Entrevista

Jordi Martí: "Barcelona no es ciudad para franquicias culturales como la del Hermitage"

  • El sucesor de Joan Subirats al frente del área de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona define su proyecto para lo que queda de mandato. Continuista, sí, pero no menos rupturista por ello

Jordi Martí, este viernes.

Jordi Martí, este viernes. / MAITE CRUZ (EPC)

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Ramón Vendrell
Ramón Vendrell

Periodista

Especialista en pop antiguo, tebeos, libros, rarezas y juventud

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¿Cuál es su idea de cultura?

Cultivo. Etimológicamente cultivo es la palabra original de la que deriva cultura. La mía es una idea de mejora y progreso, pero a la vez la cultura no es un sector aislado del resto de la vida. Los culturetas y el público... eso se ha acabado. El cultivo cultural es algo que debería afectar a todo el mundo, cada uno con sus gustos, cada uno con sus prácticas. Pero es lo que nos hace humanos. Esta es para mí la idea fundamental de cultura. Y por añadir una frase de un coetáneo [bromea con lo de coetáneo, por si acaso], José Martí dijo más o menos: "Ser cultos para ser libres". El cultivo individual sirve para ser crítico, tomar decisiones, entender dentro de un contexto complejo.

Todo esto lo puedo hacer desde casa con una inversión.

Tiene dos dimensiones la cultura y ambas son igualmente importantes. Una es esta individual, de leer, escuchar música, la que tiene como motor la curiosidad. Mis intereses siempre han ido más por descubrir lo que no conozco que por recrearme en lo que conozco. Pero después hay otra dimensión, que es por la que estamos aquí, y es la comunitaria. Hay muchas prácticas culturales que necesitas a los otros. Y es cada vez más necesaria. No hay que imaginar la cultura con esa idea romántica del artista en la torre de marfil o del intelectual que contempla el mundo desde un pedestal, sino como algo comunitario.

Hay una percepción pesimista de la cultura en Barcelona, a veces impulsada por viejos mandarines, pero con un poso de verdad. En el ámbito audiovisual, en el teatral, en el de la ópera, incluso en el editorial. Ya no hablaremos del artístico. ¿Qué ha pasado?

Primero: doy mucha importancia a la capacidad de producción cultural de un territorio; no es la única dimensión de la cultura pero es evidente que buenas plataformas de producción cultural permiten que los creadores tengan caminos para expresarse. Aquí hay varios factores pero uno muy importante es la infrafinanciación del ámbito cultural en nuestro país. Como tenemos una cultura propia pedimos la Luna pero en cambio no nos preocupamos de destinar un porcentaje significativo de los recursos públicos a esta dimensión que nos da forma como país.

Ahí va, ¿señala a la Conselleria de Cultura?

No tanto a la Conselleria de Cultura de ahora como a un problema histórico que viene de los 80.

En Catalunya el porcentaje de inversión en cultura es de los últimos de las comunidades de España

En Catalunya el porcentaje de inversión en cultura es de los últimos de las comunidades de España. No hace falta que nos comparemos con países europeos de primer nivel, es que destinamos a cultura menos de lo que destina Andalucía, por ejemplo. Esto duele. En el mundo cinematográfico Catalunya fue de primera liga. Han faltado y faltan recursos. Esto es una cosa. Es indispensable que el Govern actual duplique el presupuesto, como se ha comprometido a hacer. Pero el ayuntamiento destina casi el 6% de su presupuesto a cultura. Y después hay que decir que Madrid ha hecho de aspiradora. Tres instituciones, ayuntamiento, comunidad, que es como nuestra área metropolitana, y ministerio, que lo destina casi todo a Madrid, pues... Comparemos la aportación al Teatro Real y al Liceu. Es obvio que no es un problema coyuntural sino estructural y eso provoca cierta diáspora de la cantera cultural. Porque creadores sí que salen. Hace falta revertir esto, empezando por casa. El desequilibrio es brutal. Prácticamente toda la cultura necesita apuesta pública. Que no me vengan con la inversión privada. En Madrid todo tiene una aportación pública brutal.

No están todos, ni completamente, bajo su ámbito, pero la Escac, la Esmuc y el Taller de Músics resultados canteranos dan y de qué manera. ¿No deberían profundizar en la relación educación-cultura?

Uno de mis objetivos es integrar cada vez más los equipos que forman las áreas de Educación y de Cultura. Para un sistema cultural fuerte necesitamos recursos, como decíamos, pero sobre todo necesitamos cantera. Cuantas más criaturas, cuantos más jóvenes pasen por música, pintura, escriban , hagan teatro… más saldrán. Esto es ley de vida. Las instituciones que usted ha citado son la cúpula, y añadiría el Institut del Teatre, pero son solo las que recogen el fruto de lo que viene de abajo. En Esmuc por ejemplo se quejan de que les llegan alumnos sin suficiente preparación. Falta base.

¿Y?

