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¿Inspiró Kafka la Agencia Tributaria española?

  • 'Hechos probados' utiliza el caso de Agapito García Sánchez, 'el moroso número 1 de España', como hilo conductor para cuestionar pautas de Hacienda que favorecen el castigo al ciudadano

Agapito García Sánchez, en un fotograma de ’Hechos probados’.

Agapito García Sánchez, en un fotograma de ’Hechos probados’.

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Nando Salvà

El objetivo esencial de la Agencia Tributaria es recaudar, aunque sea por encima de la ley y de los derechos y garantías del contribuyente. Las potestades de las que Hacienda dispone y hace uso con ese fin son tantas que, frente a ella, el ciudadano es como David frente a una versión particularmente tramposa de Goliat. El Fisco, de hecho, trata al contribuyente no como ciudadano sino como súbdito, y utiliza todas las herramientas a su disposición para meterle miedo. Todo eso se afirma en 'Hechos probados', documental con maneras de 'thriller' que vio la luz en la Seminci hace un par de semanas y ahora acaba de estrenarse en ‘streaming’. "Estamos sumidos en una crisis muy seria del Estado de derecho", afirma su director, el sevillano Alejo Moreno. "El individuo se encuentra indefenso ante la Administración, porque las herramientas de las que teóricamente dispone para defenderse no funcionan. Eso significa que nuestra democracia no es real sino una mera ilusión, y ese tipo de regímenes son caldo de cultivo para la tiranía".

Para argumentar esas tesis, la película recopila declaraciones de una sucesión de abogados, exdirectores de la Agencia Tributaria, jueces y demás expertos fiscales; varios de ellos -como los juristas Matías Cortés y José Manuel Tejerizo- se cuentan también entre los 35 catedráticos de Derecho Financiero y Tributario que en 2018 firmaron el documento conocido como la Declaración de Granada, que criticaba con dureza el funcionamiento de la Hacienda Pública y que Moreno estudió con detalle para hacer la película. El hilo conductor de ‘Hechos probados’, en todo caso, es la batalla que desde hace 25 años libra con la Administración el empresario Agapito García Sánchez, bautizado como "el moroso número 1 de España" cuando el Ministerio de Hacienda publicó por primera vez la lista de deudores en diciembre de 2015. "Su historia es la de un ciudadano aplastado por los mecanismos del Estado, como la que Kafka relató en ‘El proceso’", opina Moreno.

Historia de una deuda

El origen de ese enfrentamiento se remonta a 1989, cuando García vendió sus cuatro empresas dedicadas a la arena y otros materiales de construcción a una empresa británica por alrededor de 23 millones de euros. Años después la Agencia Tributaria le acusó de usar sociedades pantalla para eludir impuestos y con el tiempo, tras sumar los intereses de demora y las sanciones correspondientes a la cuota que presuntamente había defraudado, llegó a exigirle el pago de 53 millones. Que la justicia le haya dado la razón hasta en tres ocasiones no le ha servido de gran cosa: lleva pagados a Hacienda 20 millones de euros, y aún debe 16 millones más. "Que discrepes con lo que se te reclama no te exime de abonarlo -explica un experto en la película-; primero tienes que pagar, en espera de que los jueces te den la razón o no. Pero, aunque lo hagan, nadie te resarce de los perjuicios derivados de ese proceso, que en muchos casos conllevan la muerte civil de una persona". 

Tras la publicación de la lista de morosos, en efecto, García vio cómo todos los bancos le cerraban las puertas y no fue capaz de continuar con su actividad profesional. A su ruina empresarial y familiar se sumó la de su salud mental y física. La posibilidad de que intentara suicidarse lo llevó a ser ingresado en un centro psiquiátrico. "A mí la Agencia Tributaria me ha expoliado, y es un sistema que destroza a la gente. ¿De verdad es eso lo que necesita España?", se pregunta García en el documental.

A través de ese caso personal, ‘Hechos probados’ va explorando aquellas pautas de comportamiento de Hacienda que favorecen el castigo al ciudadano; como la dilación sistémica en su funcionamiento, o las retribuciones variables que los inspectores reciben en función de las actas que levantan -dicho de otro modo, cuanta más deuda logran generar en los contribuyentes, más dinero cobran-; o como la presunción de validez y la de veracidad, según las que se asume que, por defecto, todo lo que dice la Administración es verídico y por tanto se obliga al individuo a probar su inocencia. En opinión de Moreno, "la reforma que haría falta para eliminar esos desequilibrios es relativamente sencilla, pero no se emprende porque supondría quitarle al Estado un arma que no quiere dejar de tener, con la que nos somete y nos aterroriza".

Sin apoyos

‘Hechos probados’ no ha contado con ninguna de las subvenciones que concede el Ministerio de Cultura. "Ni me molesté en pedirlas, porque era evidente que iban a ignorarme", lamenta su director. "Hice algunos intentos de atraer inversión privada, pero me topé con mucho miedo". Reacciones como esas obtuvo también mientras buscaba distribución para la película, que finalmente ha visto la luz a través de un servicio de ‘streaming’ creado ‘ad hoc’ para su visionado. "Las plataformas no han querido saber nada de ella", añade. “Y hasta cierto punto no me sorprende, porque trata un tema delicado y que genera pánico en el seno de la industria. No hay que olvidar que el exministro de Hacienda Cristóbal Montoro emprendió en su día una cruzada personal contra el sector del cine a modo de venganza, y que para ello recurrió a métodos ilegales. De hecho, también lo hizo con adversarios políticos, como cuando publicó las declaraciones de la renta de Esperanza Aguirre y Juan Carlos Monedero". Pese a esas trabas, confía en que la película logre estimular un debate que a su juicio es imprescindible y urgente. "No se trata de cuestionar si los impuestos son o no necesarios, pero es importante que la gente se pregunte por qué y cómo los paga", concluye Moreno. "El control del gasto público es casi inexistente, y por tanto tenemos un aparato del Estado muy férreo a la hora de recaudar pero incapaz de controlar qué se hace con el dinero. Es necesario sustituir este sistema fiscal por otro más cabal y sensato, y más humano".

 

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