LOS DISCOS DE LA SEMANA

Crítica de '2020', de Bon Jovi: rock para abrazar al mundo

El grupo de New Jersey entrega un solvente álbum de rock adulto con carga sociopolítica y alusiones al covid-19, al racismo y al culto a las armas en Estados Unidos

Los nuevos álbumes de Cults, Yung Lean, Charles Tolliver y Elvis Perkins, también reseñados

Bon Jovi, en una imagen promocional del nuevo disco, ’2020’

Bon Jovi, en una imagen promocional del nuevo disco, ’2020’ / UNIVERSAL

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Jordi Bianciotto / Juan Manuel Freire / Ignasi Fortuny / Roger Roca

En tiempo de sacudidas en el orden de la música popular, un grupo de rock requeteclásico como Bon Jovi salta a la arena con la pretensión explicar en canciones el momento que atraviesa el mundo. Misión temeraria hacia la que apunta '2020', el álbum de explícito título que el grupo originario de New Jersey publicó este viernes. Bon Jovi, tratando de insuflar ánimos a la humanidad y poniendo foco en sus heridas a golpe de pragmáticas canciones de rock de mediana edad.

La bandera estadounidense reflejada en las gafas de sol que Jon Bon Jovi luce en la portada sitúa el álbum en el contexto del año electoral, y ahí cabe situar versos como los de la invasiva canción de apertura, 'Limitless', invitación a dar un puñetazo sobre la mesa. Este es el tercer álbum de la banda desde la marcha de Richie Sambora en el 2013, plaza ocupada por el funcional Phil X, y la formación cierra filas sin fisuras en torno al trío original que, junto a Jon, completan David Bryan (teclados) y Tico Torres (batería).

En tiempo añadido

El disco estaba terminado antes de la pandemia, pero el giro que tomaron las cosas invitó a retocar el cancionero e integrar dos temas que figuran entre los más destacados. Ahí están ‘Do what you can’, con cierto ‘punch’ ‘springsteeniano’ (esa deuda eterna) y un estribillo galopante con herencia de la Motown, deslizando un mensaje de poder frente a la lacra del covid-19. Y justo después, ‘American reckoning’, introspectiva y con halo espiritual sin ser un ladrillo, inspirada en el asesinato de George Floyd y en los incendios consiguientes.

El Boss flota en el ambiente, para qué negarlo. No es ninguna novedad. Oigan esa entrada épica a lo E Street Band de ‘Let it rain’, otro punto álgido del álbum. Pero, en su conjunto, ‘2020’ camina con solvencia, registrando altibajos, sí, y alternando ‘riffs’ previsibles con falsete a lo Bono (‘Lower the flag’) y baladas tiernas en sobrio ‘crescendo’, una zona de seguridad, como en ‘Story of love’, pieza enaltecedora de los valores de familia.

Se puede achacar al disco su pretensión de catálogo de patologías colectivas contemporáneas: también desfilan canciones dedicadas a la inmigración (la bella ‘Blood on water’), al culto a las armas en Estados Unidos y a los veteranos de guerra. Cuatro años después de un álbum, ‘This house is not for sale’, en el que Jon Bon Jovi disertó sobre sus crisis interiores, ‘2020’ mira a los conflictos compartidos y se enfanga en todos los clichés temáticos. Pero, aunque los días de su trilogía dorada, formada por ‘Slippery when wet’ (1987), ‘New Jersey’ (1988) y ‘Keep the faith’ (1992), queden lejos, y aunque este no será nunca un grupo ‘cool’, Bon Jovi resiste como avezado gestor de las esencias del rock adulto. Jordi Bianciotto


OTROS DISCOS DE LA SEMANA

Hace ahora una década, dos estudiantes de cine, Madeline Follin y Brian Oblivion, hicieron verdadero ruido con 'Go outside', maravilla en baja fidelidad con ecos del pop de chicle de los sesenta. Ya no se habla tanto de ellos, pero Cults siguen haciendo canciones perfectas: fíjense aquí en la inaugural 'Trials' (muy Phil Spector), 'No risk', 'Shoulders to my feet'… Además, ese nuevo énfasis en la instrumentación orgánica les sienta muy bien. Grupo a reivindicar, absolutamente. – Juan Manuel Freire

Quizá 'Starz' no sea el mejor disco para adentrarse en el universo tenebroso del artista sueco. Un mundo que abrió siendo menor de edad y en el que ahora sigue inmerso. Pionero en las canciones profundamente emocionales en el trap, no hay en este álbum la inspiración de 'Stranger' (2017), pero sí un claro reflejo actual de su autor: la (no) confianza en los otros, la incomodidad con las situaciones propias de un artista de su talla o las siempre presentes crónicas de sus viajes a bordo de las drogas. Ignasi Fortuny

Lo más probable es que pase a la historia del jazz como un arreglista extraordinario por sus trabajos como líder de big band. Pero Charles Tolliver, nacido en 1942, es un trompetista de primera y su inventiva como solista y como compositor también brilla en pequeño formato. “Connect”, su primer disco en muchos años, grabado con una sección rítmica de lujo -Buster Williams al contrabajo y Lenny White a la batería-, es moderno sin querer ser el último grito en nada y clásico sin regusto a nostalgia. Historia viva y en movimiento. Roger Roca

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Una mística flotante envuelve las canciones del neoyorkino, hijo del actor Anthony Perkins, aunque aquí las vista con más colores y alegrías que en su recordado debut, ‘Ash Wednesday’ (2007). Disco de cantautor que dialoga con sus demonios de un modo sereno y magnético, trazando dinámicas despiertas en ‘Mrs. and Mr. E’ o esa ‘Promo’ que acaba mirando a Nueva Orleans, y esculpiendo intranquilas cumbres como ‘Anonymous’. Enigmático Elvis, iluminado por alguna energía sobrenatural. Jordi Bianciotto