En el plan de barrios se está haciendo mucho. Estamos incorporando las enseñanzas artísticas directamente dentro de la escuela, de tal manera que los alumnos puedan hacer en horario escolar o extraescolar enseñanzas artísticas. Está comprobado por ejemplo que quien estudia música tiene más posibilidades de hacer cualquier otra cosa. No solo te dota para la música sino para muchos otros aprendizajes. Te ayuda a ordenar la cabeza, te da el ritmo, te sirve de ayuda, te mejora las habilidades.

¿Cuál es su proyecto estrella para lo que queda de mandato?

Justamente la mezcla entre educación y cultura. Conseguir que las escuelas sean centros culturales y a la vez que los centros culturales sean centros educativos. Al garete con los centros de proximidad y los centros de referencia.

Parece una dualidad difícil de conciliar: grandes tinglados como la Biblioteca Central, Montjuïc montaña de los museos o el Hermitage, y cultura de base.

Hay gente que los enfrenta, según su interés.

Hemos de tener grandes equipamientos, sin duda. Ahora, les hemos de pedir a estos grandes equipamientos que se vinculen con el barrio donde están

Hemos de tener grandes equipamientos, sin duda. Ahora, les hemos de pedir a estos grandes equipamientos que se vinculen con el barrio donde están. EL CCCB ahora hace un proyecto de acompañamiento a las escuelas del Raval. Esto es indispensable. Hay que romper la idea de que existen las catedrales de la cultura y luego existen las ideas de pueblo. No, no, en cualquier lado han de pasar las dos cosas. Ejemplo: Fabra i Coats.

¿Está seguro de que es un ejemplo positivo? 

Le quedan años, pero hay una semilla bestial. Cuando vienen amigos de fuera el centro que piden ver este. Tiene mucho campo para correr, pero es un centro de primer orden enraízado en Sant Andreu y esto no es quitarle calidad, al contrario, es lo que la gente aprecia.

¿Puede explicar de manera clara el 'no' sistemático del ayuntamiento a un nombre tan imponente como el Hermitage?

Barcelona no es ciudad para franquicias culturales. Así de fácil.

Más, por favor.

Claro que tienen que venir las colecciones del Hermitage. Al MNAC, por ejemplo, para dialogar con las colecciones propias. Pero no al nuevo frontispicio de la ciudad. ¿Qué clase de mensaje sería ese? Contra las iniciativas totalmente privadas no tengo nada que decir, pero hablamos de terreno público.

Hasta ahora ha habido equipamientos públicos y privados, equipamientos grandes y de barrio. La Casa de la Música romperá esto

¿Qué será la Casa de la Música?

Estará en la Barts y la sacaremos a concurso. Hasta ahora ha habido equipamientos públicos y privados, equipamientos grandes y de barrio. La Casa de la Música romperá esto. Será un edificio público con gestión veremos cómo, pero básicamente será una sala de conciertos de calidad y a la vez un espacio para favorecer el desarrollo del talento local. Una doble combinación.

¿Cuándo se va a tomar en serio el Ayuntamiento de Barcelona el impulso de un área metropolitana cultural?

Aquí hay tres escalas. El municipio de Barcelona tiene 1,6 millones de habitantes. Después está el ámbito puramente metropolitano, la mancha urbana, que son 3,2 millones de habitantes, hasta donde llega el metro para entendernos. Pero ya no: la región metropolitana va de Vilanova a Sant Celoni y tiene más de cinco millones de habitantes.

Las Tres Chimeneas de Sant Adrià de Besos es el futuro sitio que tenemos por definir

A efectos culturales ni siquiera utilizamos la de 3,2 millones de habitantes.

Es una región muy bien articulada y con identidad.

Seguro, pero no hay coordinación ni por tanto trasvase de personas.

Es un follón a causa de un problema de gobernanza. Pero, sí, hay que coordinar mejor. La Capsa de El Prat o el Citilab de Cornellà tienen potencial.. Además toca definir nuevas centralidades, que son las que harán que el público se mueva. Porque nadie se mueve porque sí, sino para ver polaridades culturales.

Apueste.

Las Tres Chimeneas de Sant Adrià de Besos ya. Es el futuro sitio que tenemos por definir. Ahí hay que hacer una térmica cultural.

Otro.

Casa Gomis, en el entorno de la Ricarda. Es una obra maestra de la arquitectura racionalista que sería una joya en cualquier otro sitio. Tiene una lectura de arte y naturaleza fantástica.

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Vienen Isea (2022), Manifesta (2024) y la capitalidad de la arquitectura (2026) . ¿Cómo hay que aprovechar tres citas de marca mayor?

Ofreciendo algo propio. Nos pondrán en el mapa global porque tenemos comunidad local. Tiene sentido hacer acontecimientos con lo que tú ya tienes. Por eso los tres se han fijado en Barcelona. Si no, caen del cielo. No sé qué crítico definió estos tinglados, si se hacen al revés, como autobuses de artistas que van cayendo en cada ciudad. El sentido de un acontecimiento es cuando conecta lo local con lo global.