NOVEDAD EDITORIAL

La amiga que persigue a Milena Busquets

'Gema', al igual que 'También esto pasará', parte de una historia de duelo, esta vez en sordina, para retratar el presente

La escritora Milena Busquets.

La escritora Milena Busquets. / Álvaro Monge

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Es difícil obligar a Milena Busquets a ceñirse a las reglas al uso de la presentación literaria, marcarla por lo bajinis a que no se ande por las ramas explicando lo bien que se lo pasó en Buenos Aires cuando la alojaron en una suite en la que antes había plantado su diabólica majestad Mick Jagger sus reales posaderas. Milena vagabundea por sus opiniones con apasionamiento y la convicción de que tampoco es para tanto, que hoy está diciendo eso pero en cualquier momento puede cambiar de opinión. Surfea por sus respuestas, busca la aprobación de los periodistas, hace preguntas a su vez, ríe estrepitosamente y no acaba de tomarse muy en serio. Nadie diría que esta mujer, de la que se diría se ha negado a crecer aunque sea madre de dos hijos que casi abultan más ella, tenga como motivo principal de su literatura la muerte. Lo fue en su gran éxito ‘También esto pasara’, sobre la de su madre, Esther Tusquets, y ahora seis años después en 'Gema / Gemma' (Anagrama / Amsterdam), que echa a rodar con el recuerdo de una compañera de colegio fallecida de leucemia a los 15 años y que suposo para la autora la primera experiencia frente la desaparición de alguien querido. En un momento como la adolescencia en que te faltan armas para comprender qué narices es eso. Gema no va de Gema, la compañera que en la guardería se sentaba en el pupitre de al lado, sino de la propia Milena que afila y liofiliza su estilo en apenas 150 páginas y tipografía para vista cansada para lanzar reflexiones contundentes envolviéndolas con su habitual ligereza, que algunos podrían tachar de frivolidad, marca de la casa.  

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La autora compara su escritura al arte del tiro con arco: “Para mí escribir es como lanzar una flecha e intentar que vaya directa a la diana sin divagaciones o autocomplacencia para demostrar lo lista que soy. De hecho, no escribo para darme placer, sino para dárselo a los demás. Por eso me he comprometido a intentar darle una hora y media de satisfacción al lector”. La Milena que se retrata en 'Gema' sigue lidiando con sus hijos, sus amigas y un novio actor en una relación que languidece. “Muchos periodistas me han preguntado quién es ese actor”, comenta sonriente y coqueta, divertida con el secreto. Y todo con el telón de fondo del rescate de sus recuerdos y de los de los demás.

Menciona la autora ese momento memorable -por muchos motivos- de 'Ciudadano Kane' en el que un personaje evoca cuando, 50 años atrás, se cruzó apenas unos segundos con una joven con un vestido y una sombrillas blancos en la que no ha dejado de pensar ni un solo día desde entonces. “La memoria es muy extraña. ¿Por qué hay recuerdos que se quedan con nosotros y se vuelven fundacionales? La historia de Gema siempre estuvo conmigo”. El libro no es, como pudiera pensarse, algo trágico, una palabra que no entra en el diccionario de la autora, sino vital y alegre. “La tragedia es un material muy peligroso porque siempre se corre el riesgo, caso de regodearse en ella, de caer en la cursilería”. La cursilería es para ella el peor de los pecados, un mal que según su opinión está a la orden del día: “Creo que vivimos tiempos entre cursis y salvajes, marcados casi siempre por el temor de ofender a los demás. ¿No hay forma de decir lo que pensamos sin pelearnos? Deberíamos relajarnos un poco. A mí en casa me enseñaron que ser honesto y amable es una regla básica de educación”.  

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