Óbito

Muere James Levine, mítico director de la Met Opera cesado por abusos sexuales

El músico, factótum de la reputación de la institución neoyorquina, tenía 77 años

James Levine, en una imagen de 2007.

James Levine, en una imagen de 2007. / Miguel Medina / AFP

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Pablo Meléndez-Haddad

Cuando en 2016 la Metropolitan Opera House de Nueva York (Met) apartaba del cargo al que había sido durante 40 años director musical de la compañía y, después, en 2018, lo despedía, el mundo de la lírica internacional entraba en 'shock'. James Levine, el todopoderoso mandamás musical del Met, que también dirigió los destinos de otras instituciones de referencia como la Filarmónica de Múnich (entre 1999 y 2004) y la Sinfónica de Boston (de 2004 a 2011)­, caía del pedestal en el que reinaba debido a que varios artistas le acusaban de acoso sexual a menores. El miércoles se ha informado de que el legendario director falleció en su casa de Palm Springs (California) el pasado 9 de marzo a los 77 años. Se desconocen las causas de su muerte, aunque su estado de salud era muy delicado desde hacía años.

La perspectiva histórica rescatará sin duda su nombre para entronizarlo. Levine se convirtió en el factótum de la proyección y de la reputación internacional del Met gracias a su talento extraordinario como músico integral, dirigiendo cientos de nuevas producciones y más de 2.550 funciones. Se convertiría en uno de los directores más influyentes y admirados de su época hasta que el escándalo le obligó a retirarse después de imponer en vano demandas por difamación y de verse obligado a pagar indemnizaciones a varios de quienes -tal y como se comprobó- sufrieron sus abusos, artistas muy jóvenes que comenzaban sus carreras.

Versátil Midas

Su versatilidad en el podio, convirtiendo en oro todos los repertorios que asumía, tanto en el terreno lírico como en el sinfónico, le transformaron no solo en un músico de referencia, sino también en uno de los más queridos por el público. Colaboró con (en realidad, colaboraron con él) los más grandes cantantes y solistas instrumentales de las últimas décadas, siendo un invitado habitual de orquestas como las filarmónicas de Berlín y Viena y de la Sinfónica de Chicago, así como de los estivales de Bayreuth y de Salzburgo. Quedarán para la historia los proyectos que llevó a cabo en el Met -llevó a sus cuerpos estables a cotas de excelencia artística inéditas- con artistas como Renata Scotto, Jessye Norman, Plácido Domingo, Josep Carreras, Mirella Freni, Marilyn Horne, Montserrat Caballé, Leontyne Price, Kiri Te Kanawa, Eva Marton, Luciano Pavarotti, Teresa Stratas, Kathleen Battle o Sherrill Milnes. Además, creó en Nueva York un programa de formación para artistas jóvenes.

Desde el podio convirtió en leyenda sus interpretaciones de óperas de Mozart, Verdi, Puccini, Wagner, Richard Strauss o Massenet, así como las sinfonías de Mahler o Beethoven. En el ámbito camerístico destacó como un pianista excelso, interpretando ciclos de autores como Schubert o Schumann, y también acompañó desde el teclado a algunos de sus cantantes favoritos.

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Nacido el 23 de junio de 1943 en Cincinnati (Estados Unidos), fue asistente de George Szell en la Orquesta de Cleveland y debutó dirigiendo a la Orquesta de Filadelfia. Fue también director musical del Festival de Ravinia durante más de dos décadas, llevando al certamen estadounidense a la flor y nata de la música internacional. En los últimos años de su carrera diversos problemas de salud -un cáncer de riñón, una rotura de clavícula- le mantuvieron alejado de los podios, pero su regreso acabó siendo empañado por las acusaciones de acoso.

Fue galardonado con ocho premios Grammy y poseía las máximas distinciones civiles y culturales de su país, así como media docena de doctorados honoris causa.