Crítica de concierto

Adiós al Año Joan Manén

Un concierto en el Palau de la Música Catalana rindió homenaje al compositor y violinista catalán a 50 años de su muerte

Un momento del concierto del año de despedida del Año Joan Manén , en el Palau de la Música, el jueves.

Un momento del concierto del año de despedida del Año Joan Manén , en el Palau de la Música, el jueves. / Antoni Bofill

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Pablo Meléndez-Haddad

El ciclo Concerts de Tarda al Palau se inauguró con el programa 'Concertinos & Cançons Catalanes' que servía de despedida del Año Joan Manén a los 50 años de la muerte del compositor y violinista catalán. No se trató de un monográfico, incluyendo dos obras de Marc Migó, nacido en 1993. Levantó el telón su 'Piano concertino' (2016) interpretado por Sergi Pacheco, quien lo estrenó en 2016. Néstor Bayona, al mando de la Orquestra del Reial Cercle Artístic de Barcelona, acompañó con buen sentido de concertación la breve e interesante pieza que permite al solista mostrar todo su potencial expresivo; ecléctico, Migó no renuncia a la melodía ni a las sonoridades más actuales.

Del mismo autor se escucharon también sus 'Four songs in red' (2020) para mezzosoprano y conjunto orquestal; en este, su estreno en Europa, tomaron vida en la voz de Ketevan Kemoklidze, quien acababa de regresar de Palermo donde estaba cantando 'Carmen' de Bizet. La mezzo georgiana aportó un canto refinado y enérgico, aun cuando las piezas no le quedan muy cómodas por una tesitura que le va directo al pasaje. El regusto de Weill en "I’m in love with myself", así como la textura instrumental de "How much?" resultó ser lo más interesante.

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También se programó el hermoso 'Tríptic per a soprano i orquestra' (1934) sobre poemas de Tagore de Ricard Lamote de Grignon (1899-1962), una obra de sabor postimpresionista contando con una entregada y aplaudida –pero algo inaudible– Júlia Farrés-Llongueras, de dicción poco clara.

De Joan Manén se escucharon primero en la voz del tenor David Alegret –de expresivo y elegante fraseo y que acababa de llegar de Madrid donde por la mañana cantaba una ópera de Manuel García– sus 'Quatre cançons populars catalanes' (1914-1918) destacando sobre todo la instrumentación de ‘El rossinyol’, para finalizar con su 'Concertino per a violí i orquestra, Op. A-49' (1950-1954) con la violinista Kalina Macuta como adecuada solista de esta joya de arrebatadores acentos románticos y que brilló con luz propia en ambas ‘cadenzas’.