24 oct 2020

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ANIME EN 'STREAMING'

Las maravillosas películas de Ghibli ya están todas en Netflix

La plataforma ha añadido esta semana la última tanda de películas del legendario estudio de animación japonés, entre ellas la inédita 'La colina de las amapolas'

Beatriz Martínez

Fotograma de ’La colina de las amapolas’

Fotograma de ’La colina de las amapolas’

En estos duros días de confinamiento, pocas experiencias resultan tan reconfortantes como reencontrarse con la filmografía de Hayao Miyazaki y las películas que forman parte del legendario estudio japonés de animación Ghibli.

Hasta el momento no resultaba demasiado fácil acceder de forma legal a muchos de estos títulos. La compañía se había negado a ceder sus derechos 'online' y solo estaban disponibles algunos de ellos en ‘streaming’ o en formato doméstico, hasta que Netflix ha terminado adquiriendo sus derechos de distribución para aglutinar uno de los catálogos más completos y esperados de la historia del cine de animación.

Poco a poco se han ido incorporando películas en tandas de siete, entre las que se encuentran la emblemática ‘Mi vecino Tororo’ (1988), ‘El viaje de Chihiro’ (2001), que consiguió la hazaña de convencer al cinéfilo más exigente que el género animado podía alcanzar una ambición y virtuosismo al mismo nivel que la imagen real, la gran aventura épica ‘La princesa Mononoke’ (1997) o algunos milagros de Isao Takahata como ‘La tumba de las luciérnagas’ (1988) y su última obra antes de fallecer, ‘El cuento de la princesa Kaguya’ (2013).

'La princesa Mononoke'.

Ahora se completa esta operación con otras siete 'delicatessen': la indescriptible y libérrima ‘Pompoko’ (1994), de Isao Takahata, ‘Susurros del corazón’ (1995), de Yoshikumi Kondô, la inédita ‘La colina de las amapolas’ (2011), de Goro Miyazaki, ‘El recuerdo de Marnie’ (2014), de Hiromasa Yonebayashi, con la que el estudio cerró su actividad, la ambiciosa y barroca ‘El castillo ambulante’ (2004), la vuelta a los orígenes ‘Ponyo en el acantilado’ (2008) y la personalísima ‘El viento se levanta’ (2013), de Hayao Miyazaki.

Una revelación, en todos los sentidos

Recuperar todas estas películas cuando se es adulto (o descubrirlas) supone toda una revelación a nivel tanto emocional y sensitivo como estético. Miyazaki supo captar de manera esencial muchas de las tensiones a las que se enfrenta el hombre moderno entre los avances tecnológicos y la necesidad de preservar la naturaleza y las tradiciones sobre las que hemos sustentado nuestro acervo cultural. Nos ha enseñado a indagar más allá de la realidad opresiva sobre la que hemos construido nuestras vidas, a respirar hondo y mirar hacia otros horizontes que nos hagan más libres y auténticos. Sus heroínas nos han demostrado lo que supone luchar por aquello que se cree, a no dejarse manipular por las convenciones sociales, a rebelarse contra un sistema que rechaza la singularidad como valor dentro del magma de opinión homogéneo. La mayor parte de sus obras contienen una fuerte carga política, ecologista, pacifista y feminista que alcanza un nivel de significado añadido para los adultos y consigue introducir valores fundamentales a los más pequeños.

'Ponyo en el acantilado'.

Muchas obras del estudio Ghibli también han sido diseñadas específicamente para el espectro adolescente. ‘Coming-of-age’ totalmente diferentes al canon prestablecido en las que se valora por encima de todo el descubrimiento de la propia identidad por encima de las imposiciones, como ocurre en ‘Susurros del corazón’ o ‘La colina de las amapolas’. Son películas en las que se valora la necesidad de ser responsables e independientes, de tener ideas propias, de seguir tus sueños y luchar por ellos. Sin embargo, la intención didáctica y pedagógica de Miyakazi se encuentra radicalmente enfrentada a la de Walt Disney y su estudio, donde la belleza, el capitalismo, el sentimiento de orgullo patriótico y la oda a pertenecer a la sociedad por encima de la diferencia marcan sus estereotipos.

Quizás, la experiencia más emocionante sea acercarnos a Miyakazi a través de los ojos de los más pequeños. Dos son las películas que se encuentran específicamente diseñadas para introducirlos en el mundo de la fantasía, ‘Ponyo en el acantilado’ y, sobre todo, ‘Mi vecino Totoro’. Gracias a ella, los niños se mimetizan con la protagonista Mei y su descubrimiento de un universo lleno de criaturas que viven en armonía con los humanos, los duendecillos del polvo, los Totoros, el Gatobús… una manera mágica de enseñar que la realidad tiene los límites que queramos poner a través de nuestra imaginación.