Del castillo de proa a las redes sociales

'Sea shanties', los marineros borrachos arrasan internet

Las viejas canciones de la era dorada de la navegación a vela triunfan entre los jóvenes de la 'generación TikTok'

Oficiales y marineros del ’HMS Wyatt Earp’ cantan en la cámara del capitán, en febrero de 1948.

Oficiales y marineros del ’HMS Wyatt Earp’ cantan en la cámara del capitán, en febrero de 1948. / Australian Antarctic Division

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Rafael Tapounet
Rafael Tapounet

Periodista

Especialista en música, cine, libros, fútbol, críquet y subculturas

Escribe desde Barcelona

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¿Qué se puede hacer con un marinero borracho a primera hora de la mañana? ¿Meterlo en un bote hasta que esté sobrio? ¿Afeitarle la tripa con una cuchilla oxidada? ¿Acostarlo en la cama con la hija del capitán? Ese es el tipo de preguntas que uno se plantea cuando escucha 'sea shanties' (o salomas, por utilizar una relegada pero bonita expresión castellana). Los 'sea shanties' son canciones de trabajo que los tripulantes de los barcos mercantes y pesqueros cantaban a coro para mantener el ritmo y aumentar la productividad de las labores que llevaban a cabo a bordo. Se trata de una forma de expresión musical muy codificada que floreció especialmente a mediados del siglo XIX y que, de un modo completamente inesperado, se ha convertido en las últimas semanas en la banda sonora de TikTok, la red social de la llamada generación Z.

Ahí pueden ver a un montón de jóvenes por debajo de la treintena grabándose a sí mismos mientras corean salomas bicentenarias sobre perseguir ballenas en el Cabo de Hornos y atizarse tragos de un ron más ardiente que la pezuña de Satanás. Es un fenómeno bastante asombroso en cuyo origen se halla un cantante escocés de 26 años llamado Nathan Evans, que, buscando un modo de combatir el tedio en pleno confinamiento, se unió el pasado mes de marzo a Tik Tok para compartir su música.

¡'Hitazo' a la vista!

Durante meses, Evans estuvo publicando vídeos con versiones de canciones de Bob Dylan y del folclore escocés y obteniendo una discreta media de 10.000 visitas por cada grabación, hasta que a mediados de julio, a petición de uno de los usuarios de la red social, interpretó el tradicional 'shanty' 'Leave her, Johnny'. Y de repente, bum, ¡por ahí sopla!; en pocos días, el vídeo atrajo a más de un millón de personas. Lo mejor, de todos modos, estaba aún por llegar.

A finales de diciembre, después de comprobar que ninguno de sus acercamientos a otros géneros obtenía ni de lejos la misma respuesta que sus salomas, Nathan Evans subió a la red su versión de 'The Wellerman', una emocionante canción neozelandesa sobre un mercante que entre 1830 y 1840 aprovisionaba a los navíos balleneros en la costa sur de Australia. Y TikTok enloqueció. La grabación superó los cuatro millones de visitas y, lo que es aún más interesante, empujó a decenas de usuarios a embarcarse en la aventura de interpretar 'shanties'. Varios de ellos aprovecharon las posibilidades técnicas de la red social para unir sus voces (y sus instrumentos) a la grabación de Evans, con fascinantes resultados, y el fenómeno se extendió a Twitter y, finalmente, a todo internet.

#ShantyTok: el vídeo que convirtió TikTok en una taberna marinera.

TikTok tiene ahora un espacio oficial dedicado especificamente a las salomas (ShantyTok) y el hashtag #seashanty ha generado ya más de 73 millones de visitas. Una barbaridad. Pero, ¿a qué se debe esta repentina fiebre por las canciones que entonaba la marinería en la remota época de la navegación a vela? Tal vez a que en tiempos de zozobra como los actuales cobra un sentido especial aquello que escribió Herman Melville de que “en el mar contemplamos la imagen del incomprensible fantasma de la vida”. O quizá es solo que los jóvenes se han dado cuenta de que, como apunta Miquel Pérez, “cantar shanties con amigos es algo muy sabio”.

El Pony Pisador

Miquel Pérez es uno de los componentes del quinteto El Pony Pisador, probablemente el único grupo catalán (y uno de los poquísimos en España) que ha hecho de los 'sea shanties' una parte nuclear de su repertorio. Su afición a las salomas es, en cualquier caso, bastante anterior a la tendencia 'tiktoker' y tiene que ver con su interés por los bucaneros. “Descubrimos los 'sea shanties' buscando en internet cuál era la música de los piratas porque éramos fans de 'Piratas del Caribe' y [el anime] 'One Piece'”, relata Adrià Vila, que añade con sorna: “De la misma manera que el folk irlandés lo descubrimos porque era música de 'hobbits'” (nota al margen: El Pony Pisador es el nombre de una posada que aparece en 'El señor de los anillos').

El grupo, que además de canciones marineras interpreta música céltica, yódel, habaneras y cantos armónicos mongoles, está a punto de publicar su tercer elepé, 'Jaja Salu2', que incluirá, adelantan, “un par de 'shanties' con letra en catalán”, algo que ya han hecho anteriormente en piezas como 'Tot és part de ser un pirata' (adaptación de 'Being a pirate', de Don Freed) y 'Desperta Jordi' ('Leave her, Johnny').

Como se ve, la aproximación que El Pony Pisador hace al género es esencialmente lúdica y nada purista (en 'The Saucy Arabella' mezclan el 'sea shanty' con el bluegrass, la música irlandesa y el canto tirolés sin despeinarse), pero detrás de su propuesta existe también un riguroso trabajo de investigación y un loable afán pedagógico, tal como se advierte en el canal de youtube de la banda, que incluye, además de sus propios clips y actuaciones, vídeos de divulgación de las diversas formas de música tradicional. Y, sí, también hay uno dedicado a la historia de los 'sea shanties'.

Llamada y respuesta

Si bien en la actualidad es corriente utilizar la expresión 'sea shanty' para aludir a todo tipo de canciones marineras, en origen (en los siglos XVIII y XIX) las salomas eran un tipo muy específico de canto de trabajo que se interpretaba siempre a capella y en un formato de llamada y respuesta; esto es, una voz principal cantaba un verso, a menudo improvisando la letra, y el resto de hombres (en esa época los empleos a bordo estaban vedados a las mujeres) respondían a coro, de manera que les resultaba más fácil coordinar los esfuerzos en el momento de desarrollar la tarea.

Los 'sea shanties' tenían formas variadas en función de la actividad que tuvieran que acompañar: levar anclas, izar las velas, mover el cabrestante, achicar agua, subir las redes… Cuando a finales del siglo XIX se generalizó la navegación a vapor, las salomas empezaron a desaparecer de las cubiertas de los barcos al tiempo que escritores del calibre de Herman Melville, Rudyard Kipling o Robert Louis Stevenson (el célebre “quince hombres en el cofre del muerto…” de 'La isla del tesoro' es de su total invención) consolidaban la idea romántica de la canción marinera como género poético.

'Sabado noche en el mar', ilustración de George Cruikshank de 1841.

/ George Cruikshank

Entrado el siglo XX, los 'sea shanties' pasaron a ser objeto de estudio de los folcloristas y a colarse en los repertorios de titanes de la canción popular y la música folk como Woody Guthrie (que hizo popular la saloma 'Blow the man down', en la que, por otra parte, se basa el tema principal de la serie de animación 'Bob Esponja') y Pete Seeger, cuya adaptación del 'shanty' 'Pay Me My Money Down' para The Weavers fue recuperada hace unos años por Bruce Springsteen. Otros destacados artistas del espectro pop y rock también han protagonizado sonadas incursiones en el género, ya sea a través de versiones o de composiciones propias. Es el caso de Tom Waits ('Hoist the rag'), los Sex Pistols (la muy obscena 'Friggin’ in the riggin’', mejor no traduzcan), The Pogues ('South Australia', 'The Greenland Whale Fisheries'...), Roger McGuinn ('Haul Away Joe'), The Decemberists ('The Mariner’s Revenge Song'), King Creosote ('Bluebell, Cockleshell, 123') y mil más.

Salomas en la era del 'gaming'

Bastante más ortodoxa es la lectura que hacen The Longest Johns, un joven cuarteto de Bristol que canta 'shanties' a capella y que, antes de la fiebre Tik Tok, se ocupó de adaptar el género al mundo de internet haciendo conciertos para Youtube y vídeos de 'gaming' para Twitch en los que corean salomas mientras juegan al 'Sea of Thieves'. De hecho. The Longest Johns fueron una influencia determinante para El Pony Pisador a la hora de decidirse a surcar el mar de los 'sea shanties'. “Vimos su vídeo de 'Haul away Joe' y decidimos imitarlos”, admite Ramon Anglada.

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En realidad, hicieron bastante más que eso: fueron a verlos actuar al Festival Internacional de Sea Shanty de Falmouth, en Cornualles, trabaron amistad con sus miembros y acabaron grabando juntos la preciosa balada marinera 'Northwest Passage', de Stan Rogers. Recientemente, y viendo el percal, ambos grupos han abierto cuenta en Tik Tok, donde el escocés Nathan Evans triunfa ahora con una versión del clásico 'Drunken Sailor'. Ese 'shanty' que explica qué se puede hacer con un marinero borracho a primera hora de la mañana.  

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