Muestra en Barcelona

El año del artista que quemaba sus cuadros

El Institut Français acoge una exposición del pintor cubista Maties Palau Ferré en uno de los actos que conmemoran el centenario de su nacimiento

Exposición sobre Palau Ferré, en el Institut Français de Barcelona.

Exposición sobre Palau Ferré, en el Institut Français de Barcelona. / Institut Français

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Antonio Porras

2021 es el ‘Any Palau Ferré’, que conmemora el centenario del nacimiento de este pintor y escultor cubista que se caracterizó por los vivos colores y los trazos únicos de sus obras. Para celebrar y conmemorar la vida y obra del artista tarraconense, el Institut Français de Barcelona acoge, hasta el 24 de julio, ‘Palau Ferré à Paris’, que forma parte de una serie de exposiciones organizadas por toda Catalunya. 

‘Palau Ferré à Paris: La modernitat de l’art’ cuenta con una selecta colección de obras que se centran en los años parisinos del pintor, escultor y ceramista, entre 1957 y 1963. El sobrenombre de "el artista que quemaba sus cuadros" se ha convertido en parte del legado que Maties Palau Ferré ha dejado tras de sí. Nacido en Montblanc (Conca de Barberà), pero becado en París y discípulo de Pablo Picasso, el tarraconense logró una ascendente carrera que se vio truncada por una sentencia en 1974 que le obligaba a pintar para un marchante que le estafó.

Palau Ferré, ante Nôtre Dame, en París, en 1957.

/ Institut Français

Desengañado con el mercado

"Tenía una carrera con proyección internacional y éxito, pero la sentencia le afectó mucho anímicamente", explica Rosa de les Neus Marco-Palau, comisaria de la exposición y sobrina nieta del artista. "A partir de ahí, él comenzó a pintar porque lo necesitaba, pero luego lo quemaba". Desengañado por el funcionamiento del mercado del arte, quemar sus obras se convirtió en el desahogo del artista, que se negó a exponer durante años como protesta.

Fragmento de 'Montblanc i el tren', de Palau Ferré.

/ Institut Français

A pesar de esta última etapa del artista, la realidad es que su obra se caracteriza por sus trazos simples, las figuras geométricas y, en especial, un uso exacerbado de colores vivos. Le gustaba en especial jugar con el color rojo, tal y como se observa en la obra ‘Mujer con sandía’, en el que resaltan los diferentes tonos del color. "A él, en la academia, le decían que evitara el rojo porque era difícil de conseguir", narra la comisaria, quien cuenta cómo esto supuso un reto para Palau Ferré por "dominar" el tono carmín, que inunda muchas de las obras expuestas.

Gallos y arlequines

Palau Ferré se instaló en París a mitad del siglo XX. Procedente de una España en dictadura, la llegada a la capital cultural europea supuso una infinidad de posibilidades para el tarraconense, quien se definía como "un bohemio en París". La figura femenina, con ojos almendrados y pintados de verde –según él, significaba esperanza-, el gallo y los arlequines, ambos muy relacionados con la cultura francesa, son algunos de los símbolos que el artista implementó en su obra a raíz de su paso por París, donde pudo conocer y aprender de artistas como Picasso o el escultor Láslzó Szabó.

Fragmento de 'Noia amb tres coloms'.

/ Institut Français

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"París es una experiencia que te marca. Es la ciudad de lo bohemio y del arte", se puede leer en una de las paredes de la exposición. Una cita con la que Palau Ferré describía su hogar durante muchos años y que le convirtió en el artista que llegó a ser. Figura que ahora su sobrina nieta y su hermano, el historiador Francesc Marco-Palau, conmemoran en un Any con 20 exposiciones temáticas y un centenar de actos por toda Catalunya, así como la reedición de 'El pintor que cremava els seus quadres' (Base Editorial) y la catalogación de todas sus obras. 

Inauguración de la exposición con los comisarios, el director del Institut Francès y el exconseller Jordi Pujals, entre otros.

/ Institut Français