VOTACIÓN

Las multinacionales recuperan la SGAE y aplastan a la 'rueda'

Las elecciones dejan fuera de la junta directiva a la gran mayoría de los autores alineados con las editoriales televisivas

La sede de la SGAE en Madrid.

La sede de la SGAE en Madrid. / JOSÉ LUIS ROCA

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Nando Cruz

Los socios han hablado. Aunque pocos socios, como siempre. Esta vez podían votar todos y hasta hacerlo por correo electrónico, pero al final solo han ejercido su derecho 3.097 de los 120.000. El resultado, eso sí, es aplastante. La lista oficiosa que reunía a artistas impulsados por las editoriales multinacionales ha obtenido 14 de las 16 plazas del colegio de Pequeño Derecho, el de los músicos. Y las multinacionales también han recuperado su puesto en el colegio editorial, dejando fuera a todas las editoras que dominaron la junta anterior.

Después de tres años fuera de la entidad, las multinacionales han vuelto con fuerza. Entre los autores que han sido elegidos para ocupar un puesto en la nueva junta directiva de la SGAE por el colegio de Pequeño Derecho están Sabino Méndez (ex-Trogloditas), Nacho Mañó (Presuntos Implicados), Josemi Carmona (Ketama), David Santisteban (compositor de Sergio Dalma, Malú y numerosos artistas de ‘OT’), el rapero Haze y las cantautoras Merche y Virginia Maestro.

Los únicos autores que se presentaban en listas no promovidas por las multinacionales y han salvado su puesto son Juan Carmona (fundador de Ketama y primo de Josemi Carmona) y Susana Egea (cantante del grupo de pop electrónico Stereoskop cuyos videoclips son habituales en las madrugadas televisivas). Hay un caso insólito, el del compositor y flautista flamenco Juan Parrilla. Su nombre estaba en todas las listas y, claro, ha resultado el más votado.

El resultado de los comicios deja fuera de juego a la gran mayoría de autores alineados, con mayor o menor intensidad, con la llamada 'rueda'. La desbandada de autores de Pequeño Derecho que integraban la junta directiva saliente es general, aunque alguno ha obtenido puesto en las elecciones territoriales que también se celebraban ayer. Es el caso de Miguel Ángel Chastang (Madrid) y Teo Cardalda (Galicia).

Donde no hay apenas cambios es en los colegios de Gran Derecho y Audiovisual. Todos los candidatos han salido escogidos porque solo se presentaron 15 y había 15 plazas en juego. Antonio Onetti, el presidente que convocó estas elecciones, es uno de ellos. Hay que ver ahora a quién elige la junta directiva como nuevo presidente de la SGAE. Quien ni siquiera ha logrado butaca en esta junta, aunque aspiraba a retomar las riendas de la entidad, es el expresidente José Miguel Sastrón: es el otro gran perdedor

Aplastados

Aunque, en teoría, los candidatos a integrar la junta directiva se presentaban individualmente, estos días han circulado dos y hasta tres listas que buscaban la concentración del voto y la derrota del oponente. Una vez más, el duelo estaba planteado entre las editoriales televisivas (las que han intentado marcar el rumbo de la entidad en los últimos años) y las editoriales multinacionales. Todos los candidatos que se han presentado por libre, ajenos o no a estas batallas internas, han sido aplastados. Esta vez la puntuación mínima para entrar en la junta estaba entre los 4.500 y 5.000 puntos. Ninguno de los que se presentaban por libre ha llegado a dos mil. Los hay que no han sumado ni 400. Son datos que confirman que para entrar en esta junta directiva necesitas estrategias ambiciosas y aliados poderosos. Y para gobernarla, aún más. Ya deben saberlo los cinco autores más votados y que integrarán la comisión de supervisión que debe velar por el buen funcionamiento de la SGAE. Son Joan Albert Amargós, Manuel Aguilar, Arturo Luna, Antonio Álamo y la editorial de la discográfica BOA.

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El resultado de los comicios abre un periodo en el que será más fácil trabajar para recuperar la confianza del Ministerio de Cultura y de la CISAC, que en junio reafirmó su decisión de expulsar a la SGAE durante otro año, pero que en diciembre podría reconsiderar su postura. El modelo de negocio tradicional en la música, el de las discográficas, ha ganado la partida frente a ese otro modelo de negocio ideado por las editoriales televisivas. A efectos prácticos, sin embargo, y en lo que respecta a los músicos, el colectivo más abundante en la entidad, la casa de los autores que es la SGAE sigue en manos de los editores.