Crítica de teatro

Clase de buen teatro en la Villarroel

  • Pau Carrió mima la puesta en escena de 'Classe', una obra que aborda de forma muy natural cuestiones relativas a la educación y a la extracción social

  • El buen hacer de Pol López, Pau Roca y Carlota Olcina, intérpretes de la pieza de los irlandeses Iseult Golden y David Horan, apuntala un montaje que nunca decae

Pau Roca y Carlota Olcina escucha a Pol López, de espaldas, en una escena de ’Classe’.

Pau Roca y Carlota Olcina escucha a Pol López, de espaldas, en una escena de ’Classe’. / Kiku Piñol

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José Carlos Sorribes
José Carlos Sorribes

Periodista

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La gente de Sixto Paz lleva casi una década actuando bajo pautas insobornables: teatro de pequeño formato pero mirada larga. No solo por la búsqueda de nuevas fórmulas de relación con el público, sino por huir del camino trillado en sus propuestas. Entre sus líneas de trabajo está, por ejemplo, poner la atención en dramaturgos del ámbito anglosajón poco conocidos. Han vuelto a esa vía con 'Classe', de los irlandeses Iseult Golden y David Horan, un texto en el que cuestiones relativas a la educación y a la extracción social se dan la mano de forma acertada. Es esta una obra de aquellas que invitan a la reflexión posfunción de forma natural. Lo consigue con tres buenos personajes, a cargo de tres intérpretes muy solventes, y un conflicto bien trazado. 

'Classe' nos presenta a un profesor (Pol López) de primaria que ha convocado a los padres (Pau Roca y Carlota Olcina) de un alumno para plantearles una clase de refuerzo para su hijo. Estamos en una escuela del extrarradio de Dublín, pero también podría serlo de una ciudad como Barcelona, Madrid o París. Porque no hay localismo en 'Classe' sino un conflicto universal que trasciende cualquier estrechez geográfica.

Lo que parecía un encuentro sin más poco a poco se convierte en una tormenta. Porque el profesor McCafferty tiene tantas buenas intenciones como torpeza a la hora de plantear las cosas. Es tan cuidadoso, tan precavido, que esa actitud solo consigue despertar sospechas en sus interlocutores. Son Brian y Sarah, cuya vida conyugal se ha derrumbado, y hoy solo quieren lo mejor para su hijo -como cualquier padre o madre-, pero además con la idea de que no cometa sus mismos errores en el futuro.

Tres planos argumentales

Pau Carrió mima la puesta en escena de una pieza que se mueve en tres planos argumentales. El del profesor vocacional que deja la comodidad que una escuela del centro por otra de la periferia más conflictiva en la que se va a llevar más de un chasco. La de una pareja de ese barrio que sobrevive como puede en un entorno en el que el ascensor social no funciona. Y por último, la del pequeño Jayden y su compañera Kaylie con la que comparte las clases de refuerzo. Un mínimo cambio de iluminación permite pasar del encuentro entre adultos a esos instantes de intimidad en el cole entre dos niños.

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Brian (Pau Roca) se encara con el profesor McCafferty (Pol López) ante la queja de Sarah (Carlota Olcina), en una escena de 'Classe'.


/ Kiku Piñol

Fluye siempre una pieza como 'Classe', con una escenografía que no puede ser más escolar, porque todo el mundo parece estar muy cómodo en su papel. López, una carta ganadora en cualquier elenco, manifiesta todas las dudas de un profesor cuya vocación quedará amenazada, por no decir arruinada. Roca también brilla a gran altura como un padre de barrio, tosco y voluntarioso, con aspecto de 'hooligan', que casi acaba despertando la compasión. Mientras que Olcina, con quien ya Roca hizo 'Pulmons' (otra joyita de Sixto Paz), vuelve a reiterar que es una actriz de extraordinario talento que puede con todo. Tiene 'Classe', por lo tanto, la química adecuada para que nada chirríe.