En el Mercat de les Flors

Sol Picó reinterpreta el folclore valenciano en 'Animal de séquia'

La coreógrafa rinde homenaje a su tierra con un chute de estímulos, de imágenes y de energía servido por ocho bailarines y una banda de 29 músicos

Una momento de ’Animal de séquia’.

Una momento de ’Animal de séquia’. / German Anton

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Sol Picó se sumerge en la tradición y folclore valencianos para reinterpretarlos desde la modernidad en 'Animal de séquia', un chute de estímulos, de imágenes y de energía servido por ocho bailarines y una banda de 29 músicos que no se limita solo a hacer sonar sus instrumentos sino que se convierten en intérpretes del show. El espectáculo más fallero de Picó se programa este sábado y domingo en el Mercat de les Flors. "Hay una mirada profunda al lugar de donde provengo", ha explicado la creadora de Alcoi, instalada desde hace décadas en Barcelona, que ya presentó la propuesta en el último Grec. Con ella reconecta con sus raíces. "El espectáculo pasa por muchos sitios", señala la artista respecto a esta pieza, realizada por encargo del Institut Valencià de Cultura.

La coreógrafa ofrece un imaginativo cóctel de sensaciones. En él hay desde guiños a Chimo Bayo y la ruta del bakalao, poesía de Vicent Andrés Estellés y tradiciones valencianas como la 'mascletà', las batallas de moros y cristianos, el 'pa beneit', la 'tomatina', la procesión de la Mare de Déu de la Salut y la 'muxieranga' pasadas por el peculiar tamiz de Picó. "Los tópicos ayudan a conocer la esencia más poderosa de un lugar o cultura", ha destacado feliz de contar en Barcelona con la colaboración de Carles Dénia, cantautor que ha profundizado en la tradición valenciana, en el flamenco y el jazz. "Aprovechando su presencia haré un cameo con él para quitarme todo el estrés que comporta hacer esta obra", ha adelantado.

Banda todoterreno

Contar con una banda dispuesta a salir de su zona de confort y participar en las coreografías ha sido "una odisea", ha explicado Picó. Pero el resultado es apabullante como se comprobó desde el primer día cuando la obra se estrenó en abril del 2019 en el Festival Dansa València. La coreógrafa, que bebe tanto de la danza clásica como de la contemporánea y de la española, se trasladó dos meses y medio a Valencia para centrarse en el proyecto.

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"Ensayábamos de nueve a doce de la noche y hacía frío", recuerda. Eran las únicas horas disponibles para los músicos 'amateurs' de diferentes bandas que se implicaron en esta "compleja aventura". La partitura compuesta por Jesús Salvador 'Chapi', director musical del espectáculo, premiada como mejor composición en los Premios de las Artes Escénicas Valencianas, va más allá de la música tradicional. Él también reinterpreta libremente la tradición. La obra tiene un punto crítico, reconoce Picó, pero sin pasarse. "No he ido a romper la tradición pero sí a deconstruirla".

La danza, la música, el vestuario y la escenografía se inspiran concentran la esencia de la cultura valenciana pero van más allá. Los trajes diseñados por Joan Miquel Reig tienen "una aire futurista" aunque utilizan elementos como mimbre y cuerdas y la escenografía de Joan Manrique tiene mucho de 'séquia' o acequia, sistema de regadío de herencia árabe que predomina en los campos donde creció la creadora y directora del espectáculo.