Festival Temporada Alta

Rocío Molina descubre otra forma de bailar tras la maternidad

La artista presenta 'Uno (Inicio)', primera parte de una trilogía, con la guitarra de Rafael Riqueni

Un momento de ’Uno (Inicio)’.

Un momento de ’Uno (Inicio)’. / Óscar Romero

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Para Rocío Molina la maternidad supuso una alegría, pero también el dolor de ver cómo su cuerpo, más pesado, no era el mismo. Las ganas de bailar habían desaparecido y tuvo que forzarse para volver al estudio. Siguiendo aquello de 'si no puedes con tu enemigo, alíate con él' optó por investigar sobre aquello que sentía. "Ha sido un trabajo difícil, como de no movimiento", recuerda la artista que este viernes presenta 'Uno (Inicio)', en El Canal dentro del festival Temporada Alta.

Tras dar a luz, lo último que deseaba era volver a trabajar. Así empezó la trilogía sobre la guitarra con Rafael Riqueni, recuerda, "sumida en una gran crisis creativa". Tuvo que redescubrir su cuerpo. "Como madre no tienes energía, te sientes desmotivada. Además, me pilló la pandemia por medio", recuerda. Fue duro. "La maternidad te cambia. Tu energía se modifica, tu vida se transforma y tu cuerpo cambia. Tenía necesidad de descubrir ese cuerpo. Yo no quería moverme, no podía moverme. El peso en mi cuerpo era real, no solo un concepto. Abracé mi desmotivación para trabajar con ella". De allí surgió un movimiento más orgánico, con más verdad y profundidad, empezó a trabajar junto al veterano Rafael Riqueni, un mago de la guitarra. "Su música me acariciaba bastante, me trajo recuerdos de mí cuando empezaba a moverme con siete años".

No movimiento

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Fluir y conectar con su música es la clave de este espectáculo que ha titulado 'Uno (Inicio)', primera parte de una trilogía sobre la guitarra. Obras del guitarrista, como 'Parque de María Luisa', suenan en esta pieza íntima servida sobre un linóleo blanco -el mismo color del vestuario- que se transforma como por arte de magia en un gran lienzo. Movimientos pausados predominan en la pieza surgida de "afinar el oído para descubrirlo todo casi a partir del silencio. Ahora, con el tiempo, veo que es casi el anti espectáculo, el no movimiento. Todo es muy pequeño".

A esta pieza, estrenada en 2020, le seguirán dos espectáculos más. El segundo, 'Al fondo riela' (Lo otro del uno)', cuenta con la participación de dos tocaores: Eduardo Tresierra y Yerai Cortés. Ambos se han estrenado ya en la Bienal de Sevilla y se verán en el Châtelet de París. La trilogía completa se estrenará en Matadero Madrid este diciembre, donde presentará su último vértice, 'Vuelta a uno', donde interactúa con la guitarra por Cortés, improvisando y experimentando con la tradición y vanguardia. "Es un espectáculo muy distinto. Es una liberación, una explosión, porque nos provocamos. Con Yerai nos entendemos solo con mirarnos, casi casi ni necesitamos ensayar", comenta feliz esta atrevida coreógrafa, que ya ha recuperado las ganas de bailar. "Ahora ya estoy recuperando a la Rocío de siempre. La Rocío que hierve está empezando a salir", confiesa. "Me encuentro en una fase donde me interesa más la 'performance', no tanto el público y la escena, sino el riesgo y el abismo".