CRÍTICA DE TEATRO

'Tempest Project': el teatro según Peter Brook

El legendario director inglés presenta en el Festival Grec su nuevo montaje dirigido a los 96 años junto con Marie-Hélène Estienne.

Un momento de la representación de ’Tempest Project’ de Peter Brook.

Un momento de la representación de ’Tempest Project’ de Peter Brook. / Pascal Gely

2
Se lee en minutos
Manuel Pérez i Muñoz
Manuel Pérez i Muñoz

Periodista.

ver +

Aparece en el escenario del Lliure y automáticamente el público se levanta para dedicarle una ovación entusiasmada. Se trata del acontecimiento de la presencia del maestro Brook, que a sus 96 años regala a los presentes una pequeña conferencia introductoria de su regreso a 'La tempestad' de Shakespeare. Su pausado hilo de voz juega con el misterio de palabras escogidas en francés –'résonance', 'touché'– pero también con su reverso, el silencio, una arma poderosa en manos de los buenos directores. El lúcido prólogo deja en el ambiente un perfume de magia que convoca los buenos espíritus de la escena, una invitación para dejarnos atrapar por el conjuro que esconde la obra.

Así es 'La tempestad', pieza que se considera el testamento literario del bardo inglés y que, leída en este punto de su carrera por Brook y su estrecha colaboradora Marie-Hélène Estienne, adquiere el aura de un cuento de fantasía. Próspero, destronado Duque de Milán, naufraga en una isla con su hija y sus libros. Dedicado al estudio de la hechicería, en su retiro urdirá contactos con espíritus como Ariel que le ayudan a preparar su venganza. Es una obra sobre el perdón y la piedad, con intrincados soliloquios y tramas paralelas. Una pieza dura y abrupta, como reconoció en sus apuntes el propio Brook, que algunos consideran un trabajo menor y otros un interrogante. Un reto, en cualquier caso, porque obliga a afinar la imaginación de directores y público hasta llegar a ese monólogo final en el que el mago y el escritor parecen fusionar sus voces a modo de despedida.

Noticias relacionadas

Quién busque ahora la vibración magnética de montajes legendarios como el 'Mahabharata' se llevará una decepción. 'Tempest Project' es el resultado de un taller de investigación transformado luego en espectáculo, circunstancia que se hace evidente en un reparto muy desigual y en la falta de ritmo global de la propuesta. Pero el acontecimiento sigue presente en las formas, en el repaso autoconsciente de los hitos de ese estilo inconfundible que se empecina en buscar los orígenes del ritual del teatro, una expresividad vaciada de afectación que apuesta por la claridad y busca la verdad del texto. Escenografía mínima para que toda nuestra atención repose sobre los enigmas que Shakespeare escondió en las palabras. La lección del teatro brookiano sigue resistiendo los envites de un teatro actual más preocupado por la tecnología y las formas barrocas.