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'Transverse Orientation' une belleza, arte y civilización

El aclamado director de escena griego Dimitris Papaioannou viaja a la esencia del ser humano con un montaje lleno de referencias pictóricas en el Mercat de les Flors

Un momento de ’Transverse Orientation’.

Un momento de ’Transverse Orientation’. / Julian Mommet

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Tras seducir con 'The great tamer' en el Grec 2017, Dimitris Papaioannou regresa del 11 al 14 al Mercat de les Flors con otra obra donde las artes plásticas, el teatro y la danza se fusionan. Lo sagrado y lo humano, la constante busqueda de nuevos modelos sociales que suplantan a los antiguos, la constante destrucción de estructuras para acabar redescubriendo los valores originales. Todo eso está presente en su nueva obra 'Transverse Orientation' en la que compara nuestra civilización con esos insectos que intentan volar hacia la luz en un ángulo determinado, pero que cuando se les enfoca con luz artificial se trastocan y acaban describiendo círculos sin parar.

La historia de la humanidad también es circular. Toda civilización muere y renace de otra forma cada cierto tiempo. "En el subtexto del espectáculo está la idea de que cada geneneración mata a la anterior. Pero en el fondo, nunca del todo porque las nuevas generaciones siempre llevan dentro a la anterior". Y, como los insectos, buscarán dirigirse hacia la luz, metáfora del mundo espiritual a la que el ser humano siempre recurre. En realidad, confiesa, la obra es muy personal. "En ella hablo de mi padre, del hombre que fui, del que soy, de la civilización que está cambiando y de la energía del pasado".

Un pequeño video de ’Transverse Orientation’ para abrir boca.

El minotauro, el hombre y la mujer son imágenes sobre las que construye una obra que contrapone la energía masculina y femenina como fuerza creadora. "Persigo la belleza. Busco crear la máxima poesía y emoción a través de imágenes. Me gusta utilizar el cuerpo humano, fragmentarlo. Trato de revelar su sensualidad, su belleza". El desnudo es habitual en sus obras como lo es en el arte.

Siete bailarines, música de Vivaldi y una escenografía dominada por el blanco con un gran ciclorama de fondo trasladan al espectador a un mundo que abunda en referencias al mundo del arte. Antes que director teatral Papaioannou fue pintor y escultor. Dibujante de cómic, también. "Mi mirada es la de un pintor. Tengo una biblioteca de imágenes en mi mente", explica el artista que intenta pintar en escena utilizando siete bailarines, proyecciones y luz para crear atmósferas diversas. A veces sus pinceladas transportan al mundo clásico con imágenes en negro y naranja que recuerdan la cerámica de la antigua Grecia.

"Intento crear atmósferas. Más que emociones, quiero crear una energía"

Dimitris Papaioannou

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Pero también está la huella de Picasso o a esas Venus que representaba Botticelli, entre otros. "Intento crear atmósferas. Más que emociones, quiero crear una energía y que el público componga después su propia idea del espectáculo con las imágenes fragmentadas de lo que ha visto". La incorporación de la música es una novedad. "No solía contar con ella y es un error. La música es el arte de las artes. Incorporar música de Vivaldi esta vez fue algo instintivo. Transmite mucha energía, es muy vocal y limpia. Aporta mucha luz a la atmósfera y ayuda a viajar por un río de imágenes".

En este nuevo trabajo, co-producido por el Festival Grec, es el primero que no ha podido estrenar primero en Atenas como suele. La Bienal de Danza de Lyon ha sido la primera en disfrutar de 'Transversal Orientation'. "En Grecia los teatros abrieron hace 15 días pero han tenido que volver a cerrar y solo se mantienen los que están al aire libre", comenta. Si todo va bien, 'Transversal orientation' llegará allí en Navidad.