Festival de Venecia

Jane Campion pone la Mostra a sus pies con un catálogo de masculinidades tóxicas

  • La directora presenta 'The power of the dog', su primera película en 12 años, en una jornada de aúpa en la que también estrenaron filme Schrader y Sorrentino

Jane Campion, con los actores Benedict Cumberbath y Kirsten Dunst, en Venecia, este jueves.

Jane Campion, con los actores Benedict Cumberbath y Kirsten Dunst, en Venecia, este jueves. / Yara Nardi / Reuters (REUTERS)

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Nando Salvà

Hasta ahora, el de Jane Campion era, en general, un cine mucho más centrado en las mujeres que en los hombres, pero su nueva película se basta para equilibrar la balanza. Presentada este jueves a concurso en la Mostra, ‘The power of the dog’ ofrece todo un muestrario de diferentes formas de masculinidad, todas ellas tóxicas. Además de eso es una historia de homosexualidad reprimida, un retrato de ‘bullying’ doméstico y de rebelión contra él y una subversión de los arquetipos del wéstern mucho más perturbadora que ‘Brokeback Mountain’ (2005). También es la primera obra maestra que ve la luz este año en el festival.

Basada en la novela de culto homónima de Thomas Savage, desde el principio pone el foco en el contraste entre Phil y George Burbank (Benedict Cumberbatch y Jesse Plemons), prósperos rancheros en la América vaquera de 1925. George es un hombre amable y decente, y Phil es un sádico homófobo dotado de un instinto rapaz para detectar las debilidades ajenas; y cuando George se casa con la viuda Rose (Kirsten Dunst) y la instala en el rancho, Phil pone en marcha una campaña de acoso psicológico y a su sensible hijo adolescente. Mientras contempla esa dinámica, Campion construye un grupo de personajes increíblemente complejos y matizados, y exhibe un control absoluto del ‘tempo’ narrativo. Y, sirviéndose de eso -pero también de los imponentes paisajes montañosos y la apabullante partitura de Johnny Greenwood-, va creando una atmósfera de tensión cada vez más irrespirable. ‘The power of the dog’ es una confirmación tan contundente del talento de la australiana que, al verla, la pregunta es inevitable: ¿por qué es solo la primera película que estrena en 12 años?

La resurrección de Schrader

Si lo nuevo de Campion puede considerarse una resurrección cinematográfica -para la pantalla pequeña ha rodado la miniserie ‘Top of the lake’-, lo nuevo de Paul Schrader es más bien la confirmación de una: la que protagonizó cuando presentó en este mismo festival ‘El reverendo’ (2018) y calló las bocas de quienes decían que estaba acabado. De hecho, y aunque a nivel argumental dé la sensación de inspirarse en ‘Pickpocket’ (1959), ‘The card counter’ sobre todo se parece a esa película predecesora y, en general, a los mejores momentos de la carrera de Schrader, empezando por su guion de ‘Taxi driver’ (1976). Su protagonista, un jugador de cartas azotado por su pasado como torturador en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, no es sino otro de los personajes existencialmente atormentados, y conscientes de que su redención pasa por la autodestrucción, que tanto le gusta escribir y tan bien se le dan. Que no deje de hacerlo, por favor.

En cambio, ‘Fue la mano de Dios’ puede considerarse un desvío artístico en la filmografía de Paolo Sorrentino. Tercera de las candidatas al León de Oro proyectadas el miércoles -sí, la Mostra ha presentado los nuevos trabajos de Campion, Schrader y Sorrentino en un mismo día-, es la película más sencilla del italiano a niveles formal y conceptual y la única de su carrera confesamente autobiográfica. Ambientada en Nápoles durante el primer año en el que Diego Armando Maradona lideró el equipo de fútbol de la ciudad, y centrada en la problemática pérdida de la inocencia de un adolescente que sin duda es trasunto del propio Sorrentino, la película no solo exhibe intimismo y emotividad suficientes para dejar sin argumentos a quienes consideran que su director es un mero estilista. Mientras retrata una Italia excesiva, habitada por cuerpos desacomplejadamente grotescos y familias increíblemente vehementes, ofrece valiosas pistas sobre las experiencias vitales pasadas que configuraron su método creativo.

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