ESTRENO EN TEMPORADA ALTA

Rigola funde teatro y vida en su adaptación de 'La gavina'

El director apuesta por una versión muy libre pero fiel al espíritu de la obra de Chéjov para jugar con la realidad y la ficción a fin de resaltar los eternos conflictos del mundo artístico

Melisa Salvatierra y Nao Albet en ’La gavina’.

Melisa Salvatierra y Nao Albet en ’La gavina’. / GRUP FOCUS

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Actores que van al grano, que respiran el texto que dicen y conectan con sus personajes porque su experiencia vital tiene mucho de ellos. Así es 'La gavina' de Àlex Rigola, su nuevo 'chéjov' tras 'Tío Vania' e 'Ivanov'. En él Melisa Salvatierra, una intérprete sin experiencia profesional, encarna a una Nina de hoy, la gaviota del título. Y se enfrenta a una actriz veterana como Mónica López, que interpreta a Arkarina, una actriz experimentada que ya no está en la flor de la juventud. Y un autor y director como Pau Miró, a quien no solemos ver en escena, encarna a Trigorin, el artista que desconfía de las nuevas generaciones, competencia que simbolizada Tréplev, que interpreta Nao Albet, actor más joven que también escribe, dirige y aspira a desbancar a la vieja guardia. Àlex Rigola ha reescrito 'La gavina' de forma muy libre pero fiel a la obra de Chéjov, contando también con Xavi Sáez (Sorin), y Roser Vilajosana (Masha).

Este fin de semana llega a El Canal de Salt, en el marco del festival Temporada Alta. Allí -y no en el Teatre Municipal previsto inicialmente- se estrenará la versión catalana de la pieza estrenada en castellano en el Teatro La Abadía de Madrid hace unas semanas con Irene Escolar en lugar de Salvatierra. El tercer 'chéjov' de Rigola también se verá el 14 de noviembre en Palafrugell. A Barcelona, donde su estreno en La Villarroel saltó en marzo a causa de la primera ola del covid-19, se espera en la misma sala el próximo verano, dentro del Grec. 

"Llevamos la obra al presente, como si no fuera una ficción", señala Rigola

Rigola utiliza una escenografía despejada y con pocos elementos a fin de reforzar un texto escrito hace más de un siglo. "Me gusta mezclar realidad y ficción porque en esta obra de Chéjov aparecen autores, directores, actores y eso permite que los propios actores, autores y directores se expliquen a través de la ficción", dice Rigola, que iniste en que los actores vistan tal como salen a la calle el día de la función. Artificio, el mínimo. "Me interesa la confrontación de los personajes principales, sus conflictos sociales y personales. El más importante y donde más hemos trabajado y profundizado es ese choque generacional. Y lo llevamos al presente, como si no fuera una ficción, utilizando frases que explican muchas de las experiencias personales de los propios intérpretes". 

¿Cuál es la posición de Rigola como creador ante los dilemas que plantea Chéjov? "A mí me gusta defender todas las posiciones", responde. El director y dramaturgo admite que siente "el miedo a desconectar del público más joven y a no ser aceptado", comenta el que fuera director del Teatre Lliure, responsable de la sección teatral de la Biennal de Venecia y codirector de los Teatros del Canal en Madrid. "El fenómeno del tapón generacional no es nuevo, se producen cada 25 años", añade. Cuesta entrar en el mundo del arte y vivir de él, hay miedo al fracaso. La posición del creador nunca es fácil. "Más que la competencia de los que suben empujando con fuerza lo que más preocupa a un autor es su propia desconexión de la sociedad". 

"No sé so moriremos de estrés o tendremos que cerrar la barraca y morir de hambre", dice Rigola ante la situación creada por el covid-19

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La primera ola de covid-19 cogió a la compañía de Rigola con tres propuestas en marcha en las que había invertido mucho dinero: 'La gavina', 'Aquest país no descobert que no deixa tornar de les seves fronteres cap dels seus viatgers', que está en el Poliorama, y 'Macho Man'. No pudo recuperar nada con los teatros cerrados medio año. Ahora el último cuatrimestre tiene programadas  un centenar de actuaciones. "No sé si moriremos de estrés o tendremos que cerrar la barraca y morir de hambre". Mejor reir que llorar. Hay que seguir adelante y cruza los dedos para que la gira que tienen prevista no se vea afectada. "La situación es muy complicada y vamos semana a semana luchando con todos los elementos reservando todo al último momento, hoteles, trenes, aviones... Ya no podemos invertir más. Hemos de retornar 100.000 euros".

Aunque las propuestas 'on line' de 'A distància', la nueva plataforma de Temporada Alta, funcionan mejor de lo esperado, a Rigola el teatro en 'streaming' le atrae poco. "Entiendo que en este momento se haga pero es algo circunstancial. Las artes escénicas necesitan del contacto directo con el público y el rigor en cuanto a protocolos de seguridad en los teatros es brutal".