18 sep 2020

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ENTREVISTA

Nil Moliner: "Mis conciertos son un agujero en el tiempo"

El autor de 'Soldadito de hierro', cómplice de cantantes como Alfred, Miki Núñez o Cepeda, actúa este sábado en el Festival de la Porta Ferrada

Jordi Bianciotto

Nil Moliner, en una imagen promocional.

Nil Moliner, en una imagen promocional. / EL PERIÓDICO

El cantante de Sant Feliu de Llobregat, autor de canciones para Alfred y Miki Núñez, presenta su primer álbum en solitario, ‘Bailando en la batalla’, hoy en el Festival de la Porta Ferrada (Sant Feliu de Guíxols).

-Se estrena con este disco, pero le precede una década de andadura con el grupo Cybee. Y empezó a los 12 años, ¿verdad?

-Bueno, antes, a los 11, debuté en un bar de Sant Feliu. Al terminar, vendí copias a cinco euros de una maqueta que hice con el ordenador. Me gustaban El Canto del Loco, Fito & Fitipaldis, M-Clan... Mucho rock español, y catalán, como Lax’n’Busto. Con Cybee hicimos tres maquetas y dos discos, y aprendí a jugar con la música y a trabajar en equipo.

-¿Ruptura dolorosa?

-El ciclo se había terminado y no queríamos que se viciara la historia. Pero nos seguimos queriendo mucho. Ese espíritu familiar me gusta conservarlo. Antes de los ensayos de esta gira, con la gente de la oficina nos fuimos de colonias y les preparé talleres de educación emocional y de comunicación.

-¿Qué desea comunicar con sus canciones?

-Intento hacer canciones que distraigan a la gente de su vida rutinaria, y pienso mucho en su traslación en el concierto, que para mí es como un agujero en el tiempo. Quiero que la gente al terminar se pregunte: “¿qué ha pasado? Me he reído, he llorado, he bailado…”

-Es una mezcla de cantautor y banda de verbena.

-Hay gente que me dice que en el fondo soy un cantautor, y creo que tienen razón. Escribo mis canciones y hablo de mis experiencias. Y como banda, somos ocho personas, con vientos, bajo, batería, percusión, acordeón, piano… No sé que estilo hago, porque cada canción tiene el suyo: pop-funk, o más tropical, o pop español… Igual un día hago un tema flamenco.

-‘Soldadito de hierro’ es su mayor éxito. ¿A qué lo atribuye?

-Ojalá lo supiera. Salió hace dos años como cara B de un sencillo, ‘El despertar’, y con los meses fue cogiendo altura en las redes y en la radio. A veces se piensa que una canción para que sea viral tiene que ser muy potente, superbailonga… Y en esta hay solo una guitarra y una voz. Se la regalé, con un vídeo, a una pareja que tuve, y ahí se quedó colgada en YouTube. Es una declaración de amor muy intensa, inspirada en la figura del soldado que es pequeño pero que está ahí, al pie del cañón.

-Ha compuesto para otros: ‘Que nos sigan las luces’, para Alfred. ¿Le atrae ponerse en la posición de otro artista?

-Es muy emocionante, y vicia mucho. He escrito también con Cepeda, ‘Si tú existieras’, y temas con Miki Núñez: ‘Celébrate’, ‘Eterno verano’… Ponerte en la piel de otro artista, que te cuente de qué quiere hablar, y tratar de hacerlo tú en boca suya, está muy bien, y te quedas con ganas de repetirlo. Es un trabajo en el que proyectas otro tipo de cariño.

-¿Esta profesión es una carrera de fondo y sin vocación más vale dejarlo correr?

-Tal cual. A veces se tiene una imagen del mundo de la música que no se corresponde con la realidad. Cuando aparecí en ‘OT’, trabajaba de monitor de comedor en la escuela Tau, para niños de primero y segundo de ESO. Los niños me venían por la tele, y luego trabajando en el comedor. Un día, una niña, Martina, me dijo: “mucha tele, pero aquí estás trabajando, así que tranquilito, ¿eh?”. Eso me puso los pies en el suelo.

-Y ahora, ¿hace planes?

-Más allá de Porta Ferrada, de los directos me he olvidado, y eso que son el motivo por el cual hago música. Pero en marzo hice un cambio de chip y no quiero agobiarme. Ahora intento aprovechar para vivir y para inspirarme y poder hacer canciones. Tengo la libreta llena de notas.