Crónica

Un 'Otello' controvertido

El Liceu regresó a la aventura del moro de Venecia con Dudamel en el podio, pero sin moro y sin Venecia

Krassimira Stoyanova y Greg Kunde en su representación de la ópera ’Otello’ en el Liceu 

Krassimira Stoyanova y Greg Kunde en su representación de la ópera ’Otello’ en el Liceu  / David Ruano

Se lee en minutos

Contar en una ópera con un nombre mediático ayuda a vender entradas y a ganar visibilidad. El Liceu lo sabe y puso en el podio del ‘Otello’ verdiano a Gustavo Dudamel, el popular responsable de la Filarmónica de Los Angeles que a comienzos del curso debutara en el Gran Teatre con su primer 'Trovatore' y que ya contaba con ‘Otello’ en su reducido repertorio operístico. El músico venezolano, que debutó la obra en 2018 en Nueva York, aplicó su experiencia para madurar su visión de este ‘capolavoro’ consiguiendo una lectura plena de claroscuros, ágil, teatral y pasional, aunque en ocasiones poco amable con los cantantes a los que su ímpetu sonoro fagocitó al no tener en cuenta la escenografía abierta por la que se optó. Tanto los miembros de la Simfònica como del Cor del Liceu se mostraron implicados y estimulados, trabajo que también queda en el haber de Dudamel. Es de esperar que su presencia liceísta tenga continuidad y no dependa de que no tenga trabajo en sus plazas habituales.

Te puede interesar

Este 'Otello' no pasará a la historia por Dudamel, sino por su controvertida concepción escénica, tan alejada de Shakespeare y de Boito, el libretista de Verdi. La urbanista producción de Amélie Niermeyer lo trastoca todo al dar prioridad al punto de vista de Desdemona y la violencia, dejando a Yago como un payaso y a sus intrigas en niñerías. Afortunadamente allí estaba Carlos Álvarez defendiendo el papel; como ya lo demostrara en Peralada, el barítono malagueño es un Yago excepcional que sabe llegar a lo más profundo del cruel personaje, fascinando con su poderío vocal. Y si la voz de Krassimira Stoyanova es tan bella como luminosa, su desempeño como actriz en esta olvidable mirada teatral proveniente de Múnich no consiguió convencer con sus maneras ‘vintage’, aunque vocalmente se le vio tan segura como en su Desdemona liceísta de 2006 (el reparto era un ‘dejà-vu’). Su Otello, esta vez, pareció más frágil al ser defendido por un Gregory Kunde en horas bajas, ora inaudible, ora con el 'vibrato' descontrolado. Pero él sabe cómo afrontar la parte sin sufrir mucho en los graves sacando provecho de su zona aguda, como demostró en Peralada.

De entre los secundarios destacó el Cassio de un rutilante Airam Hernández, de voz firme y gran actor, al igual que los siempre eficaces Francisco Vas (Roderigo), Mireia Pintó (Emilia) y Fernando Latorre (Montano).

Temas

Música