catalana forma parte de su personalidad artística.

«La gracia de nuestros grandes festivales [Sónar, Primavera Sound y más recientemente Cruïlla] es que están dentro del tejido urbano, entrelazados con la ciudad, y esto requiere esfuerzos por todas las partes. No se trata de un festival caído del cielo sino de uno nacido del tejido local».

El otro gran festival del Fòrum, el Cruïlla, manifiesta tener un «contacto fluido» con el ayuntamiento, explica a este diario su director, Jordi Herreruela. «Y mi sensación es que es así también con el Primavera, el Sónar y los demás festivales de la ciudad», añade. Esta muestra creada en 2008 está ahora «en proceso de construcción de la edición de 2022» y no formula ninguna demanda específica al consistorio barcelonés, informa Jordi Bianciotto. 

Alquiler

El Cruïlla paga anualmente al ayuntamiento, para ocupar el Parc del Fòrum, «entre 225.000 y 250.000 euros» (una tercera parte corresponde al espacio y el resto a los servicios). Este alquiler puede variar de un festival a otro en función de la superficie ocupada y de los servicios contratados. «No tengo noticia de que nos vayan a cambiar las condiciones más allá del aumento anual del IPC», apunta el director del festival, que, al respecto del encaje de los festivales en el Fòrum, observa que «hay una tensión con los vecinos, porque es mucha la actividad que va a parar allí, y cuesta establecer el equilibrio entre tener una actividad cultural y el impacto en el entorno».

Por el contrario, el Primavera Sound, según palabras de Gabi Ruiz, afirma sin aportar datos concretos que el ayuntamiento les ha multiplicado por 17 el alquiler del Fòrum para 2022. Según fuentes municipales, el alquiler del espacio en 2019 fue de 83.000 euros para todos los días, y el de 2022 se está negociando. El Primavera Sound se reafirma en que para 2022 se les ha planteado multiplicar por 17 esa cantidad. Total: 1.411.000 euros.

El Sónar, preguntado por este diario, no ha querido pronunciarse sobre el desencuentro ni sobre su relación con el ayuntamiento.

Desesperante

El Primavera Sound 2022 se celebrará del 2 al 12 de junio, con los acentos puestos del 2 al 4 y del 9 al 11. 

«Nos encontramos en una situación desesperante –alega el Primavera Sound–, en la que llevamos meses esperando respuesta, positiva o negativa, por parte del ayuntamiento sobre si en 2023 podremos repetir el formato de doble fin de semana». Y prosigue la empresa, participada en un porcentaje no desvelado por el fondo de inversión estadounidense The Yucaipa Companies desde 2018: «Esta situación de incertidumbre nos ha hecho plantear la posibilidad de trasladar en 2023 el Primavera Sound a otra ciudad, sea española o europea. Es necesario recordar que un festival de nuestra categoría trabaja a 20-30 meses vista y a 18 aún no tenemos respuesta. Es muy difícil planear el futuro del festival sin la certeza, no digamos ya la complicidad, de que Barcelona quiera acoger este formato». Como remate duelista: «Si Barcelona no nos quiere a nosotros, no le vemos sentido a seguir aquí».

La posible mudanza de ciudad esgrimida retadoramente por Primavera Sound tiene un inconveniente en Madrid si fuera la elegida: se llama Mad Cool, un festival de perfil no muy diferente y que en 2022 se celebrará del 6 al 10 de julio.

Restauración

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El Gremi de Restauració de Barcelona ha reclamado al ayuntamiento un compromiso "claro y firme" para la continuidad en la ciudad del Primavera Sound. El influyente lobi ha expresado en un comunicado su "inquietud" por la posible fuga de la cita musical.