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Obituario | Josep Maria Forn, director de 'La piel quemada', hito sobre la inmigración en España

  • Director y productor de ideología independentista, fundador del Institut del Cinema Català, dio lo mejor de sí mismo en ‘La piel quemada’, de 1967

Josep Maria Forn.

Josep Maria Forn. / Toni Garriga / Efe

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Quim Casas

Aunque estuvo activo hasta 2015, cuando dirigió el documental ‘El problema catalán’, en el que vertió sus opiniones sobre las luchas soberanistas del pueblo catalán, Josep Maria Forn será siempre recordado por ‘La piel quemada’ (1967), un crudo, escrupuloso y realista retrato de la migración en Catalunya en los años 60 procedente de las zonas más pobres de España. Antonio Iranzo interpretó a un albañil andaluz que logra trabajo en un pueblo de la Costra Brava, mantiene relaciones con una turista y espera la llegada de su esposa e hijo.

No hubo mejores películas ni antes ni después de esta en la carrera de Forn, fallecido este lunes a los 93 años. En 'La piel quemada', que sorteó como pudo la censura, se juntaron la solidez narrativa, una exposición social certera y poco melodramática, y un depurado estilo formal que la convirtieron en película única en aquellos convulsos tiempos, capaz de contemplarse de tú a tú con los filmes de Carlos Saura, Miguel Picazo y otros representantes de la escuela madrileña.

La carrera de Forn va del meritoriaje en producciones de finales de los años 40 de la productora Emisora Films, la empresa fundada por Ignacio F. Iquino, al cargo de director general de Cine, Video y Televisión de la Generalitat entre 1986 y 1988. Es considerado uno de los principales reactivadores del cine catalán durante la Transición española. Fue, por ejemplo, miembro fundador del Institutut del Cinema Català y productor de dos películas coyunturalmente fundamentales, ‘La ciutat cremada’ (1976) y ‘Ocaña, retrat intermitent’ (1978), de Antonio Ribas y Ventura Pons, respectivamente. En 1979 dirigió ‘Companys, procès a Catalunya’ (1979), biografía del presidente de la Generalitat; Lluis Companys fue encarnado por el conocido actor vasco Luis Iriondo, lo que convirtió a la película en una obra clave para el cine de las autonomías del momento.

Subsistencia en los géneros

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Empezó trabajando como meritorio de dirección, 'script' y ayudante de dirección, la única forma posible de aprender el oficio cuando no existían escuelas de cine. Debutó como realizador en 1957 con ‘Yo maté’, un buen reflejo del cine criminal de la época, y el mismo año dirigió la comedia ‘La rana verde’. Eran tiempos de subsistencia y Forn se fogueó en diversos géneros además de crear su propia productora, P. C. Teide: ‘La vida privada de Fulano de Tal’ (1960), comedia con Fernando Fernán Gómez; otros dos filmes policiacos, ‘Muerte al amanecer’ (1960) y ‘¿Pena de muerte?’ (1961), y un relato de acción con drogas de fondo, ‘La ruta de los narcóticos’ (1962), escrita con José Antonio de la Loma y producida por otra compañía de Iquino, IFISA.

‘La barca sin pescador’ (1964), sobre un hombre arruinado que pacta con el diablo para restablecerse económicamente, fue el ambicioso preámbulo a ‘La piel quemada’. Después rodó ‘La respuesta’ (1968), adaptación de la obra de Manuel de Pedrolo ‘M’enterro en els fonaments’, que la censura prohibió hasta 1975. Forn estuvo una década inactivo hasta la realización del filme sobre Companys. Otra década entera pasó hasta ‘Ho sap el ministre?’ (1991), una discreta comedia sobre la corrupción política. ‘Subjudice’ (1998), con el caso de un político conservador acusado de acoso sexual y defendido por una abogada de izquierdas, y ‘El coronel Macià’ (2006), otra muesca en su filmografía catalanista, cerrarían, en el terreno de la ficción, una obra tan coherente como balbuciente, en la que emerge con inusitada fuerza ‘La piel quemada’. En 2010 recibió el Gaudí de Honor.