Thriller

'Katla', la serie que muestra la Islandia más sobrenatural

Gríma en ’Katla’

Gríma en ’Katla’ / Netflix

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Carol Álvarez
Carol Álvarez

Subdirectora de El Periódico de Catalunya

Escribe desde Barcelona

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La Islandia de paisajes hipnóticos, con verdes, blancos y negros volcánicos que parecen de otro planeta, nos ha traído una historia que hace del gris ceniza una gema en el menú de series para este verano. Katla, en Netflix, recorre a lo largo de sus episodios polvorientos las vidas de un puñado de personajes atrapados por recuerdos dolorosos en Vik, una ciudad situada a los pies del volcán Katla, que está semi abandonada tras su erupción. Geólogos, policía, personal de rescate y la dueña del hotel, además del hospital, son los pocos habitantes que aún se desplazan por la zona cubierta de ceniza y con aire irrespirable por las emanaciones tóxicas. Una serie de fenómenos inexplicables pondrán a prueba a los personajes y en especial a su protagonista, Gríma, que se reencuentra con una hermana que creía engullida por el volcán, y que es hallada meses después desnuda y cubierta de fango volcánico.

Katla es la primera superproducción de la industria cinematográfica islandesa que es distribuida por una plataforma como Netflix.  La productora, RVK Studios, fue fundada por el director de la serie, Baltasar Kormákur, que ya tuvo éxito con su primera serie, Trapped, una trama policíaca que puede verse en Movistar +, y cuenta en su trayectoria profesional con películas reconocidas como 101 Reykjavik, Jar City, Contraband o Everest.

El reparto de la serie 'Katla'

/ Netflix

Rodaje complicado 

Kormákur también se hizo cargo del guion junto a Sigurjón Kjartansson, Davíð Már Stefánsson y Lilja Sigurðardóttir, que cuenta a EL PERIÓDICO la complejidad del reparto de las distintas tramas de la serie. “ Ólafur Egilsson y Baltasar Kormákur fueron los que originalmente tuvieron la idea, pero luego Sigurjón Kjartanson, Davíð Már Stefánsson y yo la escribimos. Hay muchos temas en la serie: la pérdida de un hijo, una enfermedad grave, el suicidio, un antiguo drama familiar, la infidelidad, la competencia entre hermanos.... Cada uno de nosotros puso algo de nuestras propias experiencias en la trama y lidiamos con el dolor que vino al escribirlo”.

Tampoco fue fácil el rodaje, por la irrupción del covid. “La filmación acababa de comenzar cuando el brote se agravó mucho y los grupos de más de veinte no pudieron reunirse en el interior”, explica la escritora. Pero Kormákur ideó un sistema para garantizar el rodaje “Todo el personal estaba codificado por colores y el estudio se dividió para cada color, por lo que, de hecho, había muchos equipos pequeños trabajando en todas partes”. “La filmación tuvo lugar el verano pasado y terminó casi a tiempo, lo que en mi opinión es un milagro”, resalta Sigurdardóttir.

El personaje de Gríma en 'Katla'

/ Netflix

La guionista y escritora islandesa nos habla de la trama, estrechamente vinculada al Katla. Es una historia sobre una erupción volcánica y los efectos que tiene en las personas. Así que los paisajes son realmente terribles y tristes porque así son las cosas durante una erupción”.   Aunque Katla es una serie de ciencia ficción, la puesta en escena de la serie es muy realista. Sigurdardóttir recuerda que en el sur de Islandia han visto escenarios así muchas veces, porque los volcanes Hekla, Eyjafjallajökull y Grímsvötn entran en erupción regularmente, destruyendo propiedades y matando animales. “Es realmente aterrador y feo”, apunta. 

Del miedo a los mitos y leyendas

La hipotética erupción del Katla es una de las peores pesadillas imaginables para un islandés. El volcán, a lo largo de la historia, ha entrado en erupción cada cien años y siempre con resultados catastróficos. Ese terror inspiró la serie, al igual que ha originado multitud de leyendas que se mantienen en la tradición del país. Una de ellas, la del niño intercambiado por otro que es idéntico y tiene intenciones malignas, forma parte de su folklore y también aparece en la serie. 

Imagen de 'Katla'

/ Netflix

“Los islandeses tienen  mitología en torno a las ‘personas ocultas’, que son una especie de elfos, pero no de la forma en que otros europeos visualizan a los elfos”, explica Sigurdardóttir. “Nuestras ‘personas ocultas’ son de tamaño normal, por lo que puede ser difícil distinguirlas de las personas reales. Hay muchos cuentos populares sobre todo tipo de malentendidos y sucesos misteriosos con este tipo de mitos”, añade, lo que animó a los guionistas a conectar con los cuentos con los que crecieron y a desenterrar viejas historias y mitos alrededor del volcán Katla, ya que hay muchas historias sobre sucesos extraños cuando entra en erupción.

La huella de la cultura islandesa está muy marcada en la parte sobrenatural de la trama. Lilja Sigurdardóttir arroja luz sobre eso. “Los islandeses tenemos un sistema de creencias muy extraño. La población tiene un alto nivel educativo, por lo que la gente está bien informada, es moderna y está siempre a la última en tecnología. Pero al mismo tiempo, una gran parte de la gente cree en personas ocultas o como mínimo no se atrevería a negar su existencia”.

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Para la escritora, esta paradoja se explica en el desarrollo acelerado que ha experimentado el país en su historia reciente.  “En 1944, cuando declaramos la independencia tras el control colonial danés, éramos la nación más pobre de Europa. No había infraestructuras, la mayoría eran pescadores y agricultores pobres que vivían de la tierra. Hoy somos una nación moderna, educada y de alta tecnología. Este cambio se produjo en apenas 2 o 3 generaciones: se hace extraño pensar que mi abuela creció en una casa de césped sin agua corriente ni electricidad. Las creencias y la cosmovisión de las personas no cambian tan rápido”.