27 sep 2020

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MOSTRA DE CINE DE VENECIA

Ann Hui, pionera a su pesar

Nando Salvà

La cineasta Ann Hui, este miércoles en Venecia.  

La cineasta Ann Hui, este miércoles en Venecia.   / EFE / ETTORE FERRARI

Ann Hui es consciente de que, aunque supone todo un honor, ser la primera mujer cineasta en recibir un León de Oro honorífico también significa que a lo largo de su larga historia -77 ediciones contando esta-, la Mostra de Venecia nunca antes consideró que una directora mereciera ese reconocimiento. “Los festivales de cine son reflejos de la sociedad en la que tienen lugar, y por tanto es lógico que tradicionalmente hayan contribuido a mantener la discriminación”, lamenta la hongkonesa. “Pero lo cierto es que tanto este certamen como otros de los más prestigiosos del mundo han hecho más avances hacia la paridad de género en los dos o tres últimos años de los que habían hecho en décadas, así que hay motivos para la esperanza. A nivel personal, ser la primera en algo nunca me ha parecido especialmente importante; quizá si hubiera sido la primera en subir al Himalaya pensaría de otra manera”.

A pesar de que nadie lo diría a juzgar por el poco caso que le han hecho quienes distribuyen cine en España, Hui es uno de los nombres más respetados, prolíficos y versátiles del cine asiático. A lo largo de cuatro décadas y una treintena de películas, ha transitado entre géneros como el drama familiar, el ‘thriller’, la comedia, el terror y hasta las artes marciales, y ha convertido la exploración de temas como las relaciones maternofiliales, la marginalidad, el exilio y la problemática identidad china en una seña de identidad. “Durante la mayor parte de mi carrera he sido una artista llena de dudas, y no me he empezado a sentir segura de mí misma hasta hace unos pocos años; y me resulta frustrante haber llegado a este punto tan tarde en mi vida, cuando la edad me pesa como una losa y la energía me abandona”, confiesa la directora, nacida en 1947. “Pero aún me quedan algunos años, así que confío en ser capaz de llegar a hacer una película de la que me sienta realmente satisfecha”.

Las protestas en Hong Kong 

Hui ha presentado en Venecia su nuevo trabajo, ‘Love after Love’, un suntuoso drama romántico ambientado de la alta sociedad de Hong Kong en los años previos a la segunda guerra mundial. Completarla, reconoce, ha sido una de las tareas más arduas de su carrera. “En primer lugar, porque cuando trabajas con grandes presupuestos tienes a demasiada gente detrás de ti, echándote el aliento en el cogote y controlando cómo gastas el dinero”, explica. “Pero, sobre todo, porque cuando estábamos a punto de acabar el rodaje empezaron las protestas por la democracia en la ciudad, y durante los cinco meses siguientes trabajamos en un ambiente casi bélico. El gas lacrimógeno estaba en el ambiente”. Es lo único que está dispuesta a comentar acerca del conflicto que entre Hong Kong y China. “Creo que me conviene no hablar demasiado al respecto, porque respeto mucho a los inversores chinos que me han permitido rodar una película tan moralmente compleja como ‘Love after Love’. Tengo mi opinión, pero no me interesa airearla. El trabajo del artista no es hacer política”.