15 ago 2020

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CHARLAS CONFINADAS

Un Primera Persona especialmente íntimo

Rachel Cusk y Jia Tolentino hablaron desde sus casas en una edición en 'formato emergencia' del festival de las vivencias

Juan Manuel Freire

La periodista Anna Guitart y la escritora Rachel Cusk, charlando vía Zoom en la edición ’indoors’ de Primera Persona.

La periodista Anna Guitart y la escritora Rachel Cusk, charlando vía Zoom en la edición ’indoors’ de Primera Persona.

El Primera Persona, festival sobre el arte basado en la propia experiencia vital, ha hecho siempre bandera de la intimidad. En las distancias no tan cortas del Teatre del CCCB nos hemos podido acercar, durante ocho años, a través de entrevistas y charlas, a las esencias privadas de escritores, músicos, humoristas, activistas políticos o dibujantes. Algo tiene el ambiente del Primera Persona que invita a ser especialmente honestos a artistas cuya principal inspiración es su propia vida. 

Pero su primera edición 'indoors', es decir, con conversaciones grabadas vía Zoom y disfrutadas virtualmente por los fans desde sus casas, ha batido el récord de intimidad. "El Primera Persona siempre ha querido colarse en casa de los invitados", recordó en una introducción Miqui Otero (codirector del evento). Y las charlas, esta vez, han pasado en las casas de las invitadas, Rachel Cusk y Jia Tolentino, así como de sus respectivas entrevistadoras, las periodistas Anna Guitart y Noelia Ramírez.

Cusk y Tolentino son nombres 200% Primera Persona; y para esta edición peculiar, en particular. Son autoras conocidas por escribir desde el yo, una a través de memorias o autoficción, la segunda en ensayos periodísticos que son alta literatura; pero es que, además, las obras que les toca medio publicitar en nuestro país lidian con temas inherentes a la situación de confinamiento. 

En el dolor del momento

Cusk venía a hablar, en principio, sobre sus memorias de divorcio, aquello que han decidido hacer muchas parejas después del intenso cautiverio. Se llaman 'Despojos. Sobre el matrimonio y la separación' ('Seqüela' en la edición catalana) y fueron escritas por la autora en caliente: "Escribir en el dolor del momento permite conservar la crudeza de lo sucedido", explicó a Guitart. "Y creo que es así como trabajo". Antes de escribir 'Despojos', Cusk ya había abordado otro movimiento sísmico vital (la maternidad) en el aquí todavía inédito 'A life's work', que le valió acusaciones de mala madre. Hoy en día está algo mejor visto, algo más permitido, expresar en voz alta sensaciones ambivalentes sobre dar a luz y criar a un niño o una niña, pero en el 2001 su libro causó reacciones feroces. "¡Las madres fueron las peores!", exclamó, hoy ya entre sonrisas y no lágrimas.

Más que un mero análisis de 'Despojos', un libro sobre un tema en el que Cusk ya dice no pensar, su charla con Guitart fue una distendida elucubración compartida sobre el acto de escribir sobre uno mismo (y los demás): motivos, lógicas y formas de acción de la autobiografía y también la autoficción, una parcela donde la escritora canadiense ha brillado particularmente; su trilogía 'A contraluz' ha sido, con toda lógica, uno de los fenómenos críticos de estos últimos años. Ella dice no leer sus reseñas desde hace tiempo. "¡Y es una pena, porque al parecer hay gente que dice cosas agradables!".

El placer de los extraños

Tolentino, por su parte, ha escrito largo y tendido sobre nuestro yo de internet (el único que hemos podido exhibir ante muchos últimamente) a lo largo de una carrera periodística con cumbre en la colección de ensayos 'Falso espejo. Reflexiones sobre el autoengaño'. Desde el 2016 es redactora de 'The New Yorker', uno de los pocos medios que sobrevivirán en Estados Unidos cuando ya no quede casi nada, según dijo Tolentino a Noelia Ramírez. Durante estos últimos meses se ha sentido especialmente afortunada por trabajar en prensa: es una excusa para "hablar con extraños", "poder llamar a gente y comentar la situación".

En muchos de sus ensayos, Tolentino suele partir de una preocupación personal para acabar (enseguida) hablando de todo y de todos. En su charla con Ramírez, habló esencialmente sobre ella misma: sus motivos para ir, con solo 16 años, a la temporada puertorriqueña del reality 'Girls v. Boys' ("necesitaba el dinero para ir a la universidad"); la mejor lección sacada de su educación religiosa ("el afán de ser mejor persona"), o cómo ha afrontado la reciente anormalidad ("tratando de producir menos"). Pero también sabía salir de su propia, privilegiada posición y ver la imagen general.

Por ejemplo, su análisis de la prensa (particularmente la digital) no pudo ser más certero y empático; bastante angustioso para los estudiantes de periodismo que estuvieran viendo esto: "Antes había muchos sitios para que periodistas principiantes pudieran escribir y llegaran a ser leídos por mucha gente. Ahora hay muchos menos sitios. El problema radica en Facebook y Google y cómo en los últimos años estas corporaciones han absorbido todos los ingresos publicitarios que deberían haber ido a las propias webs". 

En un Primera Persona normal, con algo así habrían sonado aplausos. En el digital solo oímos los nuestros. No, Zoom es lo mismo que la realidad. Pero según avanzó Kiko Amat (el otro jefe de todo esto) al principio de la sesión, este año no dejaremos de tener un Primera Persona "físico y analógico": será, en principio, el 11 y el 12 de diciembre, en el Teatre del CCCB. En los próximos meses irán desvelando los nombres de su cartel